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¿Qué está pasando en Afganistán?

Los talibanes, una milicia islámica surgida en el convulso Afganistán de la década de los 90, ha retomado el poder en el país veinte años después de haber sido derrotada y desalojada por una coalición internacional dirigida por los Estados Unidos.


Tras tomar Kabul, los talibanes aseguran que la guerra en Afganistán "ha terminado" | Fotografía de Reuters
Tras tomar Kabul, los talibanes aseguran que la guerra en Afganistán "ha terminado" | Fotografía de Reuters

Los talibanes son una milicia islámica suní surgida en la ciudad de Kandahar que recibe su nombre por haber nacido en el seno de las madrasas, las escuelas coránicas. Son mayoritariamente pastunes, etnia que domina el sur y el este de Afganistán y también parte de la zona fronteriza de Pakistán. La guerrilla talibán toma las armas en 1994 en un país dividido por los señores de la guerra. Tres años después se hacían con el gobierno de Kabul.


Los talibanes se hicieron tristemente famosos por practicar una versión rigorista del Islam. Durante su mandato fueron comunes los castigos en público, de las decapitaciones a las amputaciones por un simple robo. También se prohibió escuchar música o ir al fútbol. Sin embargo, la peor parte la llevaron las mujeres, a las que se les vetó tener educación y se las obligó a permanecer encerradas en casa. Si salían a la calle debían hacerlo acompañadas por un hombre y cubiertas por un burka.


Durante el mandato talibán, Afganistán se convirtió también en en un paraíso para las organizaciones terroristas islámicas, en especial para Al Qaeda, el lider de la cual, Osama Bin Laden, vivía allí refugiado y contaba con campos de entrenamiento. Fue desde Afganistán desde donde se concibió el atentado de las Torres Gemelas de Nueva York en 2001. Los talibanes han tenido siempre estrechos contactos con los servicios secretos de Pakistán y con Arabia Saudí, paradójicamente, los dos aliados de Estados Unidos en la zona.


Tras el atentado de las Torres Gemelas, a Estados Unidos no le quedó otro remedio que encabezar una coalición de países occidentales para acabar con el estado talibán. Durante veinte años, Estados Unidos y sus aliados (entre ellos España) han entrenado al ejército afgano e invertido decenas de millones de dólares (solo los americanos más 89.000 millones).


Pero todo ese dinero ha servido de muy poco en un país con una corrupción desmedida y dominado por los señores de la guerra (que dirigen pequeñas milicias a menudo de carácter étnico), con relaciones que llegaban hasta la presidencia del Gobierno, representada por Ashraf Ghani. Hubo avances (mínimos) en materia de derechos de la mujer. Pero la ocupación militar de Estados Unidos en el país no ha generado suficientes lealtades con el gobierno de Ghani, lo que explica la rapidez de la victoria talibán. La evidencia ha sido ese ejército de 300.000 hombres que prácticamente no ha disparado ni un solo tiro para contener el avance talibán en una guerra relámpago.


La derrota de los Estados Unidos, que en las últimas horas ha tenido que evacuar a toda prisa la embajada, guarda cierta similitud con la de Vietnam, en la que sus hombres tuvieron que marcharse de la capital Saigón a toda prisa en abril de 1975. Entonces, como ahora, dejaron atrás colaboradores locales que fueron víctimas de las represalias de los vencedores.


Estados Unidos se ha retirado de Afganistán después de que el anterior presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, prometiera hacerlo. Para ello, estableció conversaciones con la milicia islamista en Doha. Sin embargo, los términos de lo pactado entonces, no se han cumplido sobre el terreno. La marcha de Kabul desacreditará a su sucesor en la Casa Blanca, Joe Biden.


Los combatientes talibanes tomaron el control del Palacio Presidencial afgano después de que el Presidente Ashraf Ghani huyera del país el pasado domingo 15 de agosto | Fotografía de AP por Zabi Karimi
Los combatientes talibanes tomaron el control del Palacio Presidencial afgano después de que el Presidente Ashraf Ghani huyera del país el pasado domingo 15 de agosto | Fotografía de AP por Zabi Karimi

El avance de los talibanes en Afganistán les ha llevado a conquistar el gobierno de su país. Los insurgentes han tomado el palacio presidencial tras haberse hecho con las principales ciudades del país y tras la huida del presidente, Ashraf Ghani. Mientras tanto, Estados Unidos acaba de culminar la evacuación del personal de su embajada en Kabul, y más de 60 países solicitan la salida de extranjeros y afganos del país.


El primer teniente de alcalde de Barcelona, España, Jaume Collboni, ha asegurado este lunes que la capital catalana "está lista para acoger a refugiados que huyen del fundamentalismo en Afganistán, especialmente mujeres y niñas". "Hacemos un llamamiento a todas las administraciones para que abran canales seguros. No les podemos abandonar ahora", ha expresado en un tuit recogido por Europa Press.


Además, los talibanes no tendrán acceso a las reservas financieras afganas guardadas en EEUU, según fuentes oficiales citadas por France Presse.


En contraste con el caos que se vive en el aeropuerto, la ciudad de Kabul ha amanecido en calma. A diferencia del domingo, en la que hubo disparos, algunos saqueos y focos de violencia, este lunes la ciudad está en silencio, mientras combatientes talibanes patrullan la ciudad en vehículos militares o permanecen en puestos de control. Aunque la mayoría de las tiendas y comercios continúan cerrados, los propietarios de pequeñas tiendas empezaron a abrir. La única diferencia del Kabul de los talibanes es que hoy la ciudad estaba casi vacía de mujeres, particularmente empleadas de oficinas y estudiantes universitarias que se quedaron en casa por temor al regreso del régimen talibán, recordado por la brutalidad de sus castigos y la opresión de las mujeres. Los talibanes han asegurado que mantendrán los derechos alcanzados por las mujeres en las últimas dos décadas, y cuya pérdida representaría uno de los peores retrocesos para este país. Pero muchas mujeres, entre ellas artistas, políticas y activistas afganas, no se fían.


El Gobierno alemán ha confirmado que el caos existente en el aeropuerto de Kabul está impidiendo el aterrizaje y despegue de los vuelos de evacuación. "Por lo que sabemos, ahora mismo no es posible el tráfico aéreo debido al alto número de personas desesperadas que están en la pista del aeropuerto", ha afirmado un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores germano.



EE.UU. ha paralizado temporalmente la evacuación hasta que las pistas estén despejadas de gente. Mientras tanto, las imágenes de cientos de ciudadanos tratando de huir en la autopista del aeropuerto se hacen virales en el mundo.


Al cierre de esta nota, el Consejo de Seguridad de la ONU se encuentra reunido para discutir sobre la situación actual de Afganistán.


Por: La Vanguardia y El Periódico
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