El problema no es el diálogo, el problema es Ortega


La historia nos ha demostrado que cuando un dictador recurre al diálogo lo hace como una forma estratégica para ganar tiempo y oxigenarse. Así lo hizo Anastasio Somoza en 1978 y hace un par de años el sanguinario dictador venezolano y aliado incondicional del orteguismo, Nicolás Maduro. Esos son dos ejemplos claros e intrínsecamente vinculados a nuestra actualidad.

El diálogo no es nada nuevo para Daniel Ortega quien ha firmado compromisos de relevancia histórica y no ha cumplido; sin embargo, la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), pese a todos los antecedentes, asumió el desafío consientes del gran riesgo que se corre a partir de el. ¿Cumplirá Ortega los acuerdos del diálogo? ¿Será solo una estrategia para ganar tiempo?

Día 1 del Diálogo Nacional / Fotografía de Coyuntura por Jairo Videa

Es indispensable tener en cuenta que el objetivo principal de todo dictador es perpetuarse en el poder indefinidamente. Daniel Ortega lleva más de 20 años gobernando éste país, generando todo tipo de problemas e implementando su despotismo autoritario, minimizando la proverbial valentía y el coraje característico de los nicaragüenses y a la vez cometiendo el error de hacer a un lado la historia del país.

Estamos ante uno de los acontecimientos más graves de la historia de Nicaragua. Crímenes de lesa humanidad que no prescriben, donde se dio la orden de exterminar a una sociedad que se reveló y dejó de ser sumisa. Los gritos de auxilio traspasaron las fronteras y el régimen sacó una de sus cartas: llamar al diálogo como salida pacífica al conflicto. Hay que dejar claro que no ha sido una concesión voluntaria, sino una presión de diversos grupos influyentes.

CONSCIENTE DEL RIESGO

Monseñor Silvio Báez, quién ya es un icono de éstos acontecimientos, es quien forma parte de la Comisión de Mediación y Testigos por parte de la CEN, y ha dejado más que claro que el diálogo es muy riesgoso: “La Conferencia Episcopal, concretamente, que ha aceptado el diálogo, está dispuesta a correr ese riesgo que podría ser una estratagema del Gobierno para ganar tiempo y para alargar la situación que ha conservado a lo largo de estos años, marcada por el autoritarismo, la inconstitucionalidad, el irrespeto a los derechos humanos, la ilegalidad. Este diálogo tiene que tener como objetivo la democratización de Nicaragua". Esas fueron sus palabras durante una entrevista para un programa de CNN.

TAMBIÉN SOMOZA “DIALOGABA”

Meses antes de su salida, Anastasio Somoza, ante medios extranjeros, dijo lo siguiente: “Estamos en una sociedad donde está de por medio el diálogo y mi gobierno es partidario del diálogo. Si para la paz es necesario dialogar, lo vamos a hacer”; y llamó al diálogo mientras reprimía y asesinaba al mismo tiempo. Los actores de esa época son prácticamente los mismos de la actualidad pero con otros nombres.

Pedro Joaquín Chamorro de UDEL y Alfonso Callejas del Cosep, apoyados por el Arzobispo Miguel Obando & Bravo, manifestaron su disposición de dialogar con Somoza mientras el FSLN se oponía contundentemente y denunciaron el diálogo como una maniobra de la burguesía.

“EN BÚSQUEDA DE NUEVOS HORIZONTES”, UNA PROFECÍA

Así tenía como nombre el documento que los obispos entregaron a Ortega el 21 de Mayo de 2014, donde incluía una serie de planteamientos para mejorar las condiciones institucionales y la apertura democrática; prácticamente fue un acto de fe para evitar llegar a la situación en la que estamos, sin embargo Ortega engavetó dichos planteamientos e hizo todo lo contrario.

DOS VECES ERNESTO CARDENAL

En varias ocasiones he manifestado que estamos repitiendo milimétricamente la historia. Uno de los hechos más curiosos ha sido el planteamiento que por segunda vez en su vida hiciere el sacerdote y poeta Ernesto Cardenal. En septiembre de 1978 Cardenal señaló que “la renuncia de Anastasio Somoza era condición 'sine qua non' para negociar con las autoridades”; ésta vez dijo que “no debe haber diálogo entre el presidente Daniel Ortega y la sociedad civil, sino que debe elegirse otro gobierno, una república democrática”. Por eso Doña Compañera no quiere a don Ernesto, precisamente porque está en lo cierto, porque apostamos a ser una república democrática.

¿Y ESQUIPULAS II?

El acuerdo de paz que firmó Ortega el 7 de agosto de 1987 para ponerle fin a la guerra, sigue vigente en cada uno de sus planteamientos; testigo de ello son las 5 hermanas repúblicas centroamericanas que se comprometieron a preservar una paz firme y duradera para Centroamérica donde Ortega firmo con su puño y letra.

El corazón de dicho acuerdo es garantizar la libertad en todas sus formas, impulsar un auténtico proceso democrático, pluralista y participativo. Lo repito, dicho documento sigue vigente y Ortega lo sabe perfectamente, y ante su incumplimiento no solo atenta contra la paz del país sino de todo el istmo centroamericano.

UN MES DE AGONÍA

Durante la histórica peregrinación a la que convocó la Iglesia Católica el pasado 28 de abril, el Cardenal Brenes dio a conocer que darán un mes como plazo para que el diálogo muestre resultados concretos y convincentes. “Si en un mes no vemos que hay avance en el diálogo, si vemos que está estancado, que no hay buena voluntad, que no se logra ningún resultado, que estamos perdiendo el tiempo, entonces los obispos nos retiramos y lo daremos a conocer al pueblo”, fue el compromiso manifestado por el Cardenal Brenes en nombre del clero.

Muchos hemos manifestado que un mes es demasiado tiempo ante la magnitud de la crisis ya que cada minuto que pasa representa altos costos y la sangre sigue corriendo. Y aunque una gran mayoría de los nicaragüenses no estamos de acuerdo con el diálogo, más que advertidos, hemos dado nuestro voto de confianza como una salida pacífica para no dar excusas al régimen.

La gran incertidumbre radica en el cumplimiento de Ortega ante las exigencias; es como aquél dicho que dice: “Firmar me harás, cumplir jamás”. La historia reciente ha demostrado que Daniel Ortega no es un hombre de palabras, además quedará como un rufián, oportunista boicotero y chantajista. La única manera de que haya paz en éste país es que él y su mujer se vayan del poder.


Coyuntura

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