Ya van 8 presos políticos muertos bajo custodia del Estado en Nicaragua. Y no pasa nada
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No murieron en una guerra. No cayeron en combate. No fueron víctimas de un desastre natural. Murieron estando detenidos, desaparecidos, vigilados o bajo control directo del Estado nicaragüense. Entre mayo de 2019 y mayo de 2026, al menos ocho presos políticos, opositores o personas consideradas "enemigas" del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo fallecieron bajo custodia estatal o después de procesos de detención marcados por aislamiento, desaparición forzada, falta de atención médica, torturas denunciadas o condiciones de encarcelamiento que organismos internacionales han catalogado como violaciones graves de derechos humanos.
Por Jairo Videa | @JairoVidea
Managua, Nicaragua

La muerte llega antes que la justicia. Otra vez.
Cuando el régimen copresidencial de Daniel Ortega y Rosario Murillo mostró por primera vez, después de casi tres años de silencio, una fotografía de Brooklyn Rivera en una cama de hospital, intubado, inmóvil y consumido físicamente, la imagen parecía menos una prueba de vida que una certificación anticipada de muerte. Cuatro días después, el líder indígena miskito falleció bajo custodia estatal.
Rivera pasó casi mil días desaparecido. No hubo proceso judicial público. No hubo condena. No hubo derecho a defensa visible. Ni siquiera una defenestración formal en la Asamblea Legislativa, donde tenía hasta la fecha un puesto de elección popular.
Durante casi tres años, su familia ignoró dónde estaba. El Estado nicaragüense tampoco permitió observación independiente. Cuando finalmente reapareció, lo hizo conectado a ventilación mecánica, con insuficiencia respiratoria, deterioro neurológico severo y signos de colapso multisistémico.
Murió el la noche del sábado 30 de mayo de 2026, pero el Ministerio de Salud sandinista informó el deceso hasta este domingo.
Y con él, la cifra llegó a ocho.
Ocho personas detenidas por razones políticas que han muerto bajo custodia estatal, en arresto político o después de largos períodos de desaparición forzada desde el inicio de la represión masiva desatada en Nicaragua en 2018.
La secuencia ya no parece una suma de tragedias aisladas. Ya es un patrón. Pero nadie hace nada.
La historia comenzó formalmente el 16 de mayo de 2019 dentro de La Modelo, una de las cárceles más temidas del país centroamericano.
Eddy Antonio Montes Praslín, preso político y ciudadano estadounidense de origen nicaragüense, recibió un disparo durante una protesta de reclusos en Tipitapa. Las autoridades del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) hablaron de un incidente de seguridad. Los testimonios de otros presos describieron otra cosa: un disparo ejecutado por un custodio penitenciario contra un hombre desarmado. Nunca hubo una investigación independiente. Nunca hubo responsabilidades penales conocidas.
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