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Aló, llamo desde la Casa de la Libertad, Capital del Mundo Libre… Madrid

  • hace 56 minutos
  • 3 Min. de lectura

Desde el balcón y luego, entre la gente, no se hablaba solo a un país. Se hablaba a todos los que hemos tenido que aprender a vivir lejos. "Volveremos a casa", dijo María Corina. Y en esa frase no solo cabía el regreso físico, sino la recuperación de algo aún más esencial: la ciudadanía. Esa condición que las dictaduras han erosionado hasta el vacío mismo de todo contenido humanista.


Cartas a la Dirección | @CoyunturaNic

Madrid, España
Cientos de personas grabando un momento histórico en la Puerta del Sol, Madrid, mientras Isabel Díaz Ayuso proclamaba "libertad" para Venezuela, Cuba y Nicaragua. Sábado 18 de abril de 2026 | Fotografía de COYUNTURA por Juan Daniel Treminio
Cientos de personas grabando un momento histórico en la Puerta del Sol, Madrid, mientras Isabel Díaz Ayuso proclamaba "libertad" para Venezuela, Cuba y Nicaragua. Sábado 18 de abril de 2026 | Fotografía de COYUNTURA por Juan Daniel Treminio

No era una plaza cualquiera. Era la Puerta del Sol, el corazón de España, punto neurálgico de un país donde convergen caminos, historias y, particularmente el sábado 18 de abril de 2026, también esperanzas. Decenas de miles de venezolanos, y con ellos tantos otros amantes de una libertad que se niega a ser contenida, desbordaron cada rincón de esa esquina del mundo para recibir a María Corina Machado, reconocida con la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid, Premio Nobel de la Paz.


Ese día, este pinolero fue un venezolano más. Y cada vez que la multitud gritaba "¡Venezuela!", en mi mente retumbaba "¡Nicaragua!". Porque el exilio tiene acentos distintos, pero una misma raíz. Porque hay dolores que no reconocen fronteras, y hay esperanzas que tampoco deberían hacerlo.


Desde el balcón y luego, entre la gente, no se hablaba solo a un país. Se hablaba a todos los que hemos tenido que aprender a vivir lejos. "Volveremos a casa", dijo María Corina. Y en esa frase no solo cabía el regreso físico, sino la recuperación de algo aún más esencial: la ciudadanía. Esa condición que las dictaduras han erosionado hasta el vacío mismo de todo contenido humanista.


Pero es ahí también donde empieza el verdadero desafío. Porque no basta con recuperar el derecho a ser ciudadanos; hay que reconstruir la ciudadanía misma, fragmentada, manipulada, enfrentada durante años, en diversas latitudes. Volveremos, sí. Pero no volveremos iguales. Volveremos con lo aprendido, con lo vivido, con la responsabilidad de rehacer país para todos.


Pienso entonces en una nueva Nicaragua, como otros sueñan y esperan construir ya una nueva Venezuela.


Cómo no sentirme acuerpado cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, expresó al dirigirse a la multitud: "esto es Madrid... ...esta es la casa de la libertad. Hoy también es la capital del mundo libre... ...en esta plaza hemos reivindicado todos estos largos años la libertad del pueblo de Venezuela, y de Cuba, de Nicaragua, de tantas naciones hermanas. En esta plaza, hemos alzado la voz juntos contra las dictaduras en representación de las millones de personas que se han visto forzadas a dejar su tierra, pero han encontrado en Madrid su nuevo hogar".


No. Una frase más no. Era una declaración de lo que Madrid representa al día de hoy para miles de exiliados: refugio, altavoz y, en cierta forma, trinchera moral.


Hoy, no soy solo nicaragüense. Soy también venezolano, cubano, iberoamericano. Porque la libertad, cuando se defiende de verdad, deja de ser una causa nacional y se convierte en una causa compartida. Humana.


Y ahora sí, señor director, permítame cerrar como dicta el título:


Aló… sí, llamo desde Madrid.


Desde la Casa de la Libertad.

Desde la Capital del Mundo Libre.


Llamo para decirles que aquí no se olvida a nuestros pueblos.

Que aquí sus nombres se siguen pronunciando en voz alta.

Que aquí, el miedo ya no dicta el silencio.


Y, sobre todo, llamo para decirles algo que ya no es consigna, sino certeza:


Ya ganamos. Vamos de regreso.


Cambio y fuera.


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