• Juan Daniel Treminio

Azahálea Solís: "Fallar una tercera vez sería una cuestión sin perdón"

Azahálea Solís ha sido una de las figuras representativas del tercer sector por su involucramiento directo en el activismo político de la historia reciente, y desde su participación directa en el Diálogo Nacional del 2018 forma parte de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) representando a la sociedad civil.



En base a la insuperable crisis de las fracciones opositoras, Solís, en esta entrevista a profundidad, compartió sus puntos de vista sobre el proceso de unidad y advierte lo que significaría desperdiciar la oportunidad que tiene la oposición de Nicaragua.


Hay quienes afirman que la oposición nicaragüense perdió el horizonte. ¿Qué reflexión merece de su parte?


"Estamos aprendiendo a ser oposición. En los años 70, cuando se luchaba contra la dictadura somocista, había una identidad que acobijaba a todo mundo, que era la identidad de oposición y así se llamaba, 'identidad de oposición'. Desde que regresó Ortega al poder ha hecho énfasis en evitar que se dé la posibilidad de una Nicaragua que se junta por la democracia. No hemos sabido ser oposición. No tenemos historia de oposición en el sentido de debates y propuestas.


Lo que está pasando ahora es que nos estamos dejando trolear porque hay un intento de cambiar el eje de la confrontación que es dictadura y democracia. Los que estamos a favor de la democracia somos un variopinto y le debemos tomar valor a eso, y no debemos tenerle miedo a la diversidad y al debate; y retomo lo que alguien dijo, que no tenemos porqué ser amigos, con que tengamos fines y medios es suficiente".


¿Por qué les es tan difícil llegar a un acuerdo?


"Estamos luchando contra una cultura política que se maneja entre dos extremos: el extremo de los que quieren sacar todas las mantillas al sol y que no buscan cómo resolver las diferencias sin crear confrontaciones innecesarias en el espacio público; y el otro extremo que cree necesario que haya transparencia, pero la transparencia debe de ser en las propuestas, en lo que está sobre la mesa. Las mantillas al sol y las confrontaciones tensionan a la ciudadanía".


¿Quiénes son los causantes de esa tensión?


"Yo prefiero no entrar a particularidades. Yo quiero invitar más bien a la reflexión de la importancia de mantener la relación entre todos los actores que nos consideramos de oposición y que queremos construir, en un proceso de transición, los cimientos de un Estado democrático y transparente".


Pero, ¿existen voluntades para avanzar en ese proceso?


"Hablamos de voluntades, compromisos y responsabilidades. Nosotros no podemos darnos el lujo, qué no sería lujo, sería una enorme, pero enorme responsabilidad, de fallar una tercera vez. Ya fallamos en el 79 cuando toda una ciudadanía se movilizó y se sacrificó para tener otra sociedad, y no la tuvimos. Luego fallamos en el 90, y a pesar del contexto de guerra y el poder de las armas, la gente hizo todo su esfuerzo y dijo 'basta' a la revolución porque la revolución no fue capaz de transformar el país en un Estado democrático. Entonces fallar una tercera vez ya sería una cuestión sin perdón, para esta generación, de todas las edades. No podemos fallar en esta tercera ocasión, es el compromiso que dijimos en abril de 2018".


De abril de 2018 a agosto de 2020 hay mucho tiempo transcurrido


"En términos de política eso es poquísimo. Entre 1979, 1990 y 2018, estamos hablando de la vida de una persona. En la vida de una persona, ¿esta sociedad se va a permitir fallar una tercera vez? Creo que no. No tendríamos perdón. Ninguno de las generaciones de las que convivimos hoy, independientemente de lo que creamos, profesemos, tenemos ese enorme compromiso. Lo que pasa con nosotros, en otras sociedades pasan 50 años después, o más, y nosotros en 30 años tres acontecimientos de esa magnitud".


¿Cuál es su propuesta para que el proceso avance?


"Yo propongo que debemos reflexionar, comunicarnos, hablar entre todos los grupos que conformamos la oposición, en conjunto y bilateralmente, es muy importante evaluar la situación y asumir que en abril de 2018 no fue un simple cambio político lo que ocurrió. Sociedad civil y partidos políticos debemos entender que no fue un simple cambio político. Fue un hartazgo de esta cultura política excluyente. No hay que caer en lo mismo, ni en posiciones hegemónicas, ni posiciones excluyentes. Aquí cabemos todos y todos somos necesarios".


¿A qué se refiere con que se están dejando trolear?


"No estoy hablando de redes sociales sino en el espacio de debate público; nos están troleando para que nosotros nos pongamos a pelear entre nosotros. Eso a la dictadura, y a la gente que está a favor de la dictadura, le interesa para así poder cambiar el eje democracia vs. dictadura".


¿Y cómo prevenir el trol? ¿Ha habido suficiente claridad en el escenario dónde se desarrollan los grupos opositores?


"Debemos tener un fin acordado y los medios acordados. El primer fin es acabar con la dictadura. Debemos estar claros de eso para que el día de mañana no me vengan a decir que no les gusto porque soy canosa o porque no les parece el color de la gorra, para explicarlo en términos coloquiales. Eso demuestra que el debate político se ha frivolizado. No hay que caer en la banalidad de cosas absolutamente secundarias. El punto es que estemos de acuerdos para acabar con la dictadura, que no nos ataquemos, uno puede hablar y tener profundas contradicciones y eso no significa ni ruptura, ni pleito".


En medio de este panorama, ¿de dónde puede surgir claridad?


"Si no somos capaces de hacer esto yo creo que la ciudadanía nos va a empujar a que haya un vehículo de unidad frente a la dictadura, y yo estoy convencida de que la ciudadanía va a empujar el liderazgo auténtico".


La Alianza está compuesta por sectores diversos. ¿Qué han exportado a la Coalición?


"Una de las cosas que hemos planteado es lo del consenso; otra cosa de la que hemos hecho énfasis es en la diversidad política, social, ideológica y religiosa. Eso es muy importante porque llevamos más de dos años juntos cuando nadie daba ni 24 horas. Cuando Ortega aceptó el diálogo lo hizo pensando en que nos íbamos a mal matar entre nosotros y que íbamos a privilegiar nuestras agendas particulares. Nos vamos a enfocar en la política y dentro de la política dos aspectos fundamentales: que no haya impunidad y el retorno de la democracia. Es un acuerdo que existe desde antes que nos llamáramos Alianza Cívica".


En ese momento Azahálea tenía una posición frente al empresariado


"Exacto". (Ríe)


¿Cómo ha jugado en ese escenario desde entonces?


"Yo creo en el Estado de Derecho y creo en el Estado Constitucional, y creo en la participación ciudadana, no en el Estado Corporativo. Lo que nosotros dijimos es que estamos en otro contexto. Estas son otras circunstancias y ahora se trata de juntar distintos sectores que asuman el compromiso de enfrentar a la dictadura".


¿Cómo está la Azahálea activista?


"Yo sigo siendo la misma persona en términos de activismo, ahora lo que me atrasa, más que la represión, es el tema de la pandemia, pero estoy haciendo conversatorios sobre la situación política y de las reformas electorales. Continuamos en la formación política y jurídica. Sigo elaborando informes alternativos para los distintos comités y organismos de derechos humanos. Sigo haciendo lo mismo pero en otro contexto".


¿Cómo están tus ánimos?


"Trato de que mis ánimos estén en alto y trato de mantener mi cuido. Estoy bien".


¿Cuál debe de ser la prioridad para la ciudadanía en este momento?


"En este momento nuestra prioridad está en cortar la pandemia. Así como lo están diciendo los especialistas, es necesario que volvamos a tomar muy enserio las medidas. Que se queden en casa quienes puedan y quienes no pueden asuman todas las medidas de prevención. Si no tomamos medidas el repunte puede ser mayor y es algo de primer orden. En lo político, no caer en la confrontación y no pensar de que esto es para siempre. Hay que mantener el ánimo".


¿La oposición nicaragüense se ve reflejada en la oposición venezolana?


"Somos realidades muy distintas. La sociedad venezolana tiene un sistema de partidos políticos y de sociedad civil que aquí nunca ha habido; esa es una enorme diferencia. La participación ciudadana nicaragüense ha sido muy fuerte y ahí tenes una sutileza que hace muy diferente esa realidad. Nos podemos identificar en algunas cosas, como la represión y el socialismo del Siglo XXI. Hay mucha cercanía, muchas cosas en común, mucha empatía, pero a la vez muchas diferencias por los contextos históricos".


¿Cómo estará el panorama al finalizar éste año?


"Este proceso de reflexión y de encuentro nos permita salir de éste impase. Algunas personas han hablado de reingeniería para cortar cualquier intento hegemónico, y yo espero que se haga en los próximos días o semanas. En diciembre de este año tenemos que haber presentado una propuesta de salida creíble en la que la ciudadanía se sienta copartícipe de la misma. En el tema de la pandemia tenemos que tener en la mira la prevención para que al finalizar este año las cosas sean distintas".

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