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Así sobreviven las fincas de Masaya, el departamento menos ganadero de Nicaragua

La producción agropecuaria se enfrenta a desafíos significativos, entre ellos los altos costos de los insumos y la inestabilidad climática. La migración de locales también ha causado la falta de talento humano para este sector. Esta zona del Pacífico del país representa tan solo un poco más del tres por ciento del hato ganadero en la nación centroamericana. El 40 % de sus habitantes viven en zonas rurales y dependen mucho del comercio artesanal, la venta de bebidas y comidas tradicionales, y utilizan la leche producida en las haciendas locales.


Por Voces En Libertad | @VocesNi

Masaya, Nicaragua
Ganado en la ciudad de Masaya descansa a la sombra | Fotografía de Voces En Libertad
Ganado en la ciudad de Masaya descansa a la sombra | Fotografía de Voces En Libertad


Don "Manuel", a quien llamaremos así por un tema de seguridad y privacidad, es dueño de una finca en Masaya, Nicaragua. Su día comienza desde las 04:00 de la mañana, cada día, con la llegada de los colaboradores, quienes desde esa hora salen en la búsqueda del ganado para comenzar el ordeño. Dos horas después, a las 06:00, casi 300 litros de leche de bovina están en pichingas (botellas de plástico), listos para ser distribuidos en varios de los ocho municipios de este departamento en el Pacífico del país centroamericano.


Después del ordeño, buscan el desayo, y don Manuel los reúne para darles instrucciones sobre la faena de la jornada. Aunque es mucho trabajo para un hombre de su edad, cerca de los 60 años, el campesino dice que en "las fincas no hay edad de retiro". "Aquí uno trabaja siempre, y entre más trabajás más vivo uno se siente", cuenta para este reportaje. Dice sentirse muy satisfecho con lo que ha logrado. Tiene más ganado en su finca, produce más leche y "los siembros de la huertita van bien". El ganadero explica también que el sector al que pertenece ha sido uno de los que más resiste a los desafíos que enfrenta el país, sobre todo por "los trastornos del clima" y el alza de los precios en los insumos para la ganadería, lo que a veces reduce las ganancias en las fincas y aumenta el costo de los lácteos que consumen las familias de todo el país. 


De acuerdo a los reportes semanales de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (FAGANIC), en la primer semana de octubre de este año la industria pagó a las y los productores, solo de Masaya, C$ 22.50 córdobas por cada litro de leche, y tres semanas después subió el precio a C$ 23.75 córdobas. C$ 1.25 córdobas más en menos de un mes. Por esos días, el país registraba escasez de lluvia producto del fenómeno climático "El Niño".


En Masaya, la leche es más cara


Hasta el 27 de octubre de este año, Matagalpa ocupó el tercer lugar como departamento con el precio de leche más caro del país pagado al productor, según el monitoreo de FAGANIC. Durante ese mes, en ese departamento norteño, el litro de leche llegó a costar C$ 22.50 córdobas por litro, seguido de Boaco con C$ 21.25 córdobas por litro, y luego Granada y Estelí con los precios más bajos del sector, a C$ 16.00 córdobas por litro de leche.


En el caso de Masaya, las familias compran bastante leche de fincas locales para la elaboración de cajetas, postres, reposterías, quesillos, leche agría y otros productos que destacan en la llamada "ciudad de las flores", en donde además, la cocina familiar y los restaurantes comunitarios son tradicionales y comunes. Según productores de la zona, la leche es cara en este departamento porque el sector pecuario ofrece menos producción de leche frente a esa demanda, y la demanda misma de acopiadores que compran el líquido para venderlo procesado.


Explican también que Masaya es el departamento más pequeño del país y, pese a contar con zonas rurales, están más dedicadas a labores agrícolas que ganaderas. Su población se ubica en su gran mayoría en las zonas urbanas y viven de actividades propias de las ciudades, como el comercio. "Nuestra ganadería tiene poca incidencia a nivel nacional. Es muy baja. Estamos como en el último puesto, pero es porque somos más agrícolas que ganaderos", dice don Manuel. 


Otro ganadero de Masaya, consultado por esta Redacción, quien lleva más de 20 años en el rubro de la ganadería, asegura que en su finca a diario se producen entre 400 a 500 litros de leche, y, aunque reconoce que Masaya no es "altamente ganadero", su producción es comercializada entre pequeños y medianos negocios del departamento que se dedican a la elaboración de productos lácteos. Reposterías, panaderías, dulcerías, e incluso refresquerías.


"Por ejemplo, las vendedoras de cajetas me compran entre 30 y 40 galones de leche diarios como parte de su materia prima. Otras me compran para elaborar exclusivamente manjar, cajeta de leche, y otro montón de productos a base de leche", manifiesta. El ganadero, quien a diario también se levanta desde horas muy tempranas para echar andar su finca, asegura que Masaya es al día de hoy uno de los principales consumidores de leche del país centroamericano, como materia prima, pero producirla en menos cantidad que en otras zonas causa que su precio sea más competitivo que en otros departamentos, donde hay mejor producción y menos demanda.


Don "Marcelino", otra fuente consultada para este reporte, es propietario de una pequeña finca en Tisma. Desde hace 20 años vive de la producción de leche de su pequeño hato ganadero y del cultivo de perecederos que se venden en el Mercado Central de la ciudad de Masaya. "Al centro de Masaya acudimos varios de Tisma, dónde hay muchos ganaderos, y llegan (a ese punto de la ciudad) también ganaderos de Tipitapa", contó. "Aquí, en este departamento, hay bastante refresquerías, además de las famosas cajeterías, por eso se dice que en Masaya hay bastante demanda de leche", argumentó.


Ilustración de Voces En Libertad
Ilustración de Voces En Libertad

Información proveniente de cooperativas agrícolas y ganaderas de este departamento señalan que Masaya cuenta con la menor cantidad de cabezas de ganado del país, poco más de 20 mil de un total de cinco millones 829 mil 067 reses a nivel nacional. "El 90 por ciento de las y los ganaderos del departamento se ubican en el municipio de Tisma, al oeste de Masaya, donde las actividad agropecuaria que predomina es el cultivo de maíz, sorgo, yuca y hortalizas", explicó un agricultor sindicalizado.


Los fuertes económicos de Masaya


Un economista local señala que a Masaya se le reconoce más por su gente laboriosa y artesanal que por la ganadería. "Ese rubro es el principal en este departamento. Del comercio de la artesanía depende mucho esta ciudad", dice el especialista, consultado bajo anonimato por esta Redacción debido a "temores fundados". "La ciudad destaca por ser el centro de la artesanía de primer orden, además de considerarse la cuna de las hamacas y del folclore nacional, y claro, hay un pequeño aporte en labores agrícolas", explicó.


Las cifras del sandinista Ministerio Agropecuario (MAG), controlado por la administración del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), le dan la razón. Señalan por ejemplo, que Masaya aporta a nivel nacional los siguientes porcentajes en cultivos: maíz 0.7 %; arroz secano 1.3 %; frijol rojo 1.0 %; sorgo rojo 5.8%. Este último es un cereal altamente energético, perfecto para la nutrición en la cría del ganado. Además, Masaya cuenta con cultivos y productores de hortalizas como chiltoma, hasta 6.5 % a nivel nacional, repollo, con el 1.4 %, y tomate con 6.4%. "El ciudadano de Masaya tiene una ventaja, que es muy laborioso, y esto no solo aplica en el arte de las artesanías. El y la masaya se las 'rebusca' en todo", reconoce el experto.


En el municipio de Tisma, el que más destaca en este rubro en Masaya, la ganadería tiene dos propósitos: la comercialización de carne y de leche. "Prácticamente, Tisma es el que le da de comer a Masaya. Ahí está el maíz, la yuca, los frijoles, las frutas... ...todo está ahí", agrega el economista.


En materia de exportaciones globales y agropecuarias, a mayo de 2023, en Nicaragua la exportación de carne de bovino representó 275 millones de dólares. Para el cierre de este 2023, el Banco Central de Nicaragua (BCN) prevé la "matanza" de 820,000 cabezas de ganado, un poco menos que en 2021, un año tuvo una mayor "matanza" por los precios extraordinarios que se registraron en ese momento.


La sobrevivencia de las fincas


Según el titular del BCN, Ovidio Reyes, la ganadería "ha tenido una participación relevante" en la economía a nivel nacional, pero no dice que las y los finqueros han tenido que pagar altos costos para mantener a flote al sector. "Este año, como ningún otro, los desafíos para sobrevivir en las fincas han sido mayores que en otros tiempos, por el alto costo del concentrado y otros insumos para el ganado. Además, hay que sumar los abigeatos, la liquidación constante de ganado y la crisis climática que atraviesa la región", advierte otro finquero, quien pide ser llamado solo por su apellido: "Madrigal".


"En lo que va de este año mi finca registró el uno por ciento de mortalidad de terneros", se lamentó el ganadero. A su criterio, esto se debe a que las crías no soportaron el calor durante la sequía, empeorada este ciclo por el fenómeno de "El Niño". Y luego, gracias a las lluvias constantes, provocadas recientemente por la tormenta tropical Pilar, lo que causó inundaciones y fuertes lluvias en el Pacífico centroamericano.


"Casualmente, un día de estos se me murió de frío un ternero. Parece que el animal se estresa por la presión. No lo pudieron meter a la galera y amaneció muerto. Por eso, durante las lluvias, es importante agarrar a los terneros, no dejarlos en el campo, y meterlos a una galera, porque les provoca estrés de tanto frío, y si no están bien nutridos, más rápido se mueren", relató.


Por otro lado, aunque Madrigal dice que aún no registra abigeatos en su finca, ese es otro de los desafíos para las y los ganaderos de esta zona. El último Anuario Estadístico público de la Policía Nacional contabilizó en el año 2021 al menos 16 abigeatos en todo el país, seis menos en comparación a 2020, cuando la institución sancionada registró 22 denuncias por este crimen. "Se ha parado bastante el hurto de ganado, eso hay que decirlo", señaló el finquero.


En el caso de la alimentación, el experto del sector pecuario afirmó que el productor de Masaya "se ha preparado" para enfrentar las crisis en las fincas. En ese sentido, dijo que los ganaderos se benefician de la alta producción agrícola en este departamento, y porque cerca de Masaya se ubican algunos ingenios de melaza que ayudan a la alimentación del ganado. A su criterio, la alimentación del hato ganadero ha sido un proceso superado con la oportuna preparación de los dueños de fincas. "Los suelos de Masaya son bien fértiles, y eso nos ayuda a sacar bastante producción y a 'paliar' la situación del verano", explicó.


"También hay otra ventaja. Tisma es bien húmedo. Quienes conocen saben que ahí es así, y los ganaderos tienen sus pozos artesanales, que sirven para los pequeños riegos. La verdad es que en esas fincas el pasto no se seca tan fácilmente", añadió.


Liquidación de hato ganadero


Don "Miguel" es otro finquero, también de Tisma. Dice que la liquidación y reposición del hato ganadero es un proceso constante en las fincas del país centroamericano. Asegura que durante los partos, las y los ganaderos de Masaya se quedan con el 30 % de la mejor cría de hembras, la cual repone a otras que ya no producen igual cantidad de leche y que son enviadas a los mataderos cuando se cuenta con el suficiente hato en la finca.


Pero admite que no es igual cuando el dueño de la finca cuenta con un registro bastante bajo de cabezas de ganado. En esos casos, el ganadero sabe que es más rentable reponer ganado antes que "liquidarlo". Eso ocurrió en el corral de don Miguel, quien hace cuatro años veía que su hato producía poca leche, aproximadamente 180 litros por día, ya que las cabezas de ganado eran contadas. Pero, hoy, su producción diaria es de 250 litros de leche, pues es el resultado de la hábil reposición de su hato, que suma ahora al menos 30 cabezas de ganado. "Si nacieron 20 terneras en el año, se dejan las cinco o seis mejores para la reposición de tu hato. Eso es aproximadamente un 25 % o 30 %, que permite descartar aquellas vacas viejas, porque las vaquillas nuevas son la reposición. Aquí todos los machos se venden", afirmó.


Ilustración de Voces En Libertad
Ilustración de Voces En Libertad

Para el experto en el sector pecuario, aunque Masaya no sea altamente ganadera, las subastas de ganado a nivel nacional se encuentran en los municipios fronterizos a Masaya: Cofradía de Nindirí y en Tipitapa. Asimismo, valora que Masaya es una ciudad que conecta sus carreteras con otros departamentos como Rivas, Granada, Managua y Carazo, permitiendo así la libre circulación de los mataderos que salen a su distribución. "En Masaya están varios negocios de compraventa, que son la subasta ganadera", dijo.


Migración "extingue" mano de obra en fincas de Masaya y de toda Nicaragua


Las y los ganaderos de Masaya, en el Pacífico de Nicaragua, al igual que en todo el país centroamericano, se ven afectados no solo por desafíos como el elevado costo de los insumos para el hato ganadero y la crisis climática regional, sino también por la escasez de mano de obra, resultado de la migración de nicaragüenses en búsqueda de oportunidades en el extranjero.


Durante el último año, aproximadamente 330,000 connacionales abandonaron Nicaragua con rumbo a los Estados Unidos de América (EE.UU.) y Costa Rica. Aunque en lo que va del 2023 se ha registrado una disminución en el flujo de migrantes nicaragüenses, según los datos más recientes, el extranjero sigue siendo una opción atractiva para aquellos que buscan mejores oportunidades económicas frente al elevado costo de vida en su país natal.


Según organismos internacionales como el Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el aumento de la migración se atribuye al incremento en los precios de la canasta básica nicaragüense y los bajos salarios que afectan a la población, sumergida en una crisis múltiple desde abril del año 2018.


En el sector agropecuario, el salario mínimo en Nicaragua es de 5,196.34 córdobas, equivalente a 189.6 dólares mensuales según el cambio actual. Este monto resulta insuficiente para que los trabajadores de fincas puedan hacer frente al costo de la cesta familiar.


Un ganadero de Masaya señaló una marcada reducción en la mano de obra en los últimos meses. De cada 10 trabajadores de finca del pasado, al menos cuatro emigraron del país. La migración representa uno de los principales desafíos para los ganaderos, ya que la pérdida de personal implica un retroceso en el trabajo pecuario que no cesa. El ganadero consultado admitió que la migración ha afectado considerablemente su operación.


Desde el año 2022, ha perdido a varios trabajadores, incluyendo ordeñadores, mandadores y técnicos de la finca, quienes se han sumado a los miles de nicaragüenses que han migrado, según detalla la fuente.


Hasta agosto de este año, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos de América (EE.UU.) detuvo en su frontera sur al menos a 41,026 nicaragüenses, lo que representa una disminución del 61 % en comparación con el año pasado, cuando se reportaron 108,007 detenciones en el mismo período.


"Actualmente, es difícil encontrar trabajadores, y aquellos que tienes debes mantenerlos motivados para evitar que se vayan", afirmó el productor.


Un experto en el sector pecuario, bajo la condición de anonimato por temor a represalias, reconoce que la migración ha generado una escasez significativa de mano de obra para las fincas, pero considera que la situación es "manejable". Hace un llamado a los ganaderos a no desanimarse y a seguir trabajando por el impulso económico que representan las fincas en el país.


Durante el segundo trimestre del año, el sector pecuario registró una disminución del 0.4 %, según el Banco Central (BCN), debido a la reducción en el sacrificio de ganado vacuno, porcino y aves, además de una menor producción de leche.


"Es fundamental trabajar para proporcionar estabilidad y condiciones adecuadas a los trabajadores en la finca, como salarios competitivos, equidad y capacitación", sugiere el experto.


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