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Coyuntura

FSLN: el secretismo de su democracia interna

El Tridente del Poder en Nicaragua

El Tridente del Poder en Nicaragua

El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) tiene una estructura única, cuyo modelo interno lo ha convertido en un partido sin precedentes en la historia de Nicaragua. Nació como una organización político-militar y en la historia reciente es el partido que mayor tiempo ha permanecido en el Gobierno, a pesar de sus diversos procesos de ruptura, innumerables denuncias de corrupción y la no sucesión de mandos. Su control va más allá del partido-Gobierno, llegando a deteriorar la relación Gobierno-Estado. Fundado en 1961, hoy es considerado un partido dominado por la inmoralidad, cuyos procesos internos, controlados por unos pocos, demuestran una realidad unánime: antidemocracia.

MANAGUA, NICARAGUA - Durante la asamblea departamental del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en Estelí, celebrada en enero de 2020, el ruido de la multitud fue interrumpido por un hombre robusto, quien con dificultad logró ponerse de pie y tomar la palabra. "Buenos días, compañeros", dijo con aplomo, llamando la atención de los militantes sandinistas, y cometiendo de inmediato un pecado capital en el que los simpatizantes del partido de gobierno en Nicaragua nunca deben incurrir: criticar al Presidente Daniel Ortega y a su esposa, la Vicepresidenta Rosario Murillo. Pese a la mirada atónita del auditorio, el viejo exguerrillero, conocido como el "Chino Enoc", ventiló sus quejas.

 

Su nombre es Marlon Gerardo Sáenz. Tiene 44 años de ser militante sandinista y presume de "la mística revolucionaria", misma que durante toda su vida política ha significado obediencia. Su distintiva boina estilo Che Guevara, y su pañuelo rojinegro, forman parte de su habitual indumentaria desde los 16 años de edad, cuando se unió a la guerrilla del FSLN.

 

Las declaraciones del "Chino Enoc" contra la centralización del sandinismo ejercida por la pareja presidencial, hicieron eco en muchos de los asistentes y en los medios de comunicación del país, enfocando la atención en sus comentarios sobre el “relevo generacional” leal a la Vicepresidenta Murillo. Era la primera vez que esa incomodidad patente en algunos sandinistas se decía en "público y voz alta".

"No puede venir una juventud desinformada a hacer un relevo del sandinismo histórico; una juventud que no se le está enseñando sandinismo. Ese discurso repetitivo ha creado a los sandinistas 'lite'", dijo Sáenz, en referencia a las nuevas estructuras juveniles creadas por la Vicepresidenta Murillo desde 2006, año en el que Ortega regresó al poder. La llamada Juventud Sandinista (JS) ha ganado poder en el FSLN, convirtiéndose en uno de los pilares del partido, y cuyo objetivo principal son las labores proselitistas en las que se repiten los eslóganes y discursos ideados por Murillo, quien funge como vocera gubernamental.

Las declaraciones del "Chino Enoc" resultaron incendiarias. Algunos militantes, los de nueva data, lo intentaron callar. Otros, los de la vieja guardia -que se sienten desplazados- lo secundaron con aplausos. Lo sucedido en esa asamblea dejó al descubierto una parte de las diferencias internas que existen en el Frente Sandinista, pero que no afloran de manera pública por el nivel de secretismo que impera en la conducta de la militancia.

 

Críticos y disidentes del sandinismo han insistido en que el partido revolucionario que impulsó el derrocamiento de la dictadura somocista, y que cautivó al mundo en los ochenta por su jerarquía colectiva y horizontal, fue convertido por Ortega y Murillo en una organización monolítica, en la que su propio estatuto es remplazado por el "ordeno y mando" de la pareja presidencial, quienes se han autoproclamado "la segunda etapa de la revolución sandinista".

Según el Artículo 27 del estatuto del FSLN, disponible únicamente en la página web del Consejo Supremo Electoral (CSE) de Nicaragua y no en un sitio oficial del partido, el órgano supremo y permanente de dicha institución es su Congreso, instancia que ha sido reemplazada por el personalismo impuesto por el matrimonio Ortega-Murillo, permeando incluso a sus bases políticas y vulnerando un conjunto de acápites de sus propios reglamentos.

Estructura del FSLN:

Congreso

Órgano supremo y permanente del partido. Deriva su autoridad de la soberanía de

las bases -a las cuales representa- y será convocado ordinariamente cada

cinco años por la Asamblea Sandinista Nacional

Asamblea Sandinista Nacional

Máximo órgano deliberativo, resolutivo y de decisión entre cada reunión del Congreso,

que sesionará por lo menos dos veces al año para definir y evaluar políticas

Consejo Sandinista Nacional

Organismo superior de dirección del partido entre las sesiones de la Asamblea Sandinista Nacional,

que dirige toda la labor partidista durante estos períodos sobre la base

de los acuerdos y resoluciones del Congreso y la Asamblea Sandinista Nacional

José Daniel Ortega Saavedra

Secretario General, Secretario de Organización y Representante Legal Propietario

Edwin Ramón Castro

Jefe de la Bancada en la Asamblea Nacional y Representante Legal Suplente

Fidel Moreno

Secretario Político de Managua

Gustavo Porras

Presidente de la Asamblea Nacional y Segundo Coordinador de la Juventud Sandinista

Doris Tijerino Haslam

Jefa de la Bancada en el PARLACEN

Milton Ruiz

Coordinador de la Juventud Sandinista

Carlos Fonseca Terán

Secretario de Relaciones Internacionales

Francisco López Centeno

Secretario de Finanzas

Comisión de Asuntos Jurídicos y Éticos

Órgano encargado de velar por el cumplimiento de los Estatutos y Reglamentos,

por el prestigio del partido y el honor de sus miembros

Comisión Electoral Nacional

Entidad que organiza y supervisa los procesos electorales nacionales, departamentales y municipales

para cargos de dirección partidaria y para seleccionar candidatos a cargos de elección popular,

garantizando la transparencia de los escrutinios de acuerdo a su reglamento,

que será aprobado por la Asamblea Sandinista Nacional

Fuente: Estatuto interno del FSLN, medios de comunicación e informes estatales

José Daniel Ortega Saavedra
Edwin Ramón Castro
Fidel Moreno
Gustavo Porras
Doris Tijerino Haslam
Milton Ruiz
Carlos Fonseca Terán
Francisco López Centeno
Ficha técnica del FSLN en el sitio web de la Asamblea Nacional de Nicaragua

 

Los reclamos de Saénz sucedieron luego de la violenta crisis sociopolítica de abril de 2018 en el país, hechos que, según sondeos, han reducido la simpatía hacia la pareja presidencial, acusada de cometer crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, para el "Chino Enoc" es más que eso, él no confía en "la compañera Rosario", puesto que para él "hoy en día la palabra de la Vicepresidenta vale más que cualquier estatuto partidario" que él profesó desde su juventud como guerrillero. "Cuando no esté Daniel, una patada nos va a dar", dijo en referencia a los excombatientes que dicen sentirse marginados por la promoción de Murillo como figura de mando y primera en la línea de sucesión constitucional del poder.

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De las montañas a los curules: una oportunidad perdida

El FSLN mutó. Pasó de ser un movimiento revolucionario a un mecanismo cuyo fin siempre fue obtener el poder mediante la democracia representativa; es decir, un partido político. Su personería jurídica fue otorgada por el Estado nicaragüense el 13 de septiembre de 1983 gracias al Ministerio de la Ley de Partidos Políticos de esa época, aunque su primer Congreso Nacional se llevó a cabo hasta julio de 1991 en el decimosegundo aniversario de la revolución, evento histórico que el partido de gobierno se adjudica.

Para muchos, la descomposición del Frente Sandinista inició hace varios años, con un sinnúmero de acciones que poco a poco traspasaron el límite entre el partido-Gobierno y el Gobierno-Estado. Vilma Núñez de Escorcia, abogada, exmilitante del FSLN y Presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) -organización confiscada por el Gobierno de Ortega desde diciembre de 2018-, en enero del año 2000 expuso puntos claves sobre la crisis que el partido rojinegro vive desde sus inicios: "Mientras estuvo en el poder, el Frente Sandinista no logró desarrollarse como partido político. Pasó de ser un movimiento político-militar, una organización guerrillera que toma el poder por las armas, a formar un gobierno que administra un país. No hubo tiempo para construir una organización política, para desarrollar un partido, para consolidar estilos democráticos de dirección y de participación. ¿No hubo tiempo por el desarrollo que tuvieron los acontecimientos o no hubo voluntad porque los máximos dirigentes pensaban que era innecesario? En cualquier caso, fue un gran error que los estilos de dirección muy verticales y poco democráticos de los que se abusaba se justificaran siempre en la guerra que nos impuso Estados Unidos".

Núñez, quien intentó disputar la candidatura del FSLN para las elecciones de 1996, también agregó en su coloquio otra característica singular en la historia del partido de gobierno, que incluso ha sido puesta en práctica en la actualidad: "Con la derrota llegó 'la piñata', palabra que me parece inapropiada pero que explica una serie de hechos lamentables que constituyeron un escalón fundamental en el camino a la descomposición dentro del FSLN".

"La Piñata" se ejecutó en el país tras la salida de Anastasio Somoza del poder en 1979 y constituyó una serie de confiscaciones a diversas propiedades y bienes que nunca pasaron a ser del Estado, sino de individuos relacionados directamente al gobierno entrante, entre ellos "los nueve" comandantes que dirigieron la revolución en aquel entonces. Las confiscaciones forman parte de una larga lista de acciones represivas ejecutadas por el Gobierno y avaladas desde el partido rojinegro.

El exdiputado Víctor Hugo Tinoco, quien formó parte de la Dirección Nacional del FSLN hasta su expulsión en el 2005, explicó en ese mismo año el que consideró el punto de arranque de la crisis partidaria del Frente Sandinista: "Creemos que la crisis política e institucional que vivimos hoy en Nicaragua tiene su origen en una concepción política autoritaria que se empezó a gestar en el FSLN en 1998. En junio de 1998 se conocieron públicamente las primeras noticias del acuerdo político que se estaba concretando entre la dirigencia del FSLN y el entonces Presidente Arnoldo Alemán. Más específicamente, y más ciertamente, entre Daniel Ortega y Alemán, porque en ese tiempo yo era miembro de la Dirección Nacional del FSLN y yo no sabía nada de esto, ni otros de la Dirección sabían nada".

Confiscaciones y acuerdos bajo la mesa con funcionarios acusados por corrupción; para ese entonces, las acciones antidemocráticas poco a poco iban aumentando su número en el historial del FSLN. "Al principio, no estábamos claros de la trascendencia del acuerdo. Nuestras primeras preocupaciones fueron éticas. ¿Cómo el FSLN, una organización con valores, con principios, estaba haciendo un acuerdo político con Arnoldo Alemán, alguien que, en la percepción de la gente, y en la realidad, era un gran corrupto?", cuestionó en ese momento Tinoco, lo que generó otra pregunta fundamental para la transmutación del FSLN como partido político: ¿fueron las confiscaciones, el pacto con Alemán o el caudillismo el génesis de sus males?

El génesis del caudillo

Entre 1983 y 1984, el Frente Sandinista decidió formalizarse como partido político y participar por primera vez en un proceso electoral, que tenía como propósito restablecer el marco legal y rehacer la Constitución Política del país. Para este primer proceso, las decisiones internas del partido fueron tomadas por la Dirección General, integrada por "los nueve" bajo el mecanismo de los tres tercios, conformados por: Proletarios, Guerra Popular Prolongada y los Insurreccionales o Terceristas (grupo del que Daniel Ortega formaba parte).

"El cultivo de su personalidad (Daniel Ortega) inició a partir de 1983. Primero bajo la tesis de que era necesario concentrar el poder para enfrentar la guerra contrarrevolucionaria. Y después, bajo la tesis de que había que fortalecer personalidades para enfrentar las campañas electorales, primero la de 1984 y después la de 1990. Poco a poco, la figura de Daniel Ortega fue concentrando más y más poder y también teniendo más relieve a nivel público, de manera que cuando perdemos las elecciones él es la personalidad del Frente Sandinista que tiene más ascendencia dentro y fuera del Frente", explicó en enero de 2013 Dora María Téllez, expresidenta del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), ahora conocido como Unión Democrática Renovadora (UNAMOS).

Desde 1984 hasta la fecha, el partido de gobierno ha participado siete veces en elecciones presidenciales, todas con el mismo candidato, Daniel Ortega, estableciendo otro indicio antidemocrático en sus gestiones internas. Actualmente el FSLN gobierna por tercera ocasión consecutiva, ejerciendo el control total del Estado, incluyendo la Asamblea Nacional, y en búsqueda de un cuarto período.

Asamblea Nacional de Nicaragua

 

De los 92 escaños de la Asamblea Nacional de Nicaragua, actualmente 71 le pertenecen al Frente Sandinista de Liberación Nacional, 14 al Partido Liberal Constitucionalista, 2 al Partido Liberal Independiente, 2 a la Alianza Liberal Nicaragüense y 1 escaño para el Partido Conservador, la Alianza por la República y Yapti Tasba Masraka Nanih Aslatakanka, respectivamente.

El Artículo 101 del estatuto del Frente Sandinista establecen las elecciones primarias como el mecanismo para seleccionar a las y los candidatos a cargos públicos, para así "garantizar que los seleccionados cuenten con el respaldo de las bases del partido y permitan sumar votos al FSLN". Contradictoriamente, en los últimos 35 años la casilla electoral del partido rojinegro no ha tenido otro rostro y nombre que no sea el de José Daniel Ortega Saavedra, quien, con 77 años de edad, es el máximo líder, Secretario General y Comandante del FSLN, violando diversos artículos de los reglamentos internos del partido, incluido el apartado número 11 sobre los principios de democracia interna.

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"El FSLN está ilegal", gritó en aquella asamblea el "Chino Enoc", reconociendo el incumplimiento del estatuto del partido, y denunciando al mismo tiempo que su organización política, por la cual luchó con fusil en mano, se ha centrado en fomentar el culto a la personalidad de Ortega y Murillo.

 

El Frente Sandinista se adjudicó su primera victoria electoral en los comicios del 4 de noviembre de 1984, obteniendo el 66,1 % de los votos, y un total de 66 curules en la Asamblea Constituyente.

 

Previo a las elecciones de 1990, hubo un acontecimiento que, para el abogado y analista político Fanor Avendaño, fue clave en la historia del Frente Sandinista, considerándola la primera demostración democrática interna del partido: los Acuerdos de Paz de Esquipulas, una iniciativa que se firmó en agosto de 1987 para resolver los conflictos militares que plagaron Centroamérica durante muchos años. "Fue la primera expresión de democratización en el FSLN, porque antes de firmarlos tuvo que haber un debate interno, y casi nadie recoge eso en la historia, porque hubo sectores muy radicales (ideológicamente) que se oponían. De ahí se comenzó a dar una semblanza de democratización", explica el político. Tres años después, y contra todo pronóstico, el FSLN perdió los comicios del 25 de febrero, entrando a una etapa que puso en discusión el futuro del partido.

"Con el triunfo de Violeta Barrios de Chamorro, la democratización del FSLN se podría considerar la primera oportunidad institucional. Se desperdicia porque hay divisiones internas y no se supo administrar ese proceso de profesionalización política. Al ser un partido moderno, se comienzan a dar grandes fisuras, dando lugar a la creación de dos movimientos políticos que se convirtieron en una oposición beligerante; en ese contexto de división, el FSLN, al buscar una semblanza democratizadora a lo interno, se tomó una ruta radicalizadora. Eso fue determinante para que el partido tuviera un liderazgo único, y desaparece el liderazgo colegiado", enfatiza Avendaño.

Mística de la jerarquía

El 26 de junio de 2017, dirigentes del FSLN, funcionarios públicos, diputados e integrantes de la JS se congregaron en el Centro de Convenciones Olof Palme de la ciudad de Managua para llevar a cabo su congreso nacional. En esa ocasión, la convocatoria se dio con el fin de definir sus estrategias de cara a las elecciones municipales de noviembre de 2017.

Un año antes, en el mismo lugar, se celebró el mismo congreso, pero en esa ocasión su objetivo fue nominar a Daniel Ortega, por séptima vez, como el candidato presidencial para los comicios generales de 2016, sin un proceso formal de elección interna, y a su vez, otorgarle al caudillo las facultades para elegir su fórmula y a los candidatos a diputados que le acompañarían en la contienda, violando así el Artículo 101 de sus propios reglamentos internos como partido. En ambos congresos (2016 y 2017) los participantes votaron a mano alzada, sin un debate previo, ni abstenciones o votos en contra.