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Un juego de sóftbol: crónica de un pasado épico y un presente tiránico en Nicaragua

Nunca está de más recordarle a los funcionarios sandinistas el deber y derecho que tienen a ser humanizados, más allá de sus tareas oficiales. Las actuales barreras que les separan de su propia libertad como personas fueron impuestas por su jerarca, a quien dicen alabar tanto. Pero la verdad es que lo han perdido todo, desde el pasaporte hasta el derecho a la recreación. Y para llegar más allá, el equipo de COYUNTURA imagina de forma sonora como sería un juego de sóftbol en la actual administración sandinista. Como solía pasar en Nicaragua.


Por Juan Daniel Treminio | @DaniTreminio

Managua, Nicaragua
Ilustración de Coyuntura
Ilustración de Coyuntura

En la actual administración del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en Nicaragua ya casi no quedan funcionarios estatales -de primer nivel- sin sanciones. El de las y los sancionados, es un club amplio, de aproximadamente 70 burócratas sandinistas, suficientes para conformar una liga estatal de dos equipos de sóftbol, con el fin de recrearse como otros funcionarios lo hicieron en algún momento de nuestra historia reciente. En cambio, en el país "soberano" que las y los actuales funcionarios oficialistas han construido y bautizado, existen actividades y tareas tan sencillas, elementales y cotidianas que estos burócratas y cómplices no pueden realizar, como un ciudadano común -en años anteriores a los de la actual crisis múltiple que vive el país centroamericano-.


Ir a una iglesia. Usar una tarjeta de crédito o incluso de débito. Tener un pasaporte. Caminar entre la gente. Asistir a eventos sociales que no sean las actividades oficialistas del FSLN -en donde abundan los monólogos del sandinista Daniel Ortega y su esposa y copresidenta Rosario Murillo-, a las cuales acuden desde hace décadas.


Hay cosas que ya no se pueden ocultar. Por ejemplo, el desgaste y la desilusión en las "fuerzas" del Frente Sandinista, la Policía Nacional y otras entidades estatales. Solo bastó con ver sus rostros en la reciente conmemoración del 44/19 de la Revolución Ciudadana de 1979 en Nicaragua, el pasado mes de julio, cuando dejaron plasmado su declive en cadena nacional. La decadencia. El hastío. El "casi fin" del trance perpetuo.


El consumo de tanto "plomo" dentro del oficialismo nicaragüense les hizo olvidar que a fin de cuentas son humanos, y que también deben ser tratados como tales. Hasta las mascotas, como mínimo, exigen cariño, recreación, estimulación, LIBERTAD. Eso incluso genera "beneficios" para sus "amos". Eso lo sabía el expresidente Arnoldo Alemán -del ahora aliado Partido Liberal Constitucionalista (PLC)-, por eso, durante su gestión, en medio de sus actos de corrupción, ponía a jugar sóftbol a sus funcionarios. Esos momentos, gracias al tiempo, ahora solo son recuerdos épicos, dignos de recrear y contrastar.


Un pasado épico


Con el éxito musical noventero "We like to Party!" de Vengaboys, la legendaria reportera nicaragüense Lucía Pineda Ubau comenzó a narrar la crónica de un inusual momento de recreación y cercanía entre las y los funcionarios públicos del país centroamericano, quienes en el año 1999 disputaron un partido de sóftbol en el estadio de la Empresa Nicaragüense de Electricidad (ENEL) en Managua.


En la primera toma de aquellas históricas imágenes del entonces noticiero 100 % Noticias aparece el hombre que todos conocen, Byron Jerez, de pantalones cortos y con una camiseta blanca arrastrada. Corría con su voluminoso cuerpo desde la tercera base hacia el cuadrilátero. Anotó entonces una carrera y su emoción era, al igual que exagerada, genuina. "Bolas recias, ensalivadas, curvas y encolochadas llovieron sobre el juego de sóftbol entre los ministros y directores de entes autónomos", cuenta Ubau en el reportaje, que se ha viralizado recientemente, tras su primer puesta en escena (2021) en las redes sociales digitales de Nicaragua.


Los jugadores evidentemente no eran atletas profesionales, pero su deseo de convertirse en campeones de "algo", y de estrechar lazos en el campo de juego, parecía auténtico. Ministras, ministros, viceministros y otros representantes de distintas entidades que para entonces aún gozaban de cierta independencia, conformaron dos equipos. "Ejecutivo" y "Autónomos". Ambos dirigidos por un solo manager, el entonces presidente liberal Alemán. Practicaron durante 15 días para demostrar quién "ponchaba" mejor.


Los equipos desfilaron y fueron escoltados por sus madrinas y tambores de guerra. En la inauguración del juego el exmandatario, ahora exiliado en su casa capitalina y sin esposa -tras su destierro en febrero de 2023-, hizo el primer lanzamiento a su entonces vicepresidente Enrique Bolaños (fallecido en el año 2021), a quien llamaba con cierto respeto "Don Enrique". La pelota "encolochada" pasó por encima de la cabeza del también expresidente Bolaños, pero éste, con agilidad, quedó "paradito" con el bate entre sus manos.


"¡A la cabeza de Don Enrique! Usted se capió, otros no se pudieron capiar", se mofó Alemán a grito partido. Toda una promesa cumplida debido a que el exmandatario Bolaños fue un conservador, aliado del liberalismo nicaragüense, de los poco que esquivó las redes de corrupción en el país. Por el contrario, fue un abanderado de la lucha anticorrupción.



Alineación y "score"


Aunque el objetivo inicial era fomentar la camaradería ente las y los funcionarios del entonces Gobierno neoliberal de Nicaragua, el partido se convirtió en una oportunidad para detallar el lado humano -y las habilidades- del entonces cuerpo burócrata nicaragüense, finalizando un milenio, más allá de la política, con una competencia deportiva. "¡Estamos en forma! ¿Te das cuenta?", dijo Jeréz a la periodista Ubau en aquella competencia.


"En forma de bola", añadió el exdiputado de la Asamblea Nacional, envuelto en una risa contagiosa. "Lo que cuenta es el espíritu", remató el entonces director de la Dirección General de Impuestos (DGI), quien durante los últimos años defendió a la actual administración de Ortega y pidió el voto para el FSLN.


¡Qué tiempos aquellos, cuando Jeréz era liberal!


Mientras tanto, en la alineación del "Ejecutivo" estaba el entonces canciller Eduardo Montealegre; también Wilfredo Navarro, quien era ministro de Trabajo -y el más grande "arnoldista" de los "arnoldistas"-; también Pedro Joaquín Chamorro, quien era el ministro de Turismo y anotó un par de carreras; y el exministro de la Familia, Max Padilla, quien se caía en cada jugada. También estaban la "guapa" exministra de Salud, Martha McCoy, quien se desplazaba en el jardín derecho del campo; y la exviceministra de Economía y Desarrollo, Azucena Castillo, quien recibía a todos los muchachos con aplausos y abrazos en el dugout.


Fernando Robleto Lang, entonces director del Instituto Nicaragüense de Seguros y Reaseguros (INISER), fue el pitcher perdedor. El exdirector del Aeropuerto Internacional Augusto César Sandino, Mario Medrano, se fracturó el tobillo derecho al llegar a la segunda base; aún así, su equipo, los "Autónomos", ganó 13 a 12 al "Ejecutivo". Según la periodista Lucía, los jugadores valiosos fueron Gilberto "el Chino" Wong, exsecretario de Comunicación Social de la Presidencia, y el exlegislador Jeréz.


"¿Usted alguna vez jugó en su vida?", le pregunta Ubau a la exviceministra Castillo, a lo que ella respondió: "Toda la vida la pasamos en juego. Nuestras vidas siempre están en peligro y hay que hacer las mejores anotadas y los mejores puntos en cada a notación".


25 años después


Ahora bien. Cuando nos preguntamos -de forma innecesaria- "¿cómo sería un juego de sóftbol en el cuarto período consecutivo de Daniel Ortega en el Poder Ejecutivo de Nicaragua?", no pudimos evitar recordar que los altos líderes jurídicos, legislativos, policiales, electorales y municipales del país centroamericano ya no tienen derecho a un pasaporte -porque la administración sandinista los retiene- o a recreación sana con sus colegas de trabajo.


Esto llevó a la Redacción de COYUNTURA a recrear de forma sonoro un encuentro deportivo ficticio entre las y los actuales funcionarios sandinistas, como aquel juego narrado por Ubau en 1999. Un "supuesto" al que las y los sandinistas no tienen derecho por orden del régimen que adulan. Un audio que resume la oscura realidad a la que están sometidos los burócratas del Estado nicaragüense:



De la ficción a la realidad


25 años después de aquel animado juego de sóftbol entre funcionarios del Gobierno nicaragüense del expresidente Alemán, la realidad actual se presenta muy distinta. La Nicaragua de hoy enfrenta una situación política, institucional y social compleja, oscura, marcada por la represión y el control impuesto por la pareja Ortega-Murillo. La camaradería y el espíritu deportivo que alguna vez existió entre las y los funcionarios ha desaparecido. Fue minado, al igual que la confianza y la humanidad entre las y los altos mandos de la administración sandinista.


Y es que las sanciones, el recelo del Ejecutivo, la represión sistematizada y el autoritarismo mismo han logrado que estas figuras ya no puedan realizar actividades sencillas y cotidianas como cualquier ciudadano común. Ni cuentas, ni tardes de supermercado, ni salidas turísticas fuera del territorio nacional. La libertad y los derechos están secuestrados, y la alegría y el entusiasmo que alguna vez se vieron en aquel juego de sóftbol dieron paso al desgaste y a la desilusión sandinista.


Daniel Ortega celebra con sus funcionarios el 44/19 de la Revolución Ciudadana en Nicaragua, el 19 de julio de 2023 en Managua | Fotografía de El 19 Digital por César Pérez
Daniel Ortega celebra con sus funcionarios el 44/19 de la Revolución Ciudadana en Nicaragua, el 19 de julio de 2023 en Managua | Fotografía de El 19 Digital por César Pérez

El país centroamericano, una vez lleno de posibilidades, está sumido en una crisis múltiple que merma la esperanza y la confianza en sus gobernantes. La opacidad y el control han reemplazado la transparencia y el diálogo, y el poder se ha consolidado en manos de una élite que se aferra a lo que no le pertenece, sin permitir disidencia u oposición sana. El juego ficticio recreado en este texto es solo un pequeño recordatorio de los tiempos pasados, que ya no existen, cuando la democracia y la humanidad entre las y los funcionarios eran posibles. Pero, en el presente, el país enfrenta un panorama diferente, donde la democracia está extinta y las libertades cada vez son menos. La sombra de la represión sandinista se extiende sin descanso sobre la nación, y aquel juego entre funcionarios se convierte en un símbolo de lo que alguna vez fue Nicaragua.


La realidad supera ésta y cualquier ficción, y la lucha por recuperar los derechos y la democracia se ha convertido en la tarea más urgente para el futuro del país. Así ellos y todos podríamos recuperar la humanidad que nos han arrebatado.


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