• Juan Daniel Treminio

Dra. Anely Pérez: "Nosotros decidimos tener una posición de oposición al Gobierno"

El sector salud es uno de los gremios más vulnerabilizados en Nicaragua a raíz de la crisis socio-política y humanitaria que estalló en el país desde abril de 2018; la situación de este sector empeoró aún más con la llega de la Covid-19 y con la imposición de un sinnúmero de vejámenes que han convertido a esta población en un blanco de ataques, dirigidos desde el Gobierno.



En el marco de la investigación sobre poblaciones vulnerabilizadas en los procesos

políticos de Nicaragua ante la Covid-19, realizada por el equipo de Coyuntura, compartimos esta edición especial de La Entrevista: una charla con la Dra. Anely Pérez Molina, Secretaria a cargo de la Unidad Médica Nicaragüense (UMN) en la cual comparte todos los objetivos sociales, políticos y humanitarios planteados por la organización que representa.


¿Cuál fue el punto de origen de la lucha del sector salud de Nicaragua?


"En abril de 2018, cuando se da el levantamiento estudiantil y la represión deja a los primeros heridos, entre ellos personas con pérdida de ojos y heridos de bala, una de las primeras indicaciones que nos llegan, es decir, las primeras denuncias, es que se había empezado a rechazar pacientes en algunos hospitales y que se había empezado a violentar el derecho universal del acceso a la salud. Se empieza a conocer por medio de diferentes grupos de médicos la indicación de que había una especie de orden de 'no recibir heridos de la represión'".


Álvaro Conrado: un antes y un después


"Un caso que no avanzó hacia ninguna investigación, y que para nosotros los médicos es emblemático y doloroso, es el caso de Álvaro Conrado, un niño de 15 años que es rechazado en un hospital, en este caso el Hospital Cruz Azul, y llega a otro hospital a fallecer. Si hubiese recibido la atención indicada en el momento correcto, ese niño estuviese vivo. Entonces eso marca un antes y un después para el gremio médico, porque es algo que para nosotros, desde el punto de vista ético y profesional, es impensable.


Cuando nosotros nos recibimos de médicos hacemos un juramento hipocrático y ese juramento es bien claro sobre el deber del médico, que bajo cualquier circunstancia nunca debe de negarle la atención a un paciente. Eso jamás, y por ninguna razón, ni por credo político, ni por credo religioso, ni por nada. No hay nada que justifique el no atender. Eso no solo causa rechazo a nivel del gremio, sino a nivel social. Es un rechazo a esa actitud del sistema de salud, y se da una especie de desbocamiento de atención médica, de manera desorganizada, al menos a inicios de abril y mayo de 2018".


Un compromiso humanitario


"Muchos médicos primero empezaron a desobedecer órdenes. Hubo un caso muy conocido en un hospital de Managua de un médico que abrió los portones cuando el guarda de seguridad los había cerrado, para permitir la entrada de una ambulancia que llevaba a una persona con herida de bala. Los médicos se auto-convocaron y se fueron a atender.


Se dieron cambios muy emblemáticos y muy importantes en el gremio, en solidaridad a los hechos. Muchos dijeron que iban a mantener la atención, pero, además, se dio un nivel de organización fuera de los hospitales, lo cual fue impulsado por los estudiantes de medicina en ese momento, de las universidades públicas y privadas. Los estudiantes también decidieron ponerse al frente de la atención en los lugares donde se estaba dando la represión; hicieron puestos médicos de manera espontánea, aunque no muy adecuadamente y tampoco en las mejores condiciones".


El primer paso para la organización


"Los estudiantes se abocaron a pedir ayuda al personal médico capacitado para ser puesto en lugares de atención. Entre junio y julio surgen las primeras necesidades de organizarse; ahí juega un papel muy importante los diferentes médicos que se habían puesto al frente, y ya para entonces los médicos empiezan a mostrar su solidaridad, y a la par de los despidos comienza a crearse la Unidad Médica Nicaragüense (UMN) que, para octubre de 2018, se empezó de lleno en la organización, pero se dio de una manera semi organizada".


Personalmente, ¿a usted qué le motivó a organizarse?


"Hubo una marcha de médicos a la que yo acudí con mi esposo, quien también es médico, y nos encontramos a varios colegas con los que nosotros trabajábamos. Yo encontré una opción gremial de organización que no la tienen todos los profesionales; en el caso del gremio médico era muy especial lo que nos había pasado porque el habernos obligado a tener que dejar de atender, era indignante. Lo más oscuro que ha vivido el gremio médico en la historia de Nicaragua es obligar a no atender. Eso no se le puede pedir nunca a ningún médico porque le impacta su razón de ser. Nunca pensamos que eso podía pasarnos y eso nos obligó a buscar cómo organizarnos.


Una de las razones para organizarse es que había que brindarle ayuda y atención médica a los grupos que estaban siendo reprimidos, y como la represión se mantiene, a estas alturas también se mantiene la razón principal del gremio. La UMN tiene un nombre, tiene un logo, una razón de ser, una misión y una visión, y siempre apoya en la atención de grupos vulnerables; a los grupos que estaban sufriendo represión, a los excarcelados, atención a los familiares de las víctimas.


A la par de eso surge la necesidad de que si vas a organizarte como gremio para atender a los grupos vulnerables de la represión, también hay que tener una razón de ser en cuanto a la no repetición. No puede haber otra vez un Gobierno que haga lo que hizo este, de obligar al gremio a negarse a atender pacientes. Eso no puede volverse a repetir. No se puede volver a repetir que violenten los derechos de un médico al despedirlo por atender a un paciente o por decir que no está de acuerdo.


A esta lucha se le unen otras necesidades del gremio como la defensa de los médicos despedidos. Nos organizamos para defender los derechos de los médicos y así nos hemos ido dando cuenta de que tenemos más razones de existencia, y que tiene que ser una organización más estable para poder tener esa posibilidad de brindar ayuda a los médicos que lo necesiten".


¿Es criminalizado el ejercicio médico en el país?


"No se ha dado hasta el momento el caso de que un médico haya sido apresado por ejercer su profesión. Te pueden apresar por otras razones, pero en este momento no hay médicos presos por hacer su trabajo, por ejercer su profesión".


¿Cómo pueden garantizar los médicos la no repetición?


"Incidiendo en políticas de salud, porque no queremos que se repita el que nos impidan atender pacientes. Se necesitan políticas en el Estado para que esto no se vuelva a repetir, y estamos organizados porque vamos a incidir en políticas de salud, y no solo es por el asunto de la no repetición, sino para garantizarle a la población una salud gratuita y de buena calidad que incluye hacer cambios y mejoras".


¿Cómo ha logrado la UMN llegar hasta aquí?


"A raíz de que empezamos a ver las diferentes necesidades que el gremio tiene que llenar".


¿Se están enfocando en la política?


"Un error que comete la gente es decir 'yo no me voy a meter a política' por distintas razones, pero el gremio se ha dado cuenta con toda la situación que no podíamos seguir al margen de la política, pero que la política no es nada más que una política partidaria. Uno tiene que aprender a hacer política en salud. Tenemos una posición política, es algo que hemos empezado nosotros a sostener en las reuniones con el gremio y en los territorios. Nosotros somos políticos; somos actores políticos porque decidimos tener una posición de oposición al Gobierno, y eso significa que no vamos a permitir que nos digan que no atendamos pacientes. Lo vamos a hacer encima de quien sea, en la calle o como sea. Esa es una posición política.


Muchas personas creen que no estamos haciendo política porque estamos atendiendo pacientes. Si estamos haciendo política, pero no partidaria".


¿Cómo ha conectado el mensaje político con el resto del gremio?


"Cuesta mucho. Tenemos un grupo muy activo. En la UMN hay un gran porcentaje de médicos que son opositores y han participado abiertamente en política partidaria contra el Gobierno. Hay gente que es francamente opositora. Pero hay otro gran sector que nunca habíamos participado en política, pero que definitivamente nos interesa por todas las razones que han surgido. A ese sector es que cuesta más convencerlo de que tenemos que participar en política y debemos de hacerlo porque es un derecho que tenemos que ejercer como ciudadanos y como gremio.


¿Cómo queremos que cambie este sistema si no nos metemos? Yo le digo a los médicos que no quieren participar en política que, un día esa política es la que te va a tocar a la puerta y te va a decir que no podés atender a este paciente porque este paciente es considerado un enemigo, o que ahora vamos a pagar tantos impuestos porque el Estado se está quedando sin dinero; entonces los médicos tenemos que educarnos en política y estos últimos dos años han sido intensos en aprendizaje y formación política.

Nuestro trabajo vale mucho, y lo hemos dado gratuitamente a la población que lo ha necesitado. Un trabajo completamente desinteresado porque trabajamos a honores".


¿Cómo decidieron hacerle frente a la pandemia a pesar de los embates que como gremio enfrentan?


"La poca respuesta que el Gobierno ha dado respecto a la pandemia era algo que ya lo veíamos venir. Nosotros como organización en febrero empezamos a ver que la pandemia iba a llegar de un momento a otro y no había nada organizado por parte del Gobierno. Había una especie de negación desde ese momento, y entonces decidimos que íbamos a comenzar a trabajar la forma en la que la UMN podía aportar para evitar que la pandemia fuera tan grande.


El 23 de marzo lanzamos el primer documento donde uno de los puntos principales era hacer un llamado a proteger al gremio de la salud. Planteamos la necesidad de dotarlos de equipo de protección personal, pero sobre todo capacitarlos sobre el virus. Desde un primer momento nuestro compromiso era, es y será con el gremio médico, garantizandoles equipo de protección personal. Le pedimos al Estado que se encargara de brindar protección a todos los médicos de las diferentes instituciones que prestan atención, pero obviamente el Estado hizo caso omiso. Realmente son impactantes las cifras de médicos fallecidos. Sólo entre mayo y junio fallecieron casi 4o médicos. Recibíamos diario dos o tres noticias de fallecimiento de médicos y de personal de enfermería".


¿Qué impacto deja la pandemia en el gremio?


"La tasa de infección del gremio fue alta. La mayoría de los médicos padecieron de Covid, pero es imposible saberlo con exactitud. Mientras no tengamos las pruebas, los médicos no nos atrevemos a decir que nos dio el virus, porque en medicina se trabaja en base a evidencia, y en este caso la evidencia la dan las pruebas, y si las pruebas no las tenés, entonces queda como sospecha, y es algo que nunca se va a saber en este país, y es lamentable.


Lo segundo peor que el Gobierno hizo contra los médicos, después de la represión de 2018, es estigmatizar el uso de equipo de protección personal. En varios hospitales al médico que lo veían con mascarilla y cuidándose lo estigmatizaban de ser opositor; les decían 'ese es un puchito', 'ese es azul y blanco'.


¡Qué nivel de daño! El gremio sintió miedo de protegerse, más miedo que el causado por la Covid. Los vacíos más grande que nosotros hemos sentido como gremio es la no capacitación, la no entrega de equipos de protección personal en los diferentes grupos del sector salud.


El médico es un científico que busca evidencia para tratar a sus pacientes y el hecho de no tener la capacidad de ni siquiera poder poner en un expediente el diagnóstico de sospecha de Covid impide que el tratamiento o la atención a ese paciente sea la mejor; entonces, de esa forma se presentan las consecuencias sobre la población".


El sector médico en las dos crisis ha estado en primera fila y es víctima. ¿Qué sentimientos les invaden?


"Un sentimiento de impotencia terrible, de no poder ayudar a la población a como uno quisiera, y sentir que el gremio estaba siendo perseguido por hacer su trabajo. Como médico, la Covid me generó aún más frustración porque muchos colegas se nos murieron por toda esta situación, porque incluso hubieron médicos que fallecieron en el parqueo de los hospitales porque ni siquiera habían camas. ¿Cómo le puede pasar eso a un médico? Es una cosa que nos duele en el alma. No puedo describir la tristeza y la frustración.


¿Qué aspiraciones se han permitido como gremio hasta el momento?


"Algo que me ha gustado de mi gremio es que trabajamos en equipo y no somos de tener una figura. En general tenemos todo un Consejo, toda una directiva que toma las decisiones. Eso nos permite aspirar al poder político, pero no a través de una figura de caudillo, o de lo tradicional, sino a través de la incidencia de varios liderazgos y de una identidad muy pluralista. Hay de todo y todos estamos claros de que hay que agremiarse. Hay que unirnos y no estar por un puesto político, sino porque queremos cambios. Es una forma de hacer las cosas distintas, somos y representamos un sector amplio; no imponemos nuestras ideas".

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