En el año electoral más importante de la historia reciente, y a tres años del estallido social que ha causado la peor crisis política, social y humanitaria en los últimos 40 años, recordamos los primeros días de protesta ciudadana en Nicaragua

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Una exposición desde el lente de nuestro medio.

Por los que ya no están, pero nos dejaron su esperanza...

Y por nuestro futuro, porque nos merecemos algo mejor...

El 03 de abril de 2018 dio inicio un incendio en la Reserva Biológica Indio-Maíz en Nicaragua. El fuego arrasó con cinco mil hectáreas del núcleo en 10 días. Fue catalogado como "el problema ambiental más serio en la historia del país", mientras el Gobierno de Daniel Ortega omitía la situación.

El 10 de abril de ese año, un grupo de ciudadanos, en su mayoría jóvenes universitarios, se concentró frente a la Universidad Centroamérica en Managua, capital del país, para exigir una respuesta adecuado del Gobierno ante la catástrofe ambiental.

Represión estatal fue la respuesta. El Gobierno utilizó a la Policía Nacional y a las fuerzas de choque del Frente Sandinista para detener el avance de las manifestaciones. El país se comenzaba a atrincherar y fue el fatídico 19 de abril cuando se reportó la muerte de la primera persona: Richard Pavón, quien entonces tenía 17 años de edad.

La ciudadanía derribaba las estructuras metálicas representativas del Gobierno de los Ortega-Murillo. Los jóvenes recolectaban víveres. Las universidades e iglesias católicas servían como centros de acopio y barreras de protección ante las balas y gases lacrimógenos.

Las protestas ya no solo eran por el incendio en Indio-Maíz. La ciudadanía exigía la renuncia de Daniel Ortega ante su actuar negligente, represivo y totalmente violatorio ante los derechos humanos y constitucionales de las y los nicaragüenses.

El deseo por un nuevo país incendiaba las calles. Democracia, justicia, salud, autonomía universitaria, reparación, educación, trabajo. Las exigencias se sumaban, mientras la ciudadanía más participaba. "La esperanza se reflejaba en la marea azul y blanco", citaba un tuit del 23 de abril.

La cifra de personas asesinadas y aprendidas por razones políticas aumentaba cada día. Más de 320 muertes fueron registradas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) durante todo el conflicto, el cual sigue causando una crisis múltiple en el país.

Tras 28 días de represión, se llevo a cabo el primer diálogo nacional, convocado por la Conferencia Episcopal de Nicaragua. Daniel Ortega prometió acuartelar a la Policía y a las fuerzas paramilitares. A tres años de dicho evento, el país se mantiene bajo un estado policial de facto.