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Coyuntura

Nuevas Ideas, viejas prácticas

El Tridente del Poder en El Salvador

El Tridente del Poder en El Salvador

Nuevas Ideas es el partido político que arrasó en las elecciones del pasado 28 de febrero en El Salvador, al presentarse ante la ciudadanía como una "alternativa" frente a las dos opciones políticas tradicionales. Dicha institución partidaria tiene como principal impulsor a Nayib Bukele, un empresario que se convirtió en el Presidente de la República tras autoproclamarse como un personaje antisistema. A pocos meses de cumplirse el segundo año de su mandato, existe una serie de señales que evidencian una vocación antidemocrática y poco transparente en su Gobierno, cultura que se ha instaurado en Nuevas Ideas y que poco a poco está liquidando la incipiente democracia de esta organización.

SAN SALVADOR, EL SALVADOR - Arístides Monge tiene todas las características de un líder; es originario del municipio de Ilopango, lugar que cuenta con más de 100 mil habitantes según el censo de 2007. Para cuando el movimiento Nuevas Ideas llegó a esa zona, el liderazgo de Monge le valió para obtener un voto de confianza y comenzar el trabajo de organización en dicho territorio, con el objetivo de obtener militantes. "Mi idea era no ser el que iba a liderar, sino a promover, pero la demás gente, al ver el trabajo que yo hacía en el territorio, me dijeron: '¡Usted, usted!'. Y así fuimos convocados por Mario Durán, que en aquel entonces era Gerente de Operaciones de la Alcaldía de San Salvador, cuando Nayib Bukele era Alcalde. Y nos dijeron cuales iban a ser los primeros pasos", recuerda el líder local.

En el 2017, Monge participó en la conformación de Nuevas Ideas en su municipio y en el proceso para las candidaturas de elección popular. Según relata, la propuesta del nuevo movimiento se expandió como una "bola de nieve" y al mismo tiempo intensificó la lucha de poder entre los liderazgos, producto de la estructura que se promovió.

"Se estableció que iban a existir dos cuerpos en Nuevas Ideas: el movimiento y el partido político. La diferencia era que en el movimiento no había reglas, sino que, cada quien hacía lo que Nayib decía. 'Si usted no está a gusto con un movimiento, puede formar otro''', explica Arístides, quien también agrega que la estrategia de fondo traía a colación el dicho "divide y vencerás", ya que en lugar de establecer un solo bloque que tuviera un brazo musculoso, lo que se hizo fue crear división, una situación que se vivió en todos los municipios en los que Nuevas Ideas iba ganando terreno y que a su vez generó una serie de sinsabores para muchos correligionarios que vieron en el nuevo movimiento una opción diferente.

Como Arístides, muchos seguidores terminaron decepcionados y fueron testigos de un proceso de elecciones que calificaron como fraudulento, en el cual Nuevas Ideas terminó aplicando procesos poco democráticos y sin trasparencia. A pesar de ello, el partido logró ganar la aceptación de la ciudadanía a nivel nacional, un hecho que según políticos y analistas se dio gracias a la popularidad de Nayib Bukele.

"Muchos entramos en Nuevas Ideas cuando escuchamos hablar a un Nayib Bukele, en ese entonces, distinto a los políticos tradicionales. Yo nunca he estado en política y me convencí de que las cosas iban a ser diferentes. El país no aguantaba más saqueos como los que se estaban haciendo, y por eso me involucré. Escuché el audio de Mónica Trigueros (exdirigente de la diáspora) diciendo: 'hasta yo caí que Nayib es un publicista'", explica Monge.

Organizaciones e instituciones de derechos humanos, organismos internacionales y hasta congresistas estadounidenses han demostrado su preocupación por el actuar de Bukele, y han reafirmado que el mandatario tiene características autoritarias, dictatoriales y una vocación por desmantelar los controles institucionales.

 

Para tratar de comprender la raíz del problema, es necesario analizar los procesos internos de Nuevas Ideas, un partido que nació bajo la sombrilla de Bukele y que ha crecido en aceptación y popularidad, hasta convertirse en la mayor fuerza política en el país. Prueba de ello son las 152 alcaldías y 56 diputaciones obtenidas en los comicios del pasado 28 de febrero.

Asamblea Legislativa de El Salvador

 

De los 84 escaños de la Asamblea Legislativa de El Salvador, 56 le pertenecen a Nuevas Ideas (10 de ellos gracias a la coalición con la Gran Alianza por la Unidad), 14 a la Alianza Republicana Nacionalista, 5 a la Gran Alianza por la Unidad, 4 al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, 2 al Partido de Concertación Nacional y 1 al Partido Demócrata Cristiano, Nuestro Tiempo y Vamos, respectivamente.

Consejos Municipales de El Salvador

 

De los 262 Consejos Municipales de El Salvador, 152 le pertenecen a Nuevas Ideas, 35 a la Alianza Republicana Nacionalista, 27 a la Gran Alianza por la Unidad, 30 al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, 14 al Partido de Concertación Nacional, 3 al Partido Demócrata Cristiano y 1 a Vamos.

 

La ruptura que dio pie a la "alternativa"

El movimiento Nuevas Ideas surgió del conflicto entre Nayib Bukele y parte de la dirigencia del partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), del cual el actual mandatario salvadoreño formó parte. El descontento en la conducción del país, la falta de autocrítica y las promesas no cumplidas durante los 10 años de gobierno, decepcionaron a muchos militantes y algunos dirigentes que luego proclamaron su ruptura con la izquierda tradicional, representada por el FMLN. Un sentimiento que el mismo Bukele alentó y promovió.

 

La punta del iceberg fue el caso de agresión en contra de una exconcejala del FMLN y una serie de declaraciones vertidas en contra de algunos miembros de dicho partido, que llevaron al Tribunal de Ética del Instituto Político a expulsar a Bukele, en ese entonces Alcalde de San Salvador, del partido de izquierda. La decisión del organismo interno, al que le tomó 18 horas dirimir, fue anunciada el 10 de octubre de 2017.

 

El acta de dicha decisión consigna que "se llegó a la íntima convicción" de que Bukele promovió "prácticas que generan división interna y fomento de conductas personalistas; realizó actos difamatorios, calumniosos e injuriosos que dañan la imagen y honor de una persona miembro o militante; irrespetó los derechos humanos de las mujeres", y además, violó de forma general "la carta de principios y objetivos, estatutos, reglamentos y demás normas que rigen el partido".

Bukele no se quedó de brazos cruzados pues sus intenciones, como lo dijeron los dirigentes del FMLN en su momento, eran electorales. Quince días después de su expulsión, Nayib anunciaba, por medio de un vídeo en redes sociales, la creación del movimiento ciudadano Nuevas Ideas. Su nombre "da la identidad que nos unirá de alguna manera, aunque con diferencias y diversidad", aseguró el Presidente de El Salvador al anunciar el surgimiento de su nuevo proyecto. A esto, Bukele agregó que dicha organización permitiría la crítica y que nadie sería expulsado por dar su opinión. "La propuesta del movimiento es sacar de donde están a los políticos de los partidos mayoritarios", afirmó sin titubeo.

El 8 de mayo, tras una recolecta de firmas fomentada por Bukele y sus simpatizantes, se presentó ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE) la solicitud oficial para inscribir a Nuevas Ideas como partido político. Dicho ente validó 176,076 firmas de las 200,000 presentadas. Sin embargo, el tiempo de revisión para legalizar al partido no permitió la inscripción de Bukele como candidato a la Presidencia a través de dicha organización partidaria, y el ahora mandatario estableció una alianza con Cambio Democrático (CD), un partido de centro-izquierda en el que pretendía participar en elecciones primarias y ser electo como candidato a la Presidencia.

La personería jurídica de CD fue cancelada al no lograr en los comicios anteriores los votos necesarios para sobrevivir. Ante esto, Bukele optó por otra opción: el partido de derecha Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), contradiciendo sus propias declaraciones de 2016, cuando dijo que "nunca competiría" con un partido como GANA. Este giro hacia un partido político de derecha fue duramente cuestionado, por su vinculación con el exmandatario Antonio Saca, quien actualmente guarda prisión por actos de corrupción, brindándole a Bukele los primeros señalamientos en su contra.