El "Escudo de las Américas": qué se anunció en Doral y por qué importa a Centroamérica
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La jornada de este fin de semana también sirvió para oficializar nombramientos y movimientos en la estructura ejecutiva republicana: la figura de Kristi Noem reapareció como enviada especial para la iniciativa, tras su salida del Departamento de Seguridad Nacional, según comunicados y reportes periodísticos. En el terreno político esto no es un detalle menor: la reasignación de cargos y la creación de puestos ad hoc consolidan circuitos de lealtad que permiten a la Casa Blanca coordinar operaciones que combinan inteligencia, acciones militares y diplomacia selectiva.
Por Jairo Videa | @JairoVidea
Miami, Estados Unidos de Norteamérica

En un sábado que trastocó la agenda diplomática hemisférica, el presidente Donald Trump presentó en su club de golf de Miami —el resort de Doral— una coalición regional bautizada como Shield of the Americas (Escudo de las Américas). El acto, celebrado fuera de los cauces tradicionales de la diplomacia multilateral, reunió a una docena de jefes de Estado y de Gobierno afines a la Casa Blanca y selló compromisos explícitos para enfrentar al crimen organizado transnacional, frenar flujos migratorios masivos y "contrarrestar la injerencia extranjera", en referencia velada a la creciente presencia económica y diplomática de China en el continente.
Lo que sobre el papel parece un foro de coordinación de seguridad presenta, para los países del istmo centroamericano, múltiples lecturas: es una oferta de respaldo y recursos —con componentes militares y de inteligencia—, pero también un movimiento político con efectos geoestratégicos y normativos que exceden la lucha contra los cárteles. El encuentro de Doral no fue un reemplazo orgánico de las cumbres formales que agrupan al continente: llegó como respuesta a un desencuentro previo entre Washington y buena parte de los gobiernos latinoamericanos que terminó por postergar la X Cumbre de las Américas en Punta Cana. La República Dominicana pospuso la cita oficial alegando "profundas divisiones" en la región; la postergación había sido anunciada meses atrás y se convirtió en telón de fondo de la iniciativa trumpista.
Quiénes firmaron —y quiénes se quedaron fuera—: el mapa político
Entre los mandatarios que viajaron a Doral figuraron personalidades que en los últimos años han mostrado afinidad política con la Casa Blanca: el argentino Javier Milei; el salvadoreño Nayib Bukele; el ecuatoriano Daniel Noboa; el costarricense Rodrigo Chaves; el hondureño Nasry Asfura; y la primera ministra de Trinidad y Tobago, entre otros. La nómina incluyó asimismo al presidente electo de Chile, mientras que otras grandes capitales de la región —como México, Colombia o Brasil— decidieron o han decidido mantenerse al margen. La selección de asistentes dibuja una coalición ideológica que prioriza gobiernos proclives a la agenda de seguridad dura y a la alineación estratégica con Washington.
Para Centroamérica el dato político más relevante son las presencias de Costa Rica, El Salvador y Honduras: países con enormes retos en materia de crimen organizado, movilidad humana y dependencias económicas que hacen de cualquier iniciativa continental sobre seguridad un asunto de primer orden para sus políticas internas y su legitimidad frente a la ciudadanía.
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