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FSLN: el secretismo de su democracia interna

El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) tiene una estructura única, cuyo modelo interno lo ha convertido en un partido sin precedentes en la historia de Nicaragua. Nació como una organización político-militar y en la historia reciente es el partido que mayor tiempo ha permanecido en el Gobierno, viviendo procesos de ruptura, innumerables denuncias de corrupción, pero nunca una sucesión de mandos o reestructuración de pilares. Su control va más allá del partido-Gobierno, llegando a deteriorar la relación Gobierno-Estado. Fundado en 1961 por Carlos Fonseca Amador, Santos López, Tomás Borge, Silvio Mayorga y Germán Pomares Ordóñez, hoy es considerado un partido dominado por la inmoralidad, cuyos procesos internos, controlados por unos pocos, demuestran una realidad unánime: antidemocracia.

MANAGUA, NICARAGUA - Mientras se celebraba la Asamblea Sandinista Departamental en Estelí, en enero de 2020, el ruido de la aglomeración ensordecía y los abanicos se esmeraban para ventilar a los militantes históricos del sandinismo, y a los no tan históricos también. Entre los participantes destacó un hombre robusto de 60 años, quien dio su máximo esfuerzo para ponerse de pie, tomando el micrófono mientras se confiaba de su bastón. La atención de todo el auditorio llegó a él tras un "saludos compañeros". Era el "Chino Enoc". En esa ocasión no llevaba su uniforme de camuflaje, y tampoco lo acompañaba su fusil.

 

Su nombre real es Marlon Gerardo Sáenz, y carga consigo 44 años de mística y obediencia en las filas del sandinismo. Su distintiva boina estilo Che y su pañuelo rojinegro forman parte de su habitual indumentaria desde los 16 años de edad, cuando se unió a la guerrilla del movimiento revolucionario FSLN.

 

En esa ocasión parecía que sus energías ya habían escaseado, pero las pocas que le quedaban las utilizó para crear la mayor alteración en su discurso, convirtiendo su rutinario entusiasmo ideológico en reclamos. Sus declaraciones se virilizaron en diversas redes sociales y medios independientes, no solo por criticar a la pareja presidencial, quienes controlan el partido al que permanece afiliado, sino porque en esa ocasión lo hacía de forma pública y en "voz alta".

En la década de los años 70 su rostro fue arado como guerrillero; en los años 80 formó parte de la seguridad del Estado; y en los años 90 fue considerado un "desestabilizador", ya que el FSLN era el partido de oposición. "No puede venir una juventud desinformada a hacer un relevo del sandinismo histórico; una juventud que no se le está enseñando sandinismo; ese discurso repetitivo ha creado a los sandinistas 'lite'", expresó el Chino mientras era interrumpido por los aplausos de aquellos que coinciden con su pensamiento.

El sentido de las críticas de Sáenz giran en torno a su preocupación por la centralización del poder en el FSLN, la participación de la militancia y el futuro (y sostenibilidad) de su partido. "Cuando no este Daniel (Ortega), una patada nos va a dar", dijo en referencia al olvido de los excombatientes, la desatención a los estatutos internos, la promoción de Rosario Murillo como figura de mando y la línea de sucesión en el poder.

Sus reclamos son justificables. En los últimos 35 años la casilla electoral del partido rojinegro no ha tenido otro rostro y nombre que no sea el de José Daniel Ortega Saavedra, quien, con 77 años de edad, es el máximo líder, Secretario General y Comandante del FSLN. Ortega ostenta ser hoy la persona que mayor tiempo ha estado en el poder durante los casi doscientos años del Estado nicaragüense.

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De las montañas a los curules: una oportunidad perdida

El FSLN mutó, y pasó de ser un movimiento revolucionario a un mecanismo cuyo fin siempre fue obtener el poder mediante la democracia representativa; es decir, un partido político. El “chilotito tierno”, de grano en grano, representado en las guerrillas, luchó para derrocar al régimen de Anastasio Somoza Debayle. En sus inicios, se concibió como una estructura político-militar que se adjudicaría los créditos de la revolución de 1979.

 

"El Frente fue la vanguardia político-militar que condujo la insurrección popular contra Somoza. Después, esa denominada vanguardia, dio paso a dirimirse como un partido que apostaba al absolutismo del poder y las instituciones. Ahí comienza, para mí, a descifrarse la esencia de un movimiento popular y la esencia de los principios democráticos de los cuales Nicaragua hubiera dado un gran salto, al pasar de una dictadura de derecha, indudablemente genocida, a un proyecto popular, social, con fuertes pilares democráticos. Hubiésemos sido mucho mejor que Costa Rica, porque la Revolución en Nicaragua fue mucho más profunda. Se perdió una gran oportunidad. Una oportunidad de oro", reflexiona el analista y sociólogo Fanor Avendaño.

 

Entre 1983 y 1984, el Frente Sandinista decidió formalizarse como partido político y participar por primera vez en un proceso electoral, que tenía como propósito restablecer el marco legal y rehacer la Constitución Política del país. Para este primer proceso, las decisiones internas del partido fueron tomadas por la Dirección General, integrada por “Los Nueve”, bajo el mecanismo de los tres tercios, conformados por: Proletarios, Guerra Popular Prolongada y los Insurreccionales o Terceristas (grupo del que Daniel Ortega formaba parte). "Para definir la candidatura a la presidencia, se gestó golpe interno antidemocrático. Los Terceristas y los Proletarios se aliaron para imponer a Daniel Ortega, y desde la Comisión Ejecutiva lo controlaban todo", explicó una fuente a Coyuntura, quién solicitó anonimato por un tema de seguridad.

 

Ese fue el primer proceso interno del FSLN de cara a una contienda electoral. Desde 1984 hasta la actual fecha, ha participado siete veces en Elecciones Presidenciales, todas con el mismo candidato: Daniel Ortega. Es ahí de donde surge el primer indicio interno antidemocrático del partido rojinegro, que actualmente gobierna por cuarta ocasión, ejerciendo el control total del Estado. Se ha convertido en un modelo de organización sin antecedentes ni precedentes en la historia del país y del mundo, regido interna y externamente por otro elemento antidemocrático que, aunque no forma parte de sus estatutos, se convirtió en un afiche de adoctrinamiento colectivo: el secretismo.

 

Para comprender el funcionamiento interno de dicha organización, no solo es necesario conocer los conceptos de "democracia" y "representatividad", que fueron implementados desde su fundación. También es indispensable entender su jerarquía, los niveles de mando, el cumplimiento de sus propios estatutos, los mecanismos para optar a cargos de elección popular, la capacidad y representatividad de su liderazgo, entre otros rasgos que hasta el día de hoy son un misterio.

Resultados de la participación del FSLN en Elecciones Presidenciales

Año                                                       Formula                                       Votos (del total de votantes)         Diputaciones obtenidas

1984                                Daniel Ortega - Sergio Ramírez                                      66,9 %                                                61

1990                                Daniel Ortega - Sergio Ramírez                                      40,8 %                                                39

1996                                Daniel Ortega - Juan Caldera                                          37,7 %                                                 37

2001                                Daniel Ortega - Agustín Anaya                                        42,3 %                                                38

2006                               Daniel Ortega - Jaime Morales                                        38,1 %                                                38

2011                                 Daniel Ortega - Omar Halleslevens                                62,5 %                                                63

2016                                  Daniel Ortega - Rosario Murillo                                      72,4 %                                                72

La ruta radicalizadora

"El FSLN está ilegal", gritó desde las tribunas el Chino Enoc, reconociendo el incumplimiento de los estatutos del partido, y denunciando al mismo tiempo que su organización política, por la cual lucho con fusil en mano, se ha centrado en fomentar el culto a la personalidad, de Ortega y Murillo.

 

El Frente Sandinista se adjudicó su primera victoria electoral en los comicios del 4 de noviembre de 1984, obteniendo el 66,1 % de los votos, y un total de 66 curules en la Asamblea Constituyente. A medida que las condiciones geopolíticas fueron recrudeciéndose, el FSLN involucró al país en el juego internacional de la Guerra Fría, y, cuando ésta culminó, y por ende desapareció la potencial alianza rusa, el partido no tuvo más opción que obligarse a participar en más elecciones y tratar de democratizarse de forma interna, para poder subsistir al contexto, tanto mundial como nacional.

 

Previo a las Elecciones de 1990, hubo un acontecimiento que para Avendaño fue clave, considerándola la primera demostración democrática interna del FSLN: "Los Acuerdos de Paz de Esquipulas, podría yo determinar que fueron la primera expresión de democratización en el FSLN, porque antes de firmarlos tuvo que haber un debate interno, y casi nadie recoge eso en la historia, porque hubo sectores muy radicales (ideológicamente) que se oponían, y había otros que no se oponían, y entonces ganó esa fuerza. De ahí se comenzó a dar una semblanza de democratización", explica el analista.

 

El Acuerdo de Esquipulas II fue firmado en agosto de 1987 para poner fin a los conflictos militares que convulsionaron Centroamérica durante esa década. Tres años después, y contra todo pronóstico, el FSLN perdió los comicios del 25 de febrero, entrando a una etapa que puso en discusión el futuro del partido.

 

"Con el triunfo de Violeta Barrios de Chamorro, la democratización del FSLN se podría considerar la primera oportunidad institucional. Se desperdicia porque hay divisiones internas y no se supo administrar ese proceso de profesionalización política. Al ser un partido moderno, se comienzan a dar grandes fisuras, dando lugar a la creación de dos movimientos políticos que se convirtieron en una oposición beligerante; en ese contexto de división, el FSLN, al buscar una semblanza democratizadora a lo interno, se tomó una ruta radicalizadora. Eso fue determinante para que el partido tuviera un liderazgo único, y desaparece el liderazgo colegiado", enfatiza Avendaño, encontrando argumentos que definen parte del origen antidemocrático de la organización.

Línea de tiempo sobre el deterioro del FSLN

Congresos para la ratificación de las candidaturas del FSLN

Del 19 al 21 de julio de 1991:

Daniel Ortega es proclamado Secretario General

No se introducen medidas de democracia interna

Del 20 al 23 de mayo de 1994:

Daniel Ortega es ratificado en su puesto como Secretario General

Se implementa por primera vez el voto secreto y directo

Del 22 al 24 de mayo de 1998:

Daniel Ortega es reelecto como Secretario General

Sectores renovadores exigen un cambio de trayectoria para "no perder por tercera vez"

Del 24 al 25 de febrero de 2001:

Daniel Ortega es nominado por cuarta ocasión como candidato a la Presidencia

El 17 de marzo de 2002:

Daniel Ortega es reelecto como Secretario General

La Dirección Nacional es sustituida por el Consejo Sandinista Nacional, pasando de 15 a 37 miembro

15 titulares elegidos por el Congreso, 19 Secretarios Políticos y Coordinador de la Juventud Sandinista

Bancada en la Asamblea Nacional y el PARLACEN

El 05 de marzo de 2005:

Daniel Ortega proclama su quinta candidatura a la Presidencia

El 26 de febrero de 2011:

Daniel Ortega proclama su sexta candidatura a la Presidencia

El 16 de junio de 2016:

Daniel Ortega proclama su séptima candidatura a la Presidencia

Se entrega la potestad al candidato de elegir a su fórmula

Mística de la jerarquía

El 26 de junio de 2017, dirigentes del FSLN, funcionarios públicos, diputados e integrantes de la Juventud Sandinista, se congregaron en el Centro de Convenciones Olof Palme de la ciudad de Managua para llevar a cabo el Congreso Nacional Sandinista (CNS) que, según la edición de 2002 de sus estatutos, es "el órgano supremo y permanente del partido". En esa ocasión, la convocatoria se dio con el fin de definir sus estrategias de cara a las Elecciones Municipales que se dieron en noviembre de 2017.

 

Un año antes, en el mismo lugar, pero al aire libre, se celebró el mismo congreso, pero en esa ocasión su objetivo fue nominar a Daniel Ortega, por séptima vez, como el candidato presidencial para las Elecciones Generales de 2016 y, a su vez, otorgarle las facultades para elegir su fórmula y los candidatos a diputados que le acompañarían en la contienda. En ambos congresos (2016 y 2017) los participantes votaron a mano alzada, sin un debate previo o preámbulos, sin abstenciones ni votos en contra.

 

"Si te fijás, es un evento en donde ya hay una agenda establecida. Ya se sabe que él y ella (Daniel y Rosario) indudablemente son los que van a tomar la palabra. Al momento de la votación ves que todos a tu alrededor levantan la mano, y no hay nada más qué hacer. Terminas levantándola”, comenta un militante sandinista, quien bajo ninguna condición estaría dispuesto a revelar su identidad. Agrega que "después del Congreso nadie sabe quién será la fórmula, ni los candidatos, sino hasta el preciso momento de las inscripciones ante el Consejo Supremo Electoral (CSE)".

 

Además del CNS, existen otras instancias que, según los estatutos, impulsan la representatividad y la toma decisiones del partido, tales como la Asamblea Sandinista Nacional, de la cual se precisan pocos detalles, o casi ninguno. También existe el Consejo Sandinista Nacional, el cual era conocido como la Dirección Nacional, compuesta por 15 miembros y una gama de comisiones, secretarias y departamentos que sostienen la estructura del partido. A la fecha, no existen detalles de quiénes presiden este órgano interno y sus ligamentos.

 

Según el Artículo 11 de los Estatutos del FSLN, la vida interna del partido se basa en elecciones democráticas internas, en todos los niveles; además, libertad de conciencia, discusión previa y tolerancia a las opiniones. En la práctica, no existen evidencias de ello.

 

Para la periodista e investigadora Jennifer Ortiz, simplemente dichas prácticas no existen. "Sencillamente no existen procesos internos. Quienes intentaron participar en algún momento fueron impedidos y hasta expulsados. Para Ortega es un riesgo tener un partido democrático, y por ello decidió abolir esta estructura, y por eso es que no conocemos los procesos internos del FSLN, porque ocurren en la estructura neuronal de Daniel Ortega y de Rosario Murillo, y luego solo bajan la orientación. Dígase, fírmese y esto es lo que se va a hacer", explica la Directora de Nicaragua Investiga.

 

En el 2017, Rosario Murillo manifestó que los candidatos y las candidatas del FSLN que participarían Elecciones Municipales de ese año fueron electos producto de una "consulta directa con la población, a través de encuestas". Esto provocó inconformidad y descontento en un sinnúmero de municipios, y en las filas del partido, porque hasta el momento no existen indicios de dichos sondeos.

 

En el 2014, el Gobierno de Daniel Ortega gestó una de las tácticas legislativas más escandalosa, considerada por la sociedad civil y el Episcopado de Nicaragua cómo una de las acciones más autoritarias en la historia del país. Con mayoría parlamentaria, el FSLN modificó 40 artículos de la Constitución Política de la República para legalizar y habilitar la reelección presidencial de forma indefinida, posibilitando también la elección a la Presidencia con mayoría simple y, como si fuera poco, facultando al Poder Ejecutivo para emitir decretos con fuerza de ley. Durante ese mismo año, el FSLN también modificó la Ley Orgánica de la Asamblea Nacional (Ley No. 606) con el objetivo de adjudicar la propiedad de los curules del parlamento al partido, como medida para evitar el transfuguismo.

 

El modelo centralista de la estructura sandinista también ha dado constantes golpes a la Autonomía Municipal. Según un reportaje publicado en Confidencial, entre el 2008 y 2017, el FSLN ha destituyó de forma repentina a al menos 34 alcaldes y vicealcaldes. "Nadie dice nada. Son decisiones del partido", dijo una de las fuentes consultadas, quien también solicitó anonimato por temor a la recién aprobada Ley Especial de Ciberdelitos (Ley No. 1042), otra legislación apoyada por el FSLN, que se suma a la extensa lista de leyes aprobadas por dicho partido que violentan derechos básicos de la ciudadanía nicaragüense y limitan las libertades públicas, sobrepasando el poder de la Carta Magna de Nicaragua.

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El partido del secretismo

La poca o nula información que existe sobre los procesos internos y externos del partido; la imposición de órdenes; el desconocimiento de las decisiones por parte de la militancia; el abstencionismo ante cuestionamientos, dudas, críticas e incluso aportes. Todo esto ha sentado un precedente muy particular en la forma de operar en el FSLN, denominada por la propia militancia como "secretismo", que, en algunas ocasiones, se manifiesta con un "lo que el partido diga".

 

Secretismo:

1. m. Modo de actuar en secreto con respecto a asuntos que debieran manifestarse.

Real Academia de la Lengua

"El Frente Sandinista es un partido con mucho secretismo. No se sabe cómo nombran a sus secretarios políticos; se desconoce el nombramiento de su ejecutivo nacional y cómo nombran a su Congreso. No sé saben las decisiones que toma su Secretariado General. Es un Secretariado único. No se sabe qué decisiones se toman, y quién las toma", enfatiza Avendaño, quien añade su pesar ante dicho comportamiento. "Allí es donde lamento. Hay un estatuto registrado en las instancias del Estado, pero prácticamente sus aplicaciones son inexistentes, al igual que muchos partidos políticos en Nicaragua".

 

Ortiz, quien monitorea de forma permanente el comportamiento del poder, explica que no hay forma de describir la estructura del FSLN. "Partido político como tal, no sé cómo describirlo, porque no tiene una estructura. No tiene asambleas, no tiene un Comité Ejecutivo, no tiene absolutamente nada que te indique que es un partido político que se rige por principios democráticos. Se rige por autoritarismo. Se rige de manera transversal, por lo que diga la familia Ortega- Murillo. Eso es lo que se hace a nivel partidario".

 

Para reforzar este punto, que demuestra una vez las acciones antidemocráticas y la no funcionalidad del FSLN, Avendaño enfatiza: "Convirtieron su partido en la cultura de la obediencia, la cultura del secretismo y la acción cotidiana del militante que tiene que dar todo y solo recibir lo que le dan los líderes o autoridades del partido. No vamos a decir que solo el FSLN lo hace, pero como es el partido de Gobierno, y es el partido más beligerante del país, indudablemente se denota de una manera más clara. Hay secretarios municipales, sectoriales, políticos, pero nadie sabe dónde, cuándo, ni quién los nombra. Por algunos medios o por algunas redes es que se conocen los cambios, ni siquiera por comunicados oficiales".

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El binomio del poder

El 2 de agosto de 2016, Nicaragua, y el mundo en sí, quedó en parálisis por una noticia muy inhabitual, algo nunca antes visto en la historia: una primera dama, en este caso Rosario Murillo, quien, por su poder de influencia era considerada la número dos del partido, se registraba como la colega de plancha de su esposo (quien era el actual Presidente de la República), siendo la candidata a la Vicepresidencia para los comicios electorales de ese año en el país. "Damos cumplimiento a nuestra política de Estado de inscribir 50 % de candidatos varones y 50 % de mujeres", argumentó Ortega al terminar de inscribir a su esposa, situándola a la cabeza en la línea de sucesión, y convirtiendo su matrimonio en un binomio de poder.

 

Desde el 10 de enero de 2017, Murillo no solo es la primera dama, y la Secretaria del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, sino que también se convirtió en la Vicepresidente en funciones, gobernando junto a su esposo el país y al FSLN, desde el seno de su hogar situado en El Carmen, Managua. Para el analista Avendaño, este es un hecho único en su tipo: "A partir del 2017, doña Rosario Murillo comienza a utilizar ese liderazgo único, y pasó a ser un binomio político. Esas dos personas comienzan a mandar simultáneamente. Eso no tiene precedentes. Quiere decir que este partido ya no es un partido del caudillo, sino que el caudillo pasa a compartir su liderazgo".

 

"Es la primera vez en la historia de Nicaragua, y ya no digamos de América Latina, donde una mujer tiene resortes en el partido, resortes institucionales y la legitimidad de un cargo, como es la Vicepresidencia de la República. Es algo verdaderamente asombroso, y rico para los estudios de la historia", manifestó Avendaño.

La etapa terminal del FSLN

El 12 de noviembre de 2019, el legendario exguerrillero Edén Pastora, conocido como "Comandante Cero", durante un programa en el oficialista Canal 6, recomendó a su partido la importancia de nombrar al sucesor de Ortega en caso de que este muera: "Yo recomendaría a nuestro comandante Daniel Ortega estructurar ese gran partido científico, y que sea él quién nos diga quién será el próximo candidato, el próximo dirigente, cuando a nuestro comandante Dios le mande cualquier fatalidad".

Sin embargo, dichas recomendaciones fueron exhortadas al día siguiente por el dirigente sindical y actual Presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, confirmando que Daniel Ortega sería nuevamente el candidato único para las Elecciones Presidenciales del próximo 7 de noviembre. "Desde ya nos preparamos para el triunfo de Daniel en el 2021, y parte de esa preparación es la unidad de todos los trabajadores", dijo Porras.

Desde su regreso al poder en el 2007, el FSLN ha instaurado un control absoluto, no solo en el Gobierno, sino también en los tres poderes del Estado y todas sus instancias. Instituciones estatales e independientes; grupos de seguridad nacional (Policía y Ejército); el seguro social; las organizaciones religiosas; fuerzas económicas y sociales. Sin embargo, la ebullición de las tensiones socioeconómicas y políticas exacerbadas desde la represión en el 2018, intensificaron las críticas a la tercera gestión consecutiva del Gobierno sandinista, liderado por el Presidente Daniel Ortega y su esposa, la Vicepresidenta Rosario Murillo, quienes pretenden mantener el poder de forma incuestionable, dentro y fuera del partido.

Según los datos divulgados por la firma encuestadora CID Gallup, entre el 10 y 25 de enero de 2021, el FSLN encabeza la preferencia nacional con un 25 % de intención de voto, y la gestión de su Gobierno alcanza el 35 % de aprobación. Mientras que, para la firma M&R Consultores, el FSLN obtuvo un 53.2 % de simpatía política en los resultados divulgados el 12 de enero de este año.

Al consultarle al analista Avendaño sobre si este modelo de estructura interna era sostenible, su respuesta fue: "Totalmente no. Es insostenible. A mi criterio modesto de análisis político, ya está en su etapa terminal. Es imposible que un partido de ese tipo pueda permanecer por muchas décadas así". Y es que ese proceso parece ser paulatino y no inmediato, ya que "en la política no se descarta lo sobrevenido, de algún acontecimiento natural; eso apresura los fenómenos de cambios en los partidos de este tipo", agregó.

 

La conducción hermética del FSLN hace cuestionar la viabilidad y sobrevivencia de su estructura partidaria, considerada la primera fuerza política en Nicaragua. Parecería ser un esfuerzo infructuoso controlar todos los poderes del Estado y al mismo tiempo evitar la incertidumbre dentro de su militancia. Ante sus propias dificultades como organización, silenciar las voces que disienten se hizo ley dentro, mutilando así los espacios de criticas y las oportunidades para mejorar.

 

El Chino Enoc encontró en Facebook la manera de nacionalizar su descontento y los señalamientos a su identidad partidaria. Procuró generar ciertos cambios procedimentales dentro del partido y evidenciar el desconocimiento ideológico en los relevos generacionales. Su mayor logro fue recibir una citatoria en la Secretaria del Frente Sandinista, instalaciones que acogen al binomio de poder que ostenta tener una militancia obediente a la mística que representa una jerarquía incuestionable.

Lo último que se supo de el Chino Enoc, públicamente, es que, a pesar de que se había comprometido a brindar una entrevista para la Revista Domingo de La Prensa, tuvo que retractarse después de salir de su citatorio en El Carmen, argumentando un "tengo una familia".

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