Menores, pantallas y algoritmos: los nuevos dilemas de la crianza en la era de la Inteligencia Artificial
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En este escenario, otro frente de debate se abre con la entrada de la IA en los juguetes infantiles. Empresas emergentes como Curio han lanzado peluches interactivos conectados a modelos de lenguaje, diseñados para hablar con niños desde los tres años. Grem, Grok y Gabbo —los personajes estrella de la compañía— se venden como alternativas "más estimulantes" al tiempo frente a pantallas.
Por Redacción Central | @CoyunturaNic
Ciudad de Guatemala, Guatemala

En la última década, millones de padres alrededor del mundo han convertido a sus hijos en protagonistas involuntarios de las redes sociales. Publicar fotos familiares en línea se volvió una práctica cotidiana, normalizada y hasta celebrada. Sin embargo, en paralelo al auge de la Inteligencia Artificial (IA), esta costumbre enfrenta cuestionamientos inéditos: desde la proliferación de aplicaciones que generan desnudos falsos hasta el riesgo creciente de robo de identidad infantil.
El fenómeno tiene nombre propio en inglés: sharenting (compartir + parenting). Diversos estudios estiman que solo una cuarta parte de los padres evita publicar imágenes de sus hijos en internet. El resto lo hace a pesar de los riesgos, que van desde la exposición de datos personales hasta la posibilidad de que las fotografías sean utilizadas en contextos abusivos.
Ultrafalsos: un delito digital en expansión
Las llamadas aplicaciones de "nudificación" con IA generativa han multiplicado la magnitud del problema. A diferencia de épocas anteriores, cuando manipular imágenes con programas como Photoshop requería tiempo y conocimientos técnicos, hoy basta con subir una foto a un sitio web, pagar con tarjeta o criptomonedas y obtener en segundos un desnudo falso con apariencia real.
Un estudio de Indicator, publicación tecnológica fundada por Alexios Mantzarlis, documentó al menos 85 portales que ofrecen este tipo de servicios. La mayoría obtiene ingresos millonarios —hasta 36 millones de dólares anuales en conjunto— gracias a suscripciones que oscilan en torno a los 49 dólares mensuales. Algunas plataformas incluso permiten crear animaciones pornográficas personalizadas.
El impacto en las víctimas es devastador. En escuelas de Iowa y Minnesota, alumnos denunciaron haber sido objeto de ultrafalsos creados por compañeros. En muchos casos, el daño psicológico es equiparable al de una agresión sexual real. La proliferación de estos contenidos llevó al Congreso estadounidense a aprobar la "Ley Take It Down", firmada por Donald Trump, que penaliza la difusión de desnudos falsos sin consentimiento. Sin embargo, la norma no prohíbe la existencia de las aplicaciones ni impide su comercialización internacional.
Compañías como Meta han emprendido demandas contra desarrolladores de software nudificador y comparten información con iniciativas como el Programa Lantern de Tech Coalition, en el que participan Google y Microsoft. Aun así, la facilidad de acceso mantiene abierta la puerta a que cualquier niño o adolescente pueda convertirse en víctima o agresor.
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