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La reciente escalada de represión del régimen sandinista contra la iglesia católica despierta la preocupación del Papa Francisco

La denominada "Navidad negra" en Nicaragua ha dejado al menos 15 líderes religiosos detenidos, incluyendo siete sacerdotes y seis monseñores, como parte de una brutal cacería realizada por la Policía Nacional entre el 24 y el 30 de diciembre de 2023. La situación ha llevado a la comunidad internacional a exigir medidas para detener esta violación de derechos fundamentales. Monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua exiliado en los Estados Unidos de América (EE.UU.), ha denunciado la feroz persecución y ha instado a los obispos y conferencias episcopales del mundo a solidarizarse y alzar la voz contra esta dictadura, que muestra indiferencia hacia las libertades fundamentales y la integridad de los líderes religiosos.


Por Redacción Central | @CoyunturaNic

Managua, Nicaragua
El Papa Francisco desde el Vaticano el lunes 01 de enero de 2024 | Fotografía de Vatican Media
El Papa Francisco desde el Vaticano el lunes 01 de enero de 2024 | Fotografía de Vatican Media

En un acto poco común durante la misa de Año Nuevo, el Papa Francisco dirigió su mirada hacia Nicaragua el lunes 01 de enero de 2024, donde el régimen de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo ha intensificado, desde el 20 de diciembre pasado, una persecución sin precedentes contra miembros destacados de la iglesia católica. El Sumo Pontífice expresó su inquietud por la detención de obispos, sacerdotes y seminaristas en el país centroamericano, exhortando a la oración por aquellos que han sido privados de su libertad. "Oremos por Nicaragua", clamó desde la ventana de su despacho en el Palacio Apostólico ante miles de fieles congregados en la Plaza San Pedro.


La situación en Nicaragua ha alcanzado niveles alarmantes, marcados por una serie de detenciones que han estremecido a la comunidad católica en el país. Monseñor Carlos Áviles, vicario de la arquidiócesis de Managua, se sumó a una lista que ya contaba con otros 12 sacerdotes y dos seminaristas, todos arrestados desde el 20 de diciembre, coincidiendo con las festividades navideñas. Entre los detenidos figuran nombres reconocidos, como los monseñores Silvio Fonseca y Miguel Mántica, así como el padre Pablo Villafranca.


Este sombrío panorama se complementa con la condena a 26 años de cárcel del obispo Rolando Álvarez, acusado de "traición a la patria", y la del titular de la diócesis de Siuna, Isidro Mora Ortega.


La respuesta del Papa Francisco a este escenario de persecución no se hizo esperar, cumpliendo así la petición del obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, exiliado en Estados Unidos, quien la semana pasada denunció la "feroz cacería" desatada por la dictadura sandinista contra los sacerdotes. El llamado del Papa a la paz, la reconciliación y el diálogo en Nicaragua refleja su profunda preocupación por la situación en el país centroamericano.


Este contexto de represión no es nuevo en Nicaragua, donde la dictadura de Ortega y Murillo ha llevado a cabo acciones hostiles contra la Iglesia Católica en el pasado. La expulsión del nuncio en 2022 y la ruptura de relaciones con la Santa Sede en 2023 marcaron hitos en un conflicto que ha escalado con la detención de líderes religiosos y la confiscación de bienes de instituciones eclesiásticas.


La denominada "Navidad negra" en Nicaragua no solo se traduce en la detención de sacerdotes, sino también en la condena de la Universidad Centroamericana (UCA), administrada por la orden religiosa desde hace más de 60 años. La expulsión de religiosos comenzó en 2018 con monseñor Báez, uno de los críticos más prominentes de la deriva autoritaria y las violaciones a los derechos humanos en el país.


El hecho de que la iglesia católica haya roto relaciones con el gobierno nicaragüense y la cancelación de la personería jurídica de la Asociación Compañía de Jesús de Nicaragua en 2023 son señales claras de la tensión entre las autoridades y la institución religiosa. Ortega justificó estas acciones alegando la falta de presentación de estados financieros y la junta directiva vencida de estas instituciones, aunque críticos argumentan que se trata de medidas arbitrarias para silenciar a la oposición.


La crisis en Nicaragua, que se intensificó desde abril de 2018, encuentra su punto álgido en las elecciones de noviembre de 2021, donde Ortega fue reelegido para un quinto mandato en un contexto de cuestionamientos sobre la legitimidad del proceso electoral. La represión contra la oposición y los líderes religiosos ha llevado a la comunidad internacional a mirar con preocupación la situación en el país centroamericano.


El Papa Francisco, como líder espiritual de la Iglesia Católica, se erige como un voz de apoyo y solidaridad con los sacerdotes y obispos nicaragüenses que enfrentan persecución. Su llamado a la oración y al diálogo resuena en la Plaza San Pedro y más allá, instando a la comunidad internacional a prestar atención a la escalada de represión en Nicaragua y a buscar soluciones que promuevan la justicia, la paz y el respeto a los derechos humanos.


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