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Coyuntura

Partido Nacional: entre el militarismo y la corrupción

El Tridente del Poder en Honduras

El Tridente del Poder en Honduras

El Partido Nacional de Honduras nació en 1902, tras una separación dentro del Partido Liberal. Con una estructura disciplinada, es una institución altamente conservadora y alineada a los Gobiernos militares instaurados en Honduras durante el siglo XX. En la actualidad, las decisiones antidemocráticas y los vínculos con el narcotráfico, sumado a los escándalos de corrupción, han provocado un declive interno agudo, convirtiendo a dicha organización política en una fuerza alejada de los lineamientos democráticos.

TEGUCIGALPA, HONDURAS - Mariano Ruiz es un joven hondureño, quien a temprana edad decidió servir a su comunidad desde las actividades sociales, sin esperar nada a cambio y motivado por el hecho de ayudar a los demás. Gracias a ello, hace 12 años, miembros del Partido Nacional de su barrio le extendieron una invitación para colaborar en una serie de actividades.

"Mis padres no tienen una afinidad política. Ahora que ven mis convicciones, consideran que mis acciones son buenas, a diferencia de muchos aspectos detractores en el Partido Nacional. Sin embargo, la institución política son personas, entonces, sabemos que cualquier individuo tiene intereses particulares a los ideales del partido", comenta Ruiz, quien también agrega que el partido "le dio la oportunidad de servir a su comunidad".

Luego de recibir formación política de la Escuela de Liderazgo del Partido Nacional, Ruiz explica que identificó las siguientes características en la institución: principios y valores sustentados en el humanismo cristiano; el bien común; la dignidad de la persona; la solidaridad y la equidad. A diferencia de esos argumentos y discursos, existe una diversidad de artículos dentro del estatuto del partido que, según diversos expertos consultados para este trabajo, generan alerta y son reflejo del autoritarismo en la institución, poniendo en tela de duda sus propios principios y acciones.

 

El Artículo 10 del estatuto del Partido Nacional establece que, al momento de rendir cuentas a cualquier órgano correspondiente, los miembros del partido, incluyendo sus autoridades, deben declarar la siguiente promesa: "Prometo ser fiel al Partido Nacional, a su declaración de principios y programas de acción política; cumplir y hacer cumplir sus estatutos y ser disciplinado a los mandatos de sus legítimas autoridades". Dicha acción, instaurada como un mandamiento, solamente refleja el autoritarismo generado de forma interna en el partido.

Los aspectos institucionales, como las obligaciones establecidas en el estatuto, son parte de una larga lista de rasgos que hacen del Partido Nacional de Honduras una institución política con severas discrepancias para muchos de sus militantes, quienes solo esperan órdenes de la línea de mando de la institución.

Estructura del Partido Nacional:

Convención Nacional

Órgano supremo del partido, que está integrado por 500 convencionales

propietarios con sus respectivos suplentes

Comité Central

Órgano Ejecutivo de acción permanente del partido; estará integrado por 50 miembros, electos por la

Convención Nacional, para un período de cuatro años, los cuales podrán ser removidos o sustituidos por el

voto afirmativo de las dos terceras partes de los Convencionales

Reinaldo Antonio Sánchez

Presidente

Olga Ayala

Vicepresidenta y Primera Vocal

Mario Pineda

Secretario General

Merary Díaz

Prosecretaria

Tomas Zambrano

Fiscal

Eduardo Loucel

Segundo Vocal

Abeli Lozano de Anduray

Tercera Vocal

Lisandro Rosales

Cuarto Vocal

Comités Departamentales

En cada cabecera departamental funcionará un Comité Departamental,

integrado por un Presidente, dos Vicepresidentes, un Secretario, dos Prosecretarios,

un Fiscal y ocho Vocales

Comités y Subcomités Locales

En cada municipio funcionará un sólo Comité Local, excepto en el Distrito Central

en el que funcionarán: el Comité Local de Tegucigalpa y el Comité Local de Comayagüela

Fuente: Estatuto interno del Partido Nacional, medios de comunicación e informes estatales

Reinaldo Antonio Sánchez
Olga Ayala
Mario Pineda
Merary Díaz
Tomas Zambrano
Eduardo Loucel
Abeli Lozano de Anduray
Lisandro Rosales

 

El Artículo 19 del estatuto señala los derechos que tienen los miembros del Partido Nacional, pero el inciso "e" de dicho acápite indica que estos pueden participar en todas las reuniones públicas del partido, con voz, pero sin voto. En este caso, dicho artículo limita el derecho que tienen los miembros de la institución de opinar y proponer ante las decisiones que tomen sus autoridades, concentrando el poder en un grupo reducido de personas.

 

En los últimos años las decisiones han recaído únicamente en las máximas autoridades, sin generar debates o retroalimentaciones de la militancia, y dejando a sus miembros con la única acción de obedecer y exaltar a sus altos mandos. "Contribuir a la proyección y enaltecimiento de la imagen de los Candidatos del Partido que aspiren a cargos de elección popular", reza el punto "g" del Artículo 18, mismo que en el acápite "d" específica que es obligación de la militancia "acatar disciplinadamente las decisiones de las Autoridades del Partido".

 

La disciplina que rodea al Partido Nacional se refleja en su estatuto, en donde se plasman las órdenes que ciegamente deben seguir los partidarios. Para las elecciones generales de 2017, el Gobierno hondureño solicitó a todos los miembros del Partido Nacional votar en línea continua en la papeleta de los candidatos a diputados, basándose en la promesa que los militantes hicieron de cumplir sus políticas institucionales y limitando el derecho de sus votantes a elegir individualmente.

Muchos activistas políticos en el país adjudicaron a dicha técnica el haber obtenido la mayoría de escaños en el Poder Legislativo, con un total de 61 diputados.

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De los 128 escaños del Congreso Nacional de Honduras, 61 le pertenecen actualmente al Partido Nacional, 30 al Partido Libertad y Refundación, 26 al Partido Liberal, 4 al Partido Innovación y Unidad Social Demócrata, 4 al Partido Alianza Patriótica Hondureña y 1 al Partido Anticorrupción, Partido Unificación Democrática y al Partido Demócrata Cristiano de Honduras, respectivamente.

Ruiz explica que algo fundamental en la disciplina del partido es la ideología del "humanismo cristiano", un factor de gran influencia religiosa en la institución. "La biblia dice que Dios demanda el respeto a las legítimas autoridades. En ese sentido, como partido, somos respetuosos de las mismas. No significa que nos falte criterios propios, sino que sabemos que elegimos a nuestra autoridad y debemos respetar sus decisiones, y esperamos que sean las mejores", comenta el joven partidario.

 

A esto, Ruíz agrega que, cuando se habla de respeto a las autoridades, se basa en un orden partidario de la organización. Para el joven, está claro que los integrantes de su partido reconocen a sus líderes y, gracias a ello, existe la unidad.

 

A pesar del proceso establecido en el estatuto, para que un miembro pueda postularse como autoridad dentro del Partido Nacional, Mariano reconoce que existe favoritismo, aunque a su criterio "no está mal". Ante esto, argumenta que "cada organización debe impulsar las coyunturas con personas que puedan tener características naturales de liderazgo".

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Un liderazgo femenino marginado

El Artículo 44 del estatuto del partido exige la integración de un 50 % de mujeres en todas las instancias, entre comités departamentales y locales. Además de exigir la equidad de participación en las planillas, la paridad y alternancia se ven reflejadas en las elecciones internas. No obstante, en el caso de las elecciones generales, dicha igualdad no se respeta.

A pesar de que en las planillas existe el tan aclamado 50/50, el favoritismo por los hombres del partido se refleja al ser ellos quienes obtienen los primeros puestos en las papeletas electorales. Las elecciones primarias del pasado 14 de marzo de este mal, en donde las mujeres del Partido Nacional figuraron en puestos secundarios, un fenómeno que sucede en todas las instituciones partidarias.

Durante las Elecciones Primarias del pasado mes de marzo de 2021, de 256 aspirantes al Congreso Nacional por el Partido Nacional solamente 118 eran mujeres.

El caudillismo, mezclado con un extremo tono de machismo, muy particular del Partido Nacional en sus discursos, legislaciones y similares, obstaculiza la participación política de las mujeres. En la historia del partido, solamente una logró ser parte de las elecciones generales (1996), tras ganar las primarias: Nora Gúnera Osorio de Melgar, quien perdió la Presidencia por una diferencia del 10 %.

Según datos del Observatorio del Poder, desde 1994 hasta la actualidad, en el Congreso Nacional han sido electas 60 mujeres por el Partido Nacional en calidad de propietarias, siendo el 2010 y 2018 los años con mayor representación femenina en el Poder Legislativo de Honduras.

La herencia del militarismo

Las acciones de varios nacionalistas durante su gestión en el Gobierno están desligadas del Partido Nacional, según Mariano Ruiz. "Han ocurrido diversas cosas, que no han sido favorables para el Gobierno. Algunos miembros del Partido Nacional, que tomaron decisiones equivocadas, se llevaron de encuentro a las personas que hacen las cosas bien".

 

El joven nacionalista señala que existe una campaña de satanización hacía el Partido Nacional, sin conocer que están acusando a todos los miembros. "Yo no soy de ellos, pero dicen 'los nacionalistas'. Sin embargo, existen compañeros que han luchado por estar allí por el bienestar de la sociedad", agrega el joven. A su vez, reflexiona que en toda institución "existen desperfectos" con sus miembros, pero resalta que se debe "atacar a la persona que cometió el ilícito" y no al partido.

 

Para entender algunos antecedentes históricos, el Director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en Honduras, Rolando Sierra, señala que una de las características importantes del Partido Nacional, para mantenerse en el poder, es la fuerza en la base de sus simpatizantes. El experto indica que en los sectores más pobres del país es en donde se concentra la mayoría del electorado de dicho partido.

 

Sierra recuerda los resultados de las dictaduras militares nacionalistas y como las malas acciones del Partido Nacional, estando en el poder, han afectado a la nación. "La democracia formal, que empieza en Honduras a partir de la década de los 80, en donde hay un Partido Nacional heredero del periodo de las dictaduras militares, no le permitió crecer", explica el experto sobre las dificultades de la institución partidaria.

 

Entre esas dictaduras militares que menciona Sierra, la más recordaba es la del General Tiburcio Carías Andino, quien se mantuvo en el poder por más de 16 años. Fue el reflejo de un Partido Nacional dominado por militares, que mantuvo buenas relaciones con los Estados Unidos de América, que reprimía las huelgas laborales y además brindaba importantes concesiones a las empresas bananeras de la época.

 

Dicho régimen censuró a los medios de comunicación por medio de la supervisión de todas las estaciones de radio y prensa. Además, con el respaldo político de su partido, Carías cometió crímenes tan atroces como el sucedido en la ciudad de San Pedro Sula en 1944, cuando más de 70 personas fueron asesinadas por exigir la renuncia del mandatario.

 

Esa herencia afectó al Partido Nacional, teniendo como resultado la pérdida de las elecciones desde 1982 hasta 1990. "En 1990 el Partido Nacional llega al Gobierno con Rafael Leonardo Callejas, que desmonta el Estado social e implementa en el país el neoliberalismo, con mucha fuerza, e inicia los procesos de privatización de empresas que eran del Estado y de la sociedad hondureña", explica un analista, quien solicitó anonimato para el presente trabajo.

 

La figura de Callejas fue promovida y admirada por muchos militantes y altos mandos del Partido Nacional ya que era un político joven y veían en él una oportunidad para fortalecer a los nacionalistas, y de esa forma poder ganar elecciones venideras. Pero, no fue así. Su Gobierno se vio envuelto en casos de corrupción, dando como resultado nuevamente un conflicto que terminó cediendo una amplia ventaja al Partido Liberal, brindándole dos mandatos consecutivos.

 

Para el año 2002, el Partido Nacional regresa a la Casa Presidencial con Ricardo Maduro, quien también fue Presidente del Banco Central de Honduras (BCH) durante el Gobierno de Callejas.

 

La vida privada de Maduro se vio expuesta por el secuestro y asesinato de su hijo en la ciudad de San Pedro Sula en 1997. Para muchos, ese acontecimiento explica el motivo de la lucha contra las maras y pandillas que sostuvo el Gobierno del exmandatario, quien fue uno de los grandes exponentes del neoliberalismo en Honduras, manteniendo su Gobierno ligado a los grupos empresariales, llamándose a sí mismo la "mano dura" por las reformas realizadas a la Ley Antimaras.

El fortalecimiento de un partido descompuesto

Sierra, Director de FLACSO en Honduras, señala que el Golpe de Estado en 2009 en contra del exmandatario liberal, Manuel Zelaya, provocó una nueva etapa en el Partido Nacional, reflejando una organización más unida, aprendiendo de las lecciones del pasado. "Esto (Golpe de Estado) ha beneficiado al Partido Nacional para consolidarse en el poder. Pero, en el contexto de este grupo (Gobierno actual), todo gira en torno a la figura de Juan Orlando Hernández, cuestionado, como en el período de Callejas, por temas de corrupción", enfatiza Sierra.

 

El Golpe de Estado cambió el rumbo y la historia del país, al igual que los partidos políticos. Fue así como se dividió el Partido Liberal y nació en el 2011 el Partido Libertad y Refundación (LIBRE), coordinado por Manuel Zelaya. Una vez más la división le brindaba al Partido Nacional la oportunidad del poder. Ante esta ruptura, los nacionalistas lograron fortalecer su partido e instalar su Gobierno tras ganar las elecciones de 2009, pincelando así el punto de partida de un nuevo régimen dictatorial.

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