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Jennifer Ortiz: "El momento de regresar. Ese es el momento en que todos vamos a poder contribuir"

En medio de más situaciones extraordinarias y retrocesos en la libertad de prensa y en la democracia de Nicaragua y los países de Centroamérica, el periodismo independiente se enfrenta a constantes dificultades y ataques, mientras la ciudadanía explora y busca nuevas tendencias de información. Sobre el catastrofismo, las malas y buenas noticias, los nuevos retos del periodismo independiente, y otras situaciones, la Redacción de COYUNTURA conversó con Jennifer Ortiz, productora, editora y periodista nicaragüense, quien es fundadora y directora del medio independiente Nicaragua Investiga, y directora de la red de medios más grande del país, Voces En Libertad.

Por Jairo Videa | @JairoVidea

San José, Costa Rica
Jennifer Ortíz en una imagen de archivo | Fotografía de 100 % Noticias
Jennifer Ortiz en una imagen de archivo | Fotografía de 100 % Noticias

Con un panorama caracterizado por situaciones extraordinarias y un preocupante retroceso en la libertad de prensa y en la democracia de Nicaragua y los países de Centroamérica, el periodismo independiente se erige como un bastión de resistencia en la búsqueda incansable de la verdad y la transparencia. Enfrentando constantes dificultades y ataques, las y los periodistas independientes se convierten en guardianes de una sociedad sedienta de información fidedigna, objetiva e incluso esperanzadora. En este contexto, conversamos con Jennifer Ortiz, una destacada periodista, productora y editora nicaragüense, cuyo coraje y determinación la han llevado a fundar y dirigir Nicaragua Investiga, un medio de comunicación independiente de gran relevancia en la escena nacional. Además, Jennifer es la directora de la red de medios nicaragüenses más grande del país, Voces En Libertad, consolidando su posición como una voz influyente y comprometida en la defensa de la libertad de prensa y de expresión.


En esta entrevista a profundidad con la Redacción de COYUNTURA, Ortiz brinda su perspectiva única sobre temas como el catastrofismo, la importancia de las buenas y malas noticias en la cobertura periodística, así como los desafíos y nuevos retos que enfrenta el periodismo independiente en la actualidad. Además, comparte su visión sobre el papel de las y los ciudadanos en la búsqueda de información veraz y la importancia de explorar nuevas tendencias de información en un entorno cada vez más digital.


Pregunta. Vemos que en los últimos años cada vez más los titulares generan emociones negativas que se multiplican. ¿Realmente estamos tan mal cómo para qué los medios independientes utilicemos la mayor parte de nuestros recursos en historias o situaciones caóticas, como la economía, la política, los derechos humanos y la seguridad?


Respuesta. Sobre este tema los medios de comunicación tenemos un reto enorme. Es el hecho de poder mostrar la realidad, poder mostrar la verdad, que desafortunadamente en los países de Latinoamérica están muy vinculadas a noticias muy negativas, y al mismo tiempo tratar de darle optimismo a la ciudadanía. Pero más que optimismo falso, tratar de hacerle ver que somos nosotros los principales agentes de cambio, que nosotros debemos de ejercer ciudadanía, tener un poder de fiscalización sobre nuestros funcionarios, lo que nos va a permitir poder incidir en las políticas públicas, y de esa manera lograr que estas noticias al final de cuentas se puedan transformar un poco. Pero definitivamente no hay que ocultar la verdad, y la verdad es que la región está contaminada por figuras dictatoriales, por muchísima corrupción y también por una desigualdad social de enormes proporciones; que nosotros debemos demostrarlo, porque solo viendo el problema podemos encaminarnos hacia las soluciones.


P. Los medios independientes de Nicaragua estamos envueltos en una especie de nube negra apocalíptica, que genera pura angustia. ¿Existen alternativas para disminuir ese catastrofismo y aumentar la esperanza o información basada en soluciones y situaciones positivas?


R. Siempre es posible. Cuando uno ha leído textos de reconocidos fundadores de empresas importantes, como Steve Jobs por ejemplo, o cualquier otro personaje de este tipo, uno se puede dar cuenta que una de las frases recurrentes de estos personajes es que en medio de las crisis nacen las más grandes oportunidades, y de verdad que si uno se remonta a conocer, por ejemplo, cómo surgieron las grandes empresas de Nicaragua, nos vamos a dar cuenta que muchas de ellas surgieron en los años 80, justo al finalizar la guerra, cuando habían muchísimas necesidades y había posibilidades de poder cubrir eso que estaba demandando la ciudadanía. En este caso específico, y en este contexto de Nicaragua, yo he visto que se han abierto en medio de este panorama tan gris muchas oportunidades; se han abierto oportunidades de becas en el extranjero, que quizás en un contexto diferente no se hubiesen abierto para Nicaragua; la posibilidad incluso del 'parole' humanitario, a través del cual los nicaragüenses pueden aplicar a una visa y llegar a Estados Unidos, y trabajar por dos años bajo este programa, y que esa salida pueda ser más organizada y pueda ser más segura, a mí me parece que se puede considerar una una oportunidad, en medio de todo esto. Han habido oportunidades y lo que tenemos que empezar a hacer es identificarlas, y aprovecharlas, porque creo que a veces si caemos en el pesimismo y creemos que porque nos tuvimos que exiliar o tuvimos que migrar por diferentes razones, ahí se acaba todo. Al contrario, puede ser el inicio de una gran y mejor etapa para nosotros.


P. ¿Los medios de comunicación entonces debemos ofrecer salidas más activas para huir del entorno negativo? O, ¿eso es trabajo del entretenimiento, deporte u otras actividades no relacionadas a la libertad de prensa o el periodismo de forma directa?


R. Siempre he creído en el poder transformador del periodismo, por eso a mí me apasiona esta carrera, porque creo que nosotros como medios de comunicación podemos ser también agentes de cambio. Nosotros como medios de comunicación no hemos de pensar solamente en una de las funciones del periodismo o de los medios de comunicación; también debemos pensar en informar, en educar y en abrir oportunidades cuando se puede hacer. De hecho, en Nicaragua Investiga, nosotros ubicamos que en algún momento había esta necesidad de la audiencia, por encontrar oportunidades, y creamos un espacio con ese nombre, y fue un éxito rotundo. Se convirtió rápidamente en uno de los segmentos de mayor lectura y es una referencia para la gente que anda en busca de oportunidades, como becas, como concursos, trabajo incluso.


Para nosotros ha sido interesante descubrir que en medio de un contexto tan desafiante, y que puede parecer pesimista, nosotros, como medios de comunicación, podemos tener esa magia. No de darle una esperanza a la gente, sino de poder ponerle a su alcance información, que quizás hubiese sido más difícil de conseguir para ella por su propia cuenta. Nosotros hemos entendido eso y tratamos de ser ese factor diferenciador.


P. Es evidente que uno de los retos en el horizonte para los medios que desean ser referentes es conectar, o volver a conectar, con las personas, e informar de una manera más sana. ¿Se pueden equilibrar las noticias negativas, que seguirán existiendo, o dimensionarlas mejor?


R. No te voy a mentir. Quisiera decirte ahora mismo que nosotros (Nicaragua Investiga) tenemos 50 y 50 por ciento de noticias positivas y noticias negativas, pero desafortunadamente no es el caso, y no es porque nosotros tengamos una política editorial centrada en retratar el pesimismo; es simplemente porque el contexto nicaragüense te muestra que esa es la realidad. La realidad ahora mismo es que no hay libertad en Nicaragua, que la gente tiene miedo de hablar hasta dentro de sus casas, que hay familias divididas por la política, que hay un régimen autoritario y totalitario que impone cárcel, destierro y confiscación a aquel que considera contrario a su proyecto político. Tratamos de hacer y tener una agenda que esté encaminada a temas más positivos. Y hay muchos medios que ni siquiera lo abordan, que ni siquiera se hacen esta pregunta, o hacen este análisis dentro de sus redacciones. ¿Qué tanto bien estamos haciendo? ¿Qué tanto optimismo estamos poniendo para la audiencia en esas páginas que estamos publicando? O, ¿qué tanto podemos aportar? Ni siquiera se trata de imprimir optimismo del todo, sino en qué tanto podemos aportar para que el país busque alternativas, para que vea soluciones, para que vea esa luz al final del túnel en este contexto tan sombrío.


P. Según documentación de Estados Unidos de América y también sobre Centroamérica, analizada por la Redacción de COYUNTURA, la rabia, el miedo, el rechazo y la tristeza son las cuatro emociones que más prevalecen en los titulares. ¿Es entonces momento de pensar mejor lo que hacemos o de aportar nuevas cosas?


R. Eso quizás no solo refleja lo que pudo haber pasado desde 2018, en el caso de Nicaragua. Ha sido desafortunadamente una regla general en el periodismo desde su inicio, el vender lo negativo, el vender lo más oscuro o lo más sombrío; tenerlo como una estrategia de crecimiento rápido, desafortunadamente porque, en primer lugar, los gobiernos y la corrupción, estos males políticos, lo motivan, y segundo, porque incluso la misma audiencia, sin culparla porque debemos de entender que en esto los medios de comunicación tenemos el papel primordial, busca más lo negativo.


Tiene que ver con esa especie de pensamiento catastrófico, que según la ciencia también prevalece sobre el ser humano. De hecho, hay estudios que demuestran que pasamos pensando el 90 % del tiempo en cosas negativas que no llegan.


Enganchar con ese aspecto muy humano, no como medio de comunicación de ver hacia lo negativo, podría convertirse en una buena estrategia, pero también creo que como medios de comunicación tenemos la responsabilidad de hablar de otros temas que también son importantes. Por ejemplo, cuando nosotros educamos a la gente sobre temas de salud mental, también estamos haciendo un aporte importante y estamos metiéndole optimismo, porque podemos generar muchas transformaciones, muchos cambios de estilos de vida, y al final eso tiene un impacto positivo en las audiencias, y por ende en la sociedad.


No obstante, hemos caído en esa dinámica social de enganchar a través de lo negativo, y hay que explorar otra forma para no contribuir a ese pesimismo y a ese catastrofismo.


Sí hemos contribuido, y hay que reconocerlo, pero hay que hacer procesos de autoanálisis y de autorreflexión, y aprender a transformar el periodismo. Ese periodismo de la nueva era tiene que ver con todo eso. Y estamos en una sociedad que cada vez está más sumida en problemas como la depresión, como la ansiedad, como el instinto suicida. Tenemos que preguntarnos en que medida nosotros (medios de comunicación) estamos contribuyendo a eso, y cómo podemos hacer para transformarlo, para incidir de alguna forma en transformarlo, porque esto es un asunto multisectorial. Quizás no podemos hacer la tarea completa, pero sin duda podemos contribuir en alguna medida, si cambiamos nuestra línea editorial, pensando en todo esto. Y también pasando por el tema de las noticias falsas; ese montón de páginas y canales con portadas falsas, y noticias amarillistas.


La periodista y directora de Nicaragua Investiga, Jennifer Ortíz, durante una conferencia universitaria | Fotografía de ViralNica
La periodista y directora de Nicaragua Investiga, Jennifer Ortíz, durante una conferencia universitaria | Fotografía de ViralNica

P. Los primeros meses del 2023 fueron turbulentos para la ciudadanía, la oposición política y el periodismo independiente en Nicaragua. Por un lado alegría por la liberación de más de 200 personas que paulatinamente se reincorporan a la sociedad y a nuestra realidad como voces de denuncia; por otro lado tristeza por la desnacionalización y el destierro de más de 300 personas, la detención de más opositores y religiosos, y toda una lista de sucesos dañinos para las libertades y la economía. Parece la mala introducción de un pésimo año, sin necesidad de exagerar.


R. La crisis de Nicaragua es una crisis de mediano o largo plazo. No creo que esto vaya a terminar pronto porque hay una cooptación de poderes, que todos conocemos, y la oposición se encuentra afuera, y la oposición que se encuentra afuera está desarticulada. He conocido que desde que salieron de la cárcel no han logrado esfuerzos para para poder reunirse nuevamente y para poder hacer esfuerzos de cara a esa famosa unidad de la que tanto se hablaba. Y nada.


Daniel Ortega está a sus anchas en Nicaragua, porque la mayoría de opositores ha tenido que exiliarse, y porque mucha gente ha tenido que emigrar, y los que están ahí están en una inmensa cárcel. De hecho, muchos trabajadores del Estado, yo he hablado con unos cuantos, mencionan que están ahí porque ya no saben cómo salir. Esto es una mafia. Te permiten entrar, pero cuando querés salir no hay forma de salir sin que eso vaya a perjudicarte, o a tu familia.


Lo único que nos queda es el lado esperanzador de esto; es aprovechar el espacio, los que estamos fuera, los que emigraron, los que se exiliaron, y pueden estudiar, pueden trabajar, pueden seguirse formando, porque Nicaragua va a necesitar gente con mayores capacidades y con una mejor visión y formación de vida. El momento de regresar. Ese va a ser el momento clave. Ese es el momento en que todos vamos a poder contribuir. Si no podemos hacerlo en este momento, está bien, a veces se puede hacer y a veces no. El que se tuvo que retirar, por ejemplo, muchos periodistas que se tuvieron que retirar porque sintieron temor, está bien, cada quien decide que riesgos tomar, y no está mal hacerlo; están esperando mejores tiempos, y cuando esto cambie, ellos van a poder reintegrarse y seguramente van a venir más fuertes, con mejores ideas, con más ganas de hacer las cosas, y va a ser el momento ideal, el momento en el que Nicaragua nos va a necesitar a todos.


P. Usted fue una de las personas desnacionalizadas por la administración sandinista. ¿Cómo ha afectado esta situación a su vida personal y laboral?


R. Quisiera decir que Daniel Ortega me afectó de alguna forma con quitarme la nacionalidad, pero lo cierto es que no. Yo tengo mi pasaporte. Tengo mi cédula de identidad. Tengo el corazón azul y blanco. Soy nicaragüense. Por nacimiento, por convicción, por vínculo, materno y paterno. No importa lo que haga Daniel Ortega a nivel de mercadeo, porque yo no veo otra razón para hacerlo; no me va a quitar mi nacionalidad, ni ahora, ni nunca. Tiene que borrar a mis padres, a mis abuelos, a mis hijos, tiene que borrar absolutamente demasiadas cosas del registro para poder extinguirme, y no lo va a hacer. Afortunadamente yo no tenía propiedades ni bienes en Nicaragua. Yo había previsto esto hace algún tiempo. De hecho, me acuerdo que una vez le dije a una persona, un buen amigo que tengo en Nicaragua, "nos van a confiscar a los periodistas". Yo sabía que nos iban a confiscar, y desde ese entonces me propuse vender, o mal vender, lo poco que tenía. Entonces, no me afectó tampoco a nivel económico. No me afectó a nivel personal o moral. Hay varios países que nos han ofrecido la nacionalidad, y de verdad lo agradezco muchísimo.


P. Hablando de eso. ¿Ha sido útil la respuesta internacional ante la situación? ¿Optará por alguna de las nacionalidades que fueron ofrecidas?


R. Asombrada, la verdad. Eso nunca lo esperé. Y creo que Daniel Ortega y Rosario Murillo tampoco se lo esperaron. Es una especie de premio, porque muchas de las personas que fuimos desnacionalizadas, y que vamos a optar indiscutiblemente por alguna de estas nacionalidades, vamos a tener la oportunidad de hacer reclamos internacionales a este Estado, según han informado algunos expertos en la materia.


Creo que Rosario Murillo no va a seguir con esta estrategia porque no creo que le convenga. Yo todavía no he decidido qué nacionalidad voy a tomar. Ha sido una situación así, un tanto, fuera de base. No lo esperábamos, entonces, si bien están los ofrecimientos y todo, todavía no he hecho las gestiones. Si quisiera optar a una nacionalidad por mis hijos, ya ni tanto por mí, porque yo siento que aquí estoy bien. Tengo todo para seguir trabajando y seguir haciendo lo que hago. Pero pienso en mis hijos, que necesitan su identidad y futuro, y hacer sus cosas, y pues, sin duda, lo tomaré.


P. No puedo dejar pasar la oportunidad de preguntar qué tal la experiencia de estar al frente de la red de medios independientes más grande de Nicaragua, y una de las más amplias de Centroamérica. ¿Cómo es estar al frente de Voces En Libertad, un ensayo local para apoyar a las redacciones y a la libertad de prensa en el país?


R. Voces en libertad es un desafío enorme porque, bien lo mencionabas, es la red que reúne a la mayor cantidad de medios y periodistas independientes del país. Son más de 30 medios los que están integrados, y de 20 a 25 periodistas. Y cuando un gremio está bajo amenazas tan significativas como las que existen en el periodismo en Nicaragua, de verdad que es retador. Es muy retador por la forma en la que tenés que operar, por la forma en que tenés que estar vigilante de tu equipo. Ha sido también desgastante como estructura operativa. Pero al final, creo que se ha logrado. Hemos tenido acciones muy importantes. Yo nunca había visto que más de 30 medios se enlazarán simultáneamente en una cobertura electoral, y no lo digo porque yo dirija Voces ahora, sino como alguien que lleva muchos años en esta carrera. Ese es uno de los grandes hitos que se han logrado en este contexto, y en parte Daniel Ortega lo ha favorecido, aunque lo que ha querido siempre es aplastar a la prensa independiente. Lo que ha logrado es todo lo contrario, porque nunca, como ahora, el periodismo ha estado tan unido. Incluso, nunca antes el periodismo ha diseñado estrategias para poder hacer trabajos colaborativos y piezas conjuntas que vayan encaminadas a ampliar el alcance.


Ha sido uno de los grandes logros, y uno de los grandes desafíos va a ser poder mantenerlo una vez que la coyuntura cambie, una vez que este contexto sea distinto para el país. Siento que Voces tiene que mirar hacia los retos que se vienen, y uno de esos retos es que ya no hay periodistas en Nicaragua, o sea, cada vez es más difícil encontrar nuevos periodistas. Ustedes como redacción seguramente me darán la razón. Cuando se abren vacantes y se quiere encontrar un periodista, es muy difícil hacerlo, porque el periodismo se ha convertido en una carrera criminal en Nicaragua, y nadie quiere estudiar periodismo. Los padres no quieren que sus hijos estudien periodismo y las facultades mismas están muy cerradas a la carrera, porque saben que esto va a generar persecución o amenazas. Las únicas universidades que están ofreciendo la carrera ahora mismo son aquellas que están vinculadas al régimen y que en vez de periodismo están enseñando propaganda política, con excepción de la Universidad Centroamericana (UCA).


Ha bajado considerablemente el nivel de matrícula en esta carrera, entonces, ese desafío me parece monumental, porque cuando llegue la hora de contar la nueva Nicaragua vamos a necesitar más periodistas, mejores periodistas. Hay que trabajar un poco en eso, y hay que trabajar un poco en fortalecer las capacidades del periodismo actual, pero también los valores éticos y morales.


Siempre he dicho que esto no fue una crisis tanto política como social, sino más bien una crisis de valores. No en todas las áreas el Frente Sandinista (FSLN) llegó a cooaptar; no en todos los poderes del Estado. Pero al crecer como creció lo hizo porque pudo comprar conciencias, porque todos le pusieron un precio a lo que hacían, o a lo que creían, y de la noche a la mañana vimos como un diputado liberal se convirtió en un diputado sandinista, y lo mismo sucedió con el periodismo, vimos como periodistas súper prestigiosos, que tenían carreras muy honorables y muy respetadas, se vendieron al proyecto político sandinista, y de pronto se convirtieron en agentes de propaganda. Tenemos que trabajar mucho en ese tema. Muchísimo. Es uno de los grandes retos.


Aveces también no estamos cumpliendo una función social constructiva, sino destructiva. Entonces, estamos impulsando desde nuestra plataforma campañas educativas y campañas de conciencia cívica. Siento que hay mucho desconocimiento de la gente sobre civismo y de cómo pueden ellos ser parte de este engranaje social, que permita un mejor funcionamiento de la democracia. La gente no entiende su papel fiscalizador. La gente no sabe que ellos le pagan a los funcionarios públicos con su impuestos. Que cada vez que van a la pulpería a comprar dos libras de arroz, el 15 % del precio que pagó por el arroz fue destinado para llenar el bolsón con el que se le paga a los funcionarios, con el que se construyen los hospitales, las carreteras. Cuando la gente empieza a entender cómo es que funciona el Estado y cuál es el poder que tiene como ciudadano de fiscalizar, de reclamar y de pedir, también en las políticas públicas, al Estado y a sus funcionarios, entonces es que las cosas empiezan a cambiar. Pero si no es el caso, vamos a vivir en una sociedad que siempre va a estar sometida por dictadores. Porque los dictadores van a llegar.


Y en este punto, gracias a ustedes por permitirse abordar estos temas tan necesarios. A veces el periodismo comete el error de fiscalizar hacia afuera, pero no hace un trabajo de autofiscalización, de autorreflexión y de autoanálisis. Creo que cuando hacemos eso nos permitimos hacer mejor periodismo, pero también le permitimos a nuestras audiencias tener acceso a mejor información, y eso no tiene valor. La información es poder y no es solamente una frase. La información es poder, porque en la medida en que estés informado vas a poder tomar mejores decisiones y vas a poder transformar tu rumbo como persona o como nación.

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