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Haydee Castillo: "Todas estas acciones se le van a revertir a la dictadura"

Ante los eventos sin precedentes que transcurrieron durante esta semana, en el que fueron apresados más aspirantes a la Presidencia y liderazgos de la oposición nicaragüense, Haydee Castillo, Presidenta del Instituto de Liderazgo de las Segovias, organización que fue asaltada y despojada de su personería jurídica en el 2018, plantea las alternativas que pueden contribuir a revertir la situación.


En esta entrevista a profundidad, la defensora da a conocer su postura respecto al proceso electoral. "Embarcarse en el proceso electoral fue una pérdida de tiempo, mientras el país no atraviesa tiempos normales", cuestiona. A su vez, analiza las acciones de la comunidad internacional e insiste en un llamado a la acción por parte de los poderes fácticos.



¿Cuáles son las palabras que usted utiliza para describir la gravedad del asunto?


"Nicaragua vive la peor crisis política y de derechos humanos de su historia, en la que una familia, al igual que la de Somoza, ha decidido usurpar el poder usando las armas, por haber perdido el apoyo del pueblo. Es una dictadura que actúa criminalmente contra un pueblo que decidió, por primera vez en su historia, luchar por sus libertades por medio de la vía cívica y pacífica".


¿En algún momento se imaginó un escenario con esta magnitud?


"Estamos hablando de una dictadura que está señalada de cometer crímenes de lesa humanidad. Bueno, después de eso todo se puede esperar. Llegar a estos límites tiene altos costos, no para esa familia, sino para todo el país, para los que están sufriendo persecución, para los trabajadores del Estado, policías e instituciones que están siendo obligados a hacer cosas que probablemente no quisieran hacer; para los más de 120 presos que están en la cárcel, siendo inocentes; para los más de 140,000 ciudadanos que estamos en el exilio. Todo esto mientras el país se sigue empobreciendo".


Esta familia decidió aumentar su escalada represiva en pleno contexto electoral. ¿Representan estás elecciones una amenaza para ellos?


"Es necesario ubicarse en el tipo de proceso electoral. Si es un proceso tal y como lo demanda la Organización de Estados Americanos (OEA) en su Carta Interamericana. Dice que los Gobiernos deben acceder al poder mediante la sujeción al Estado de Derecho, celebrando elecciones periódicas libres, transparentes y auditables; en donde lo que prevalezca sea la voluntad del Soberano. Si ese fuese el escenario, el régimen sabe que está perdido, porque todas las encuestas dicen que aproximadamente el 80 % de la población de Nicaragua no confía, ni quiere nada con el actual sistema de partidos políticos y la manera en que se lleva la política en Nicaragua.


Quien impone la manera de hacer política en el país es la dictadura Ortega-Murillo. Entonces, ellos se ven perdidos si hubiesen elecciones libres.


Si las elecciones se dan tal y cómo van en este momento, bien dijo el señor, Secretario General, Almagro, que prácticamente este proceso se deslegitimó a priori. Hay una ruptura del orden democrático.


Estas elecciones se desarrollan con un tendido de paramilitares, sin libertad de movilización, sin libertad de expresión, ni de organización, apuntando con un AK-47 en la espalda. Probablemente nos va a conducir a un proceso, ya sea de un orteguismo con Ortega, o sin Ortega, a como dé lugar".


¿Tardó el Secretario Almagro en nombrar dictadura a lo que se vive en Nicaragua?


"Bien lo dijo él, de que la Carta Democrática Interamericana no precisa el término dictadura, sino la ruptura del orden democrático, por parte del Estado, o la alteración del orden constitucional, que es precisamente lo que se ha vivido en Nicaragua.


El Secretario Almagro no debería de escatimar nada en nombrar una realidad tal cual es. Se entiende de que cuidan su lenguaje diplomático y todo lo demás, pero en un país que está sufriendo tanto, realmente este tipo de cuestiones protocolarias-diplomáticas se quedan cortas frente a lo que se vive".


¿Cómo valora la reacción de la comunidad internacional con los recientes hechos?


"En 2018 el pueblo de Nicaragua esperaba actuación de mayor contundencia de la comunidad internacional. No se logro en ese momento. Sin embargo, producto del trabajo tesonero de miles de nicaragüenses, de organizaciones defensoras de derechos humanos, de las organizaciones de la sociedad civil dentro de Nicaragua, la resistencia del pueblo autoconvocado, de la diáspora, ha logrado en este momento volver a llamar la atención sobre la situación que vive el país.


Sin embargo, se ha llegado a una crisis de tal dimensión que es el pueblo el que está un poco cansado de exhortaciones y llamamientos por parte de la comunidad internacional y quisieran medidas de mayor contundencia. Pero, yo siempre he dicho que la solución al problema la tenemos que buscar nosotros los nicaragüenses y que el papel de la comunidad internacional es coadyuvante y complementario a lo que nosotros como nicaragüenses tenemos que hacer. Esto no exime a la comunidad internacional".


¿Qué falta por hacer en este estado de indefensión que desgasta, bajo un proceso electoral tan controlado?


"El preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice que cuando un pueblo se ve amenazado por su propio Gobierno, tiene derecho a la rebelión. De ese derecho se apropió el pueblo nicaragüense en abril. Sin embargo, como el régimen está armado hasta los dientes, ha echado mano con los distintos mecanismos y con la mayor criminalidad, reprimiendo a un pueblo que por primera vez en la historia decidió enfrentar a una dictadura armada por la vía cívica y pacífica.


Nos estamos enfrentando a un monstruo de grandes dimensiones, y hay muchas cosas pendientes por hacer. Este es el momento en el que el gran capital, la banca, este tipo de poderes fácticos del país, pongan también su aporte, como el pueblo ya lo hizo. Ahora ellos. Deben quitarle todo el oxígeno económico en el que se sustenta todavía este régimen, para no seguir pagando toda su estructura paramilitar y criminal.


Estoy segura de que si los actores nacionales preponderantes convocaran al pueblo a unirse a las acciones que ellos enfrenten y lideren, el pueblo los acompañaría nuevamente, pero ya el pueblo no quiere ser carne de cañón, y por eso este es el momento actuar. Incluyendo al Ejército de Nicaragua. Que ahora sí actúen de acuerdo a la Constitución de la República, que le exige desarmar a todos estos paramilitares".


Mientras tanto, ¿qué se debería hacer con la vía electoral?


"Nicaragüenses en el mundo, conformado por el exilio, la diáspora y organizaciones de víctimas, venimos proponiendo una estrategia que le llamamos 'La ruta del volcán', que plantea que cualquier proceso que se quiera seguir en Nicaragua para salir de la dictadura, pasa necesariamente por la liberación de los presos políticos y por la recuperación de las libertades de movilización, organización, libertad de expresión, el retorno del exilio y de los organismos de derechos humanos.


No es una carta al niño Dios. Hablamos del volcán, del magma y los gases de adentro. Con el magma interno, la fuerza del pueblo y de los miles que nos encontramos afuera, estamos listos para erupcionar.


Lo que están haciendo es conducirnos a lo que pasó con el Diálogo Nacional. Cuando el régimen se sintió perdido y que vio que el pueblo autoconvocado tenía control del territorio nacional, planteó como solución un diálogo, lo que prácticamente a él le sirvió para oxigenarse.


A pesar de semejante represión, de la sangre que ha corrido, del dolor que nos embarga, nadie se da por vencido, mantiene su resistencia de una u otra manera.


Ahora, él (Daniel Ortega) propone la 'salida electoral'. Pero en estas condiciones, con una AK en la espalda, sin libertades, este proceso electoral lo que va a conducir es a legitimar al régimen.


Mientras no seamos capaces de articular todo un bloque de unidad nacional, entre los que están adentro y los que estamos afuera, con una estrategia clara que debilite todas las fuentes económicas, políticas y militares que tiene el régimen, estos procesos van a ser procesos maquillados, porque él va a terminar saliéndose con la suya.


Cuando hablamos del orteguismo sin Ortega, es que nos obliguen a ir a un proceso electoral, donde el poder termine en cualquier persona, como pasó cuando Somoza, donde se decía 'después de Somoza, cualquier cosa'. No es lo que el pueblo de Nicaragua merece".


¿Ve a una oposición organizada?


"Nicaragua es un pueblo tan resiliente, que nunca se da por vencido. Tenemos la capacidad de convertir esta crisis y está profundización de la represión en una gran oportunidad. Sin embargo, como ciudadana nicaragüense, tengo que decirlo de una manera crítica y constructiva:

Empezaron a definir una arquitectura electoral, las cuotas de poder, candidatos y campañas electorales, cuando no estamos viviendo en tiempos normales.


Se perdió tiempo en campañas, en vez de lograr una unidad como el medio para debilitar a la dictadura. Faltó visión, faltó estrategias y compromiso con la patria.


Aún con todo, Nicaragua tiene una gran cantidad de liderazgo probos, liderazgos extraordinarios, que perfectamente pueden guiar a la Nación. Pero en el estado actual de las cosas, yo creo que todo el pueblo lamenta la falta de visión y de que prevalezcan los intereses personales.


A estas alturas, la Alianza Ciudadana (liderada por el partido Ciudadanos por la Libertad), qué es lo que queda porque la mayoría de los liderazgos están presos, deberían poner los pies sobre la tierra y entender que estamos ante una situación que requiere actuaciones extraordinarias. Hay que saltar dé la formalidad, y no salir con que vamos a ir con el último que quede y en cualquier condición. Eso es un pragmatismo resignado, qué es lo que ha llevado a que Nicaragua esté en este estado".


¿El encarcelamiento de quienes no son precandidatos a la Presidencia es algún mensaje en particular por parte de la dictadura?


"El régimen lo que quiere es seguir infundiendo el terror. Él (Ortega) sabe que está acorralado, que está perdido; en el mediano y largo plazo está perdido. Se aferra al poder a través de todas las formas que le queden. El posible mensaje que quieran dar es que si esto les pasa a los liderazgos nacionales, imagínense lo que les puede pasar al resto de ciudadanos. Esta lección el pueblo ya se la sabe.


Lo que hoy están sufriendo los precandidatos y los liderazgos encarcelados, con quienes me solidarizo, es lo que ha venido sufriendo el pueblo de Nicaragua desde 2018. Entonces, creo que Ortega está siguiendo un camino que se le va a devolver. El pueblo de Nicaragua está leyendo el terror que le tiene el régimen a medirse en unas elecciones libres.


Optar por atrincherarse en el poder, de cualquier manera, no es sostenible en el tiempo, porque la crisis económica y toda una efervescencia desde abajo hará que en cualquier momento pueda explotar".


¿Y si el proyecto de la dictadura de Ortega es mantenerse en el poder al estilo de Cuba?


"Puede ser el camino que ellos estén visualizando, que decidan quedarse porque piensan que el país es la finca de la familia. Sin embargo, Nicaragua no es una isla, Nicaragua tiene fronteras. Es el centro del continente. Nicaragua tampoco tiene los recursos propios que tiene Venezuela. Nosotros tenemos una economía completamente dependiente.


Su producto interno bruto está en un gran retroceso de manera que, aunque se quieran quedar, no les va a durar mucho tiempo. En la medida que ellos se vayan cerrando, la comunidad internacional tendrá que ir tomando más medidas para cerrarle los espacios diplomáticos y económicos.


Nicaragua tiene que abrir sus ojos. No se puede seguir con un régimen que no le importa hundirse él y llevarse a todo el pueblo. Todas estas decisiones que han tomado en este momento se le van a revertir".


¿Cuáles son las posibilidades reales de que se le pueda aplicar el Artículo 21 de la Carta Democrática a Nicaragua?

"Hay que hablar con toda claridad. La solución al problema de Nicaragua no reside en la OEA. La OEA solo puede contribuir a una salida, pero la OEA no es un instrumento multilateral que va a sacar a un Gobierno.


Son innumerables los pronunciamientos de la comunidad internacional condenando lo que está pasando, sin embargo, para que Nicaragua pueda ser suspendido como Estado miembro de la OEA se requieren 24 votos, y esos 24 votos no los tenemos todavía, porque ha cambiado la geopolítica con México, Argentina, Bolivia, Honduras, más los votos de las islas.


En la última resolución nosotros logramos 20 votos a favor, dos en contra y 11 Estados que se abstuvieron.


Aquí lo que hay es un gran reto para la oposición, para el pueblo de Nicaragua y para las organizaciones de la sociedad civil, para que sigamos trabajando con todos los Gobiernos que todavía se abstienen para mostrarles lo que pasa y saber que mecanismos se necesitan ante la crudeza de la realidad. Es un régimen que perdió toda la legitimidad y que ha cometido crímenes de lesa humanidad.


La última palabra para salir del régimen la tiene el pueblo de Nicaragua con su capacidad organizativa, su capacidad de resistir, pero no poniéndose como carne de cañón, sino obligando a los otros actores, a los poderes fácticos, a ponerse del lado del pueblo para que se siga una resistencia cívica y pacífica y acciones extraordinarias bien pensadas, bien sincronizadas, sin que nos cueste otra vida más".


¿Qué se puede esperar en la sesión de este martes en la OEA?


"Probablemente salga una resolución de carácter político para ver que sucede en el transcurso de los días y poder dar chance a conseguir estos votos necesarios para proceder a la aplicación del artículo".


¿Qué más podría empeorar en el país?


"Con las características de un régimen como el de los Ortega-Murillo se puede esperar lo peor. Ya Nicaragua está hundida en una crisis de la que nos va a costar muchísimo levantarnos.


Pero si al régimen no se le pone límites, y el pueblo junto con la comunidad internacional no actuamos de una manera contundente en este momento, iríamos prácticamente a un genocidio, porque toda persona que no actúa como su vasallo y que no se somete no tiene ninguna garantía de vida.


Para eso está multilateralismo, para proteger los derechos del pueblo de Nicaragua, que es un pueblo en total indefensión. La ONU, la OEA, los Estados, los poderes fácticos, el Ejército. Es ahora cuando se tiene que actuar. Es ahora cuando se tiene que desarmar paramilitares".


¿Estamos frente a una posible nueva ola de exiliados?


"Quienes trabajamos arduamente aquí en el exilio, junto con varias organizaciones, registrando y documentando todo, observamos una gran ola de nuevo, como la de 2018, de personas que están saliendo al exilio pidiendo ayuda. Esta situación se está volviendo una crisis regional. Ya Costa Rica no haya qué hacer. Esta crisis está trascendiendo. Las cifras son preocupantes".


¿Qué alternativas tiene la ciudadanía que decida quedarse en el país?


"Nicaragua es un pueblo extraordinario y este es el momento de la unidad. Unirnos desde la familia, desde el barrio, desde la comunidad, y resistir; en este momento es cuidar la vida, es acuerparnos los unos y los otros, ser solidarios, fortalecer la organización y la comunicación. Es acumular fuerza en silencio ante tanta represión.


Yo sé que esa fuerza está allí, como el volcán, y en cualquier momento vamos a recuperar Nicaragua, no solo para el pueblo azul y blanco, sino para todo el pueblo que no se ha manchado las manos de sangre".

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