Acaparamiento de tierras: un atentado medioambiental


La tragedia ambiental en la Reserva de Biosfera Indio Maíz ha dejado en evidencia, una vez más, la ineficiencia del gobierno para eventualidades y catástrofes que afectan al país. Según Jaime Íncer Varquero, el incendio que está arrasando con Indio Maíz es una muerte anunciada debido a que desde años atrás se han denunciado muchos casos de acaparamiento de tierras, mafia maderera y falta de protección. Todo esto es efecto estallido de las graves consecuencias que provoca el acaparamiento de tierras.

Amaru Ruiz Alemán de la Fundación del Río en un artículo publicado en la Revista Envío titulado Acaparamiento de tierras en Nueva Guinea y El Castillo. ¿A dónde nos vamos a ir?”, dio a conocer los casos específicos sobre el desenfrenado acaparamiento de tierras que se dan en el sureste de Nicaragua.

Se habla específicamente de dos municipios: Nueva Guinea y El Castillo, lugares teloneros de la lucha anti-Canal que lleva adelante el movimiento campesino, organizado desde hace cuatro años para defender sus tierras, el lago Cocibolca y la soberanía nacional. Ambos municipios suman una superficie de 4,300 kilómetros cuadrados. ¿Quiénes acaparan tierras en estos dos municipios? ¿Y qué consecuencias está provocando esta apresurada acumulación de tierras, para dedicarlas a monocultivos, en las familias rurales, en las comunidades, en el medioambiente?

Al terminar la guerra de los años 80 se definieron territorios para que, tanto la población que fue desplazada por el conflicto armado, como la que combatió y entregó sus armas, se estableciera y volviera a la vida civil y a trabajar la tierra. Esos territorios garantizarían también la protección de importantes ecosistemas naturales. Sin embargo, ambos propósitos no han sido respetados por la alianza entre el gobierno central, el capital nacional y el capital extranjero, tres actores que dicen promover el “desarrollo” del país.

El incendio en la Reserva Indio Maíz duró más de 1 semana y según Rosario Murillo, hoy, 13 de Abril, el incendio fue extinguido / Fotografía de San Juan del Norte Pictures

Cada vez más tierras en menos manos

En la última década han surgido en el sureste de Nicaragua una cadena de problemas y conflictos muy negativos: una acelerada pérdida de bosques, poblaciones que invaden áreas protegidas (en esa zona se encuentra la Reserva Biológica Indio Maíz), acelerado tráfico y compraventa de tierras, concentración, acaparamiento y conflictos por tierras, entre otros. Todos estos problemas tienen como marco el continuo avance de la frontera agrícola que viene experimentando Nicaragua desde hace años. Dichos conflictos se agravan debido a que las instituciones encargadas de aplicar la legislación ambiental apenas la emplean, porque se sigue fomentando una ganadería extensiva y porque desde el gobierno central se privilegia un modelo de desarrollo basado en megaproyectos y en monocultivos en grandes extensiones de tierra destinadas a la agroindustria para la exportación.

Nueva Guinea y El Castillo están ubicados en la zona de amortiguamiento de la Reserva Biológica Indio Maíz. Nueva Guinea es considerado un municipio de la llamada “vieja frontera agrícola”. Allí ya no existen áreas que puedan considerarse frontera agrícola porque entre el año 2000 y 2005 se extendieron los cultivos al 18% de tierra que permanecía aún con bosque original. Por el contrario, El Castillo es considerado como un municipio de la “nueva frontera agrícola”. Allí el 42% del territorio es aún parte de la zona núcleo de la Reserva Indio Maíz y del territorio Rama-Kriol, donde viven poblaciones indígenas y afrodescendientes.

¿Qué se descubrió en la investigación en ambos municipios? No sólo se reveló la concentración de tierras sino también el proceso de acumulación de las mismas para determinados fines. El acaparamiento de tierras implica, por eso, una injusticia.

En dicho artículo se retomó el concepto de OXFAM y construyó uno propio, definiendo el “acaparamiento” como el “proceso de adquisición de tierras superior a 200 hectáreas, basado en mecanismos que implican cambios en el acceso, uso y control de la tierra, que conllevan a dinámicas de desplazamiento de la población por presiones comerciales e intereses foráneos, con un impacto negativo en lo social, ambiental y económico”. Fue ese acaparamiento lo que se vivió en ambos municipios.

¿Cuáles son las empresas que acaparan tierras?

Los datos de los CENSOS Agropecuarios realizados en Nueva Guinea y El Castillo (no actualizados desde 2011) muestran que entre 2001 y 2011 los niveles de desigualdad en la distribución de la tierra se habían incrementado ya en ambos municipios y que la tierra estaba cada vez más en menos manos. Midiendo la desigualdad en la distribución de la tierra con el coeficiente de Gini los censos indican que en esos diez años en El Castillo se dio un incremento del 12.8% en el coeficiente de desigualdad, pasando de 0.444 a 0.501. En Nueva Guinea fue aún mayor el incremento: 24.7%, pasando de 0.449 a 0.560. Esta desigualdad en la distribución de la tierra es similar a la que existía a nivel nacional en esos años: un incremento del coeficiente del 6.7%, pasando de 0.732 a 0.781.

Se identificaron a siete empresas que acaparan tierras en los dos municipios. 3 en El Castillo controlan el 16.4% del territorio municipal, y 4 en Nueva Guinea controlan el 21.6%. Empresas productoras y plantadoras de palma africana, agroindustrias y hasta madereras están instaladas y trabajando en este sector del país.

Conozca cada una de las empresas en el artículo de la Revista Envío

Se realizaron hasta el día de hoy, 13 de Abril, varias marchas y manifestaciones, organizadas principalmente por jóvenes, para exigir al Estado una respuesta contundente ante la catástrofe ambiental / Fotografía de San Juan del Norte Pictures

Una cadena de problemas sociales y ambientales

Los procesos de acumulación de tierras por estos acaparadores causan una cadena de problemas. Reducen la posibilidad de que las familias campesinas tengan tierras que dedicar a sistemas de agricultura familiar y responsables, además, los precios de las parcelas aumentan por la especulación del mercado de la tierra que provocan las grandes empresas, siempre en expansión.

A las familias campesinas les resulta muy difícil, una vez vendidas sus tierras, adquirir nuevas en los lugares en donde expanden sus posesiones estas empresas y lo más fácil entonces es buscar tierra en zonas de precios más favorables, que por lo general son las de las reservas protegidas. En la zona núcleo de la Reserva Biológica Indio Maíz, 20 manzanas cuestan unos USD $100 - $170 dólares, mientras que en las zonas de amortiguamiento de la reserva, donde se ubican las empresas acaparadoras, 1 manzana vale de USD $2,000 a $3,100 dólares. Además, todo el proceso de transacción de tierras que hacen las familias campesinas en las reservas es ilegal y las deja sin documentos de las tierras que adquieren.

Otro aspecto negativo es que el acaparamiento contribuye a más y mayor avance de la frontera agrícola. En algunas zonas los acaparadores extienden sus posesiones en zonas de amortiguamiento de reservas naturales y en otras provocan que las poblaciones campesinas tengan que desplazarse, avanzando en zonas de la reserva o migrando hacia otros países. De esta manera, actúan como “actores intelectuales”, conscientes o inconscientes, del destructivo avance de la frontera agrícola.

“Las empresas nos presionan para que les vendamos la finca”

En la investigación publicada por la Revista Envío se evidencia las opiniones de varios productores campesinos. Una mujer productora de Nueva Guinea reflejó la intensa presión que existe en la zona para que los campesinos vendan sus fincas a las grandes empresas.

“Tengo 22 años de vivir en la comunidad Nueva Libertad de Nueva Guinea. Mi finca es herencia que mi papá me dio. Es poquita, doce manzanas. Me han ofrecido comprármela. La compra de tierra la están promoviendo personas de las mismas comunidades, contratadas por las empresas grandes. Andan convenciendo a la gente para que vendan y ya son bastantes quienes han vendido. Ahorita la empresa (la cual le ofreció comprar sus tierras), tiene 2,300 hectáreas. Pero ya está comprando más, haciendo ofertas para que la gente venda”, reveló la habitante.

Algunas personas tienen sus razones para vender pero otros se sienten presionados ya que las empresas están en la comunidad. Los presionados son gente con fincas que quedaron dentro del territorio de la empresa y que ya tienen limitada la entrada a su finca. Tienen que pedirles permiso y tienen vigilantes porque su finca les quedó rodeada por la empresa. Esas personas se sienten más presionados a vender y a buscar cómo irse para otro lado.

Indio Maíz se quema y el gobierno no hace nada.

Lea acá el artículo de la Revista Envío

Deforestación en la Reserva Indio Maíz / Fotografía de Onda Local


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