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Fotografía de Reuters por Juan Carlos Ulate

El nuevo "pura vida" de Costa Rica

Israel Vallejos

Periodista

Costa Rica, la tierra del "pura vida", sobrevive, al igual que el resto de Centroamérica y el mundo, a una coyuntura caótica y a un golpe económico, social y de salud que se ha agravado en las últimas semanas. Pero, ¿estaba lista Costa Rica para enfrentar una situación como la actual?

 

Antes de la pandemia de Covid-19 el país ya convivía con una coyuntura critica pues las cifras del déficit fiscal, el desempleo y la pobreza en el país eran alarmantes, y por ende la nación se encontraba en una situación económica no muy buena.

 

El déficit fiscal en enero de este año era superior al 6% de Producto Interno Bruto (PIB), y, si bien ya había acciones para contrarrestar esto, la pandemia redujo aún más los ingresos, pero aumento los gastos del país. Según las estimaciones de la calificadora Moody's, el déficit financiero crecerá al 8,1% del PIB al cierre del 2020, mientras que el Estado prevé un déficit fiscal mayor al 9% a consecuencia del coronavirus.

 

Carlos Alvarado, Presidente de Costa Rica, en cadena nacional anunció medidas extraordinarias, entre ellas la presentación, ante la Asamblea Legislativa, de propuestas que reducirán el gasto público en alrededor de 355 mil millones de colones. Esto equivale a 1% del tamaño de toda la economía nacional (o PIB) y será el mayor recorte del gasto público en la historia.

 

En el contexto de la pandemia, Costa Rica es uno de los países con la menor cantidad de muertes por Covid-19 en el mundo y posee la menor tasa de letalidad por coronavirus en la región. ¿Qué está haciendo bien?

 

En la estrategia del país centroamericano se destaca el papel de los EBAIS (Equipos Básicos de Atención Integral en Salud) -centros de atención primaria para la Covid-19- y la disciplina y responsabilidad con la cual ha respondido gran parte de la ciudadanía costarricense. Además, el país ha contado históricamente con un sistema de salud universal, robusto y con una cobertura de aproximadamente el 95% de la población. Esto ha contribuido a que la esperanza de vida en el país llegue a ser de 79,6 años y se ubique en las más altas del mundo, tal y como lo ha indicado la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A pesar de ello, Costa Rica actualmente se enfrenta a un alza en el número de contagiados por el virus (aunque menor en comparación con otros países de la región), que pone en riesgo la capacidad hospitalaria y de cuidados intensivos. Según el último informe del Ministerio de Salud (05 de agosto de 2020), ya existen 20,417 casos confirmados y 191 personas han fallecido por coronavirus.

 

El gran acierto (a pesar del alza) para mantener controlado el virus, fue basar las decisiones y acciones en la evidencia científica, privilegiando la preservación de la vida y la protección de la salud sobre cualquier otro tema, incluido los políticos. Antes de ser declarada una pandemia, Costa Rica ya tenía mucho camino avanzado en la mitigación del virus y sus efectos en la vida como la conocíamos. De manera hábil, el Presidente, posicionó a Daniel Salas, Ministro de Salud, como líder en la preparación y respuesta ante la Covid-19.

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Fotografía de AFP por Ezequiel Becerra

La nueva normalidad del "pura vida"

Las autoridades, sectores, organizaciones y ciudadanía, le apuestan a la llamada "nueva normalidad", la cual consiste en mantener el distanciamiento social, el frecuente lavado de manos, y el uso de mascarillas y protectores faciales como parte del diario vivir, siendo hasta parte ya del tipo de vestimenta que se pueden llegar a usar para diversas actividades. recreativas, laborales y sociales.

Las empresas, comerciales, restaurantes, hoteles y todo tipo de locales, públicos y privados, han solicitado su reapertura, siguiendo las medidas de bioseguridad y distanciamiento recomendadas por los especialistas. La estrategia de apertura se dirige hacia una nueva normalidad en donde el sector privado pueda trabajar, pero con el compromiso de aportar y ejecutar las medidas sanitarias ideales.

 

El país cuenta con un Sistema Nacional para la Gestión del Riesgo y con toda una estructura operativa y técnica que se despliega a partir de la declaratoria de alertas o estado de emergencia ante un evento adverso. De esta manera, tres días después de la aparición del primer caso en el país, se activó el Centro de Operaciones de Emergencia y más de una decena de mesas técnicas sectoriales.

 

Además, las autoridades ampliaron a nivel país, una circulación vehicular especial que va de lunes a domingo de 5:00 a.m. a 5:00 p.m. que consiste en que, según la terminación de placas, no puede transitar quedando de la siguiente manera: lunes: 1 y 2, martes: 3 y 4, miércoles: 5 y 6, jueves: 7 y 8, viernes: 9 y 0, sábado: 0, 2, 4, 6 y 8 y domingo: 1, 3, 5, 7 y 9. En este caso, si el auto es vital para la movilidad a centro laboral, el jefe puede hacer una carta respaldando el uso del auto para su colaborador.

 

Mientras que, en el transporte público, se dio la orden de trabajar solo a un 50% de capacidad de buses siendo el uso de mascarilla o careta totalmente obligatorio, así como totalmente prohibido viajar personas de pie en el transporte público. Situación que obliga a la gran parte de la población al uso de protección para viajar en transporte público y tomar en cuenta que todas las rutas de transporte mantienen horarios especiales para garantizar también su sostenibilidad económica.

 

Asimismo, se ha iniciado un plan de recibimientos de vuelos desde la Unión europea y Canadá. Dichos vuelos según el Ministro de Turismo, Gustavo Segura, solo representan el 1% de la cantidad que se recibe para una época normal pero este plan y protocolo, serán ideales para ir poniendo en funcionamiento de manera gradual el turismo internacional y salidas del país.

 

Con esa línea de reapertura responsable, se ha iniciado un protocolo de turismo nacional que consiste en reabrir playas de 5:00 am hasta 2:30 pm con estricto apego a realizar paseos en burbuja social (familia que convive bajo un mismo techo). De la mano de esas medidas, se han habilitado las actividades al aire libre como surf, paseos en balsas, senderismo y visita a parques nacionales. Siendo estas medidas lo que llama el Instituto Costarricense de Turismo (ICT), "gotitas de esperanza" para los comerciantes, hoteleros y empresarios que dependen del turismo, mismo que antes de la pandemia representaba 10% del PIB.

 

Todas estas medidas, son parte del nuevo "pura vida" en Costa Rica, donde las mascarillas, lavado de mano, distanciamiento social, y el alcohol en gel son parte de la normalidad, de llamada nueva normalidad. Pero, surge la duda si es sostenible con el tiempo pues algo que ha demostrado la pandemia en Costa Rica, es que en cuestión de días todo cambia provocando adaptación colectiva en la sociedad.

Sobre el autor: Comunicador y periodista en la región Huetar Norte de Costa Rica. Actualmente colabora en el medio de comunicación La Región. También ejerce su labor como defensor de derechos humanos.

Puede seguirlo en: @IsraVallejos

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