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Sandra Torres: la conservadora "patriota" que no deja de perseverar en su búsqueda de poder

Pocas veces se le ve sonriente, pero siempre está a la defensiva. Su sangre y vida están impregnadas de la política partidaria que hoy mantiene sumergida a Guatemala en un sistema corrupto perfeccionado desde varias administraciones en los últimos 20 años. Es la tres veces candidata a la Presidencia, Sandra Julieta Torres Casanova. Logró llegar a la segunda vuelta de este 2023 rodeada de antiguos rivales, pastores evangélicos, exmilitares y operadores políticos investigados por nexos al crimen organizado. Es la mujer que quiere ser la primera presidenta guatemalteca, con "patriotismo" tóxico, políticas de dependencia y confrontaciones en temas que solo generan conflicto y más polarización.


Por Jairo Videa | @JairoVidea

Ciudad de Guatemala, Guatemala
Fotografía de Coyuntura por Juan Daniel Treminio
Fotografía de Coyuntura por Juan Daniel Treminio

"La ignorancia es la riqueza de la cultura de nuestro pueblo", exclamó en una tarima la protagonista de esta historia. Esa persona es la candidata presidencial del partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), Sandra Julieta Torres Casanova, quien este viernes 18 de agosto de 2023 cerró la tercera campaña electoral que protagoniza en su búsqueda incesante por el Poder Ejecutivo de Guatemala. Desde La Terminal, en Ciudad de Guatemala, la jornada estuvo marcada por acusaciones, ataques e insultos en contra del rival de la también exprimera dama de la República, Bernardo Arévalo de Movimiento Semilla, y contra el Tribunal Supremo Electoral (TSE).


Antes de llegar al mercado capitalino, Torres incluso ofreció una conferencia en la sede de su partido, donde denunció la contratación de digitadores vinculados a Semilla por parte del TSE. Utilizó estas acusaciones para argumentar que el órgano favorece al partido rival y carece de imparcialidad.


En su discurso del viernes, a pocas horas de la segunda vuelta, Torres hizo hincapié en que dos encuestas prominentes situaron a Arévalo por encima de ella con una ventaja de más del 20 %, y ante esta situación cuestionó la integridad del proceso electoral y remitió al caso de actas ilegibles en la primera vuelta electoral por la Presidencia, el pasado 25 de junio, a pesar de que estas actas no influyeron en el resultado final. Durante su intervención, compartió espacio en el escenario con figuras controversiales como Sergio Enríquez Gárzaro, quien enfrentará un juicio programado para enero del año entrante por lavado de dinero a raíz de un fraude en la municipalidad de Chicamán, y Luisa María Salas Bedoya, procesada por fraude y peculado por sustracción en el caso Caja de Pandora.


El evento en La Terminal, realizado en un amplio parqueo, contó con entretenimiento previo para atraer a la multitud, incluyendo la música en vivo de Los Miseria Cumbia Band y una presentación de lucha libre. Torres centró su discurso en valores religiosos y familiares, haciendo alusiones infundadas a amenazas inexistentes para la ciudadanía guatemalteca, como la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo y cambios en la agenda social. Aunque comenzó con invocaciones religiosas, su discurso se desvió hacia insultos dirigidos a su rival político, alejándose de presentar sus propias propuestas, en su tercera contienda por la Presidencia.


La última aparición de Torres es el claro reflejo de su personalidad, historial político y vida. No sonríe mucho. Detesta hablar sobre su tiempo en la cárcel por corrupción electoral. Este es el perfil de la mujer que quiere ser la primera presidenta guatemalteca, con "patriotismo" tóxico, políticas de dependencia y confrontaciones en temas que solo generan conflicto y más polarización.


Siempre política


Sandra Julieta Torres Casanova, candidata por tercera vez consecutiva a la Presidencia de Guatemala, experimenta hasta el cierre de este texto un notable recorrido en la política del país centroamericano. En las dos elecciones anteriores por el Ejecutivo, logró ser la candidata más votada en las primeras vueltas, pero perdió en las segundas debido al rechazo que generaba su figura, y por propuestas poco convincentes o realistas para la ciudadanía.


La primera vuelta por la Presidencia de este año, durante las Elecciones Generales de 2023, no dio resultados tan favorecedores para Torres. Aunque fue la más votada, no logró superar el millón de votos válidos, como lo hizo en los comicios de 2019 y de 2015. Torres perdió entonces contra el actual mandatario Alejandro Giammattei y contra el expresidente Jimmy Morales, respectivamente. Ahora, Sandra busca superar el estigma que carga en cuanto al "voto rechazo", convertirse en la primera presidenta del país y ser la primera política del período democrático en devolver el poder estatal a su partido.


En esta ocasión (agosto de 2023), lo hace rodeada de antiguos rivales, pastores evangélicos, exmilitares, empresarios ligados al oficialismo y operadores políticos investigados por nexos al crimen organizado.


La historia política de Sandra Torres (68 años de edad) comenzó en la década de 1980 y está intrincadamente conectada con su familia y su participación en diferentes facetas de la vida guatemalteca. "La política yo la traigo en la sangre. Mi mamá fue alcaldesa por dos periodos. De allí nace esa inquietud", dijo en mayo de 2019, en una entrevista con Guatevisión. Ahora, tras los comicios del 25 de junio de 2023, la candidata es madre de dos diputados electos en el Congreso Nacional y otro en el Parlamento Centroamericano. "También tienen derecho", ha reiterado en varias ocasiones Torres.


En los años ochenta, Sandra centró su atención en su familia, estudios y trabajo. Originaria de un conocido núcleo en Melchor de Mencos, Petén, una región remota en ese momento, llegó a la capital y trabajó como profesora de inglés y supervisora de ventas. A pesar de su enfoque en los negocios, sus conexiones políticas a través de su familia y su esposo comenzaron a desarrollarse desde entonces. Su primer marido, Edgar de León Vargas, fue diputado en el Congreso Nacional de Guatemala, y en el año 1993, él, Sandra Torres y su hermano, Rolando Torres, se involucraron en la creación y expansión del Partido Desarrollo Integral Auténtico (DÍA), orientado a la centroizquierda.


En ese tiempo, Sandra Torres comenzó a acercarse a Álvaro Colom, entonces empresario socialdemócrata, y junto a su hermana, Gloria Torres, ayudó a construir a la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE). La relación entre Sandra y Álvaro se convirtió en matrimonio civil en 2002, en vísperas de las elecciones. No obstante, Colom se convirtió en presidente hasta el año 2008 y Torres, aunque no ocupó un cargo público formal, desempeñó un papel influyente en las políticas sociales y programas asistenciales de la administración, como la fabulosa primera dama que era.


Iniciada la década de los 2000, las hermanas Torres promovieron en la recién creada UNE vínculos con líderes municipales, pequeños empresarios, movimientos sociales y líderes cooperativistas, desmarcándose de la ideología de izquierda "tradicional", para años después, exactamente en el 2017, formar parte de la Internacional Socialista, siendo Sandra Torres vicepresidenta de dicho movimiento laborista-marxista, llegando a presentar al partido político UNE como un "estandarte de la socialdemocracia guatemalteca".


En cambio, en la actualidad, Torres, secretaria general de la UNE, ahora promueve la "protección de la familia guatemalteca", como buena ciudadana "pro-vida" y "respetuosa de Dios", en un país laico. Incluso, durante el único debate presidencial que tuvo con Bernardo Arévalo, candidato al Ejecutivo por Movimiento Semilla, acusó a dicho partido de estar dirigido por el "libertinaje de personas que no creen en Dios".


"Te pedimos Señor, de todo corazón, que nos ayudes", dijo la presidenciable de la Unidad Nacional de la Esperanza en un mitin en San Pedro Ayampuc.


Siempre cambiante


Su búsqueda de la Presidencia en el año 2011 enfrentó obstáculos legales debido a la prohibición de que parientes del presidente en funciones sean candidatos. Su intento de divorciarse para eludir esta restricción en aquella fecha fue rechazado, y esto la llevó a una serie de desafíos legales y controversias públicas. A pesar de las complicaciones, mantuvo su influencia y participación en la política guatemalteca. Dentro de la UNE, y a través de los brazos operativos de dicha entidad en el poder local y Legislativo.


El camino de Torres a la Presidencia en 2019 también estuvo marcado por la lucha contra acusaciones de financiamiento ilegal de campañas electorales, con vinculaciones al empresario Gustavo Alejos, quien fue secretario privado en la Presidencia de Guatemala durante la administración del exmarido de Torres, Colom, cuando la UNE, que ahora encabeza la candidata, hizo gobierno, entre 2008 y 2012. Alejo le prestaba su helicóptero a la presidenciable para sus mítines. El Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) demostraron cómo Alejos fue uno de los recaudadores de la campaña de Torres en el año 2015.


Estas acusaciones llevaron a la detención y posterior arresto domiciliario de Sandra Torres, pero finalmente logró desvincularse de los cargos y recuperar el control del partido. Desligarse de Alejos fue sencillo para ella. En julio de este año dijo: "Él nunca fue parte del partido". La habilidosa y experimentada política va dejando atrás a las y los aliados que ya no le son útiles. Aunque, hasta la fecha, sigue rodeada de personalidades dañinas para su imagen.


Ahora, para su tercera candidatura, la presidenciable de UNE adoptó un mensaje político más conservador, en la búsqueda del distanciamiento de acusaciones previas de izquierdismo radical. Incluso, su vicepresidenciable, Romeo Estuardo Guerra Lemus, es pastor evangélico de la iglesia cristiana Sion Central, hijo de Romeo Guerra Lemus, fundador de dicha congregación. Estuardo Guerra fue entre 2018 y 2020 asesor del Ministerio de Cultura y Deportes y colaborador de el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales. Su inscripción fue aceptada por el TSE en febrero de 2023, a pesar de que el partido político Todos presentó un recurso judicial para evitar su inscripción debido a que esta viola el Artículo 186 de la Constitución ya que el vicepresidenciable de UNE es ministro de culto, presentándose hasta diciembre de 2022 como pastor general de la iglesia antes citada.


Por otro lado, la antes socialdemócrata, ahora conservadora, líderesa de UNE, Sandra Torres, se reunió el 15 de agosto de 2023, a solo cinco día de la segunda vuelta por la Presidencia, con la Asociación de Veteranos Militares (AVEMILGUA), prometiendo expandir, de llegar al poder este año, el alcance del bono aprobado por la actual administración de Giammattei -de 1,000 quetzales mensuales para exmilitares- a 5,000 viudas de exmilitares. Además, propuso extender el período de inscripción por 90 días, permitiendo a 70,000 excombatientes más optar por el pago de 36 mil quetzales.


Torres también se comprometió a respaldar la iniciativa 6069, conocida como Ley de Fortalecimiento de la Paz, y a reformar el Decreto 51-2022, la Ley Temporal de Desarrollo Integral para el Personal de Tropa.


En el encuentro, Torres enfatizó la apertura de la UNE y su disposición a colaborar con organizaciones "diversas". No obstante, el cambiante papel de Sandra y las propuestas en el Plan de Gobierno que tiene en la actualidad no le permiten a su organización política establecer un rumbo fijo. Entre sus promesas se encuentran capacitaciones en las 340 municipalidades para exmilitares, así como actividades "inclusivas" para personas con discapacidad y adultos mayores, impulsadas por el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales. Torres también aboga por fortalecer el Centro Médico Militar y aumentar su presupuesto para expandir el personal y los recursos del hospital. Además, planea mejorar el Instituto de Previsión Militar (IPM) y cumplir con aportes ordinarios y extraordinarios. Ella busca robustecer el apoyo financiero de AVEMILGUA y destinar presupuesto para la incorporación de veteranos militares en la economía nacional.


Pero, en lo que respecta a la ciudadanía común, a la que incluso se dirige con ansías y entusiasmo, con más frecuencia que su actual contrincante por la Presidencia, propone soluciones y políticas públicas en base a la dependencia económica del Estado, regulaciones que en países como Honduras y Nicaragua -solo por mencionar Centroamérica- no han remediado o al menos contrarrestado la pobreza extrema, el desempleo, el alarmante bajo nivel de educación superior y el hambre o la desnutrición.


Lo que hará de llegar al poder, y quienes la rodean


Torres representa una plataforma cambiante, que se adecúa a sus necesidades, y a lo que ya no es necesario. Con financistas como: Ervin Adim Maldonado Molina, mano derecha de la candidata de UNE, exdirigente de dicho partido en Mixco y administrador de Sistemas de las Verapaces S.A., una empresa de televisión por cable constituida en el año 1997, con contratos estatales por más de 274 mil quetzales; Hugo Eduardo Urizar Monterroso, un empresario de la construcción que le dio a UNE un aporte único de 136 mil quetzales; Julio Daniel Marroquín Ordoñez, alcalde del municipio de Villa Canales, quien formó parte del Partido Patriota, ganando la municipalidad con dicha entidad en el año 2015, hasta que se reeligió por la UNE en 2019.


Rodeada de operadores políticos, ultra-conservadores y figuras sancionadas por actos de corrupción, como: Jorge Estuardo Vargas Morales, actual diputado por Izabal, elegido por primera vez como legislador en el año 2015 y reelegido en 2019, sancionado en 2022 bajo la Ley Magnitsky por promover la corrupción; José Antonio Coro García, exalcalde de Santa Catarina Pinula, coordinador del área metropolitana de la UNE; y Luis Rolando Torres Casanova, hermano de Sandra Torres, exsecretario general de DÍA y exembajador de Guatemala en El Salvador.


A pesar de los claros nexos con la elite corrupta de Guatemala, y las acusaciones por complicidad con la actual administración para el fortalecimiento de un sistema que no funciona, la candidata presidencial Sandra Torres basa su propuesta en la generación de empleos y en la reactivación de programas de asistencia social, los cuales ella ya impulsó durante su período como primera dama entre 2008 y 2012. Además, propone medidas en áreas como la educación, la salud y la infraestructura, buscando mejorar el acceso universal a estos servicios, pero sin esclarecer a profundidad cómo lograrlo.


El desafío para Torres, de llegar al poder, radicaría en la necesidad de forjar nuevas alianzas y cumplir compromisos políticos en un contexto legislativo en el que su partido, la UNE, ha perdido fuerza y cuenta con menos escaños, tras los resultados de los comicios generales del 25 de junio de este año. Sin embargo, la experiencia política y administrativa de Torres le otorga la capacidad de articular, a su gusto y antojo, propuestas, y dialogar con diversos sectores en busca de apoyo, más allá de consensos.


La vida personal de Torres también ha influido en su carrera política. Su matrimonio con Álvaro Colom Caballeros, expresidente de Guatemala, le proporcionó visibilidad y la involucró en la gestión gubernamental, a tal punto que, hasta la fecha, no ha dejado de intentar llegar al Poder Ejecutivo.


Sandra Torres Casanova, con una formación académica en Ciencias de la Comunicación y Políticas Públicas, se destaca como emprendedora y gerente del área textil. Su impulso en la política social y entre la clase que toma las decisiones del país centroamericano sigue marcando una huella en su lucha por ser presidenta. Su gestión, aspiraciones y carrera también han enfrentado críticas y controversias, incluyendo acusaciones de falta de transparencia y favoritismo en la distribución de recursos.


En el último tramo de su campaña presidencial, Torres enfrenta el reto de recuperar terreno frente a su oponente, Bernardo Arévalo, y superar las adversidades políticas que han marcado su camino. Su visión de "orden y transformación" en Guatemala representa una apuesta dura y poco razonable para liderar un país necesitado de cambios profundos, sostenibles y sensibles. El resultado de las elecciones de este domingo 20 de agosto determinará si finalmente logra convertirse en la primera mujer presidenta de Guatemala y si su proyecto encuentra el respaldo necesario para materializarse en un país con retos y aspiraciones complejas.


Los cambios físicos en la presidenciable Torres no han sido los únicos giros en su vida. La autodenominada "patriota" guatemalteca siempre tendrá algo que decir y una postura que cambiar. Desde el matrimonio igualitario -que apoyaba hace pocos años con mensajes en redes sociales como "love wins" (el amor gana)- hasta las políticas de seguridad contra la violencia, las maras y las pandillas. La Sandra Torres que mañana va a la segunda vuelta por la Presidencia de Guatemala no es la misma Sandra de 2019, o de 2015, y mucho menos la de 2012. Se ha transformado. Pero sigue buscando ser la "primera" a toda costa.


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