Balotaje en Costa Rica: "una guerra cultural"


Desde hace más de 15 años Costa Rica es considerada en América Latina como un ejemplo en materia económica, paz y progreso humano. Hemos notado como en las estadísticas internacionales se posiciona en los primeros lugares de desarrollo; pero, ¿Qué significan todas estas bondades en un panorama político de ideas extremistas por un lado, y de inestabilidad en el otro? En la coyuntura de dicho país se ha generando desconfianza e incertidumbre. ¿Cómo se generó éste clima? ¿Cómo podría afectar a la región centroamericana?

Los candidatos Fabricio Alvarado y Carlos Alvarado, durante un debate presidencial en Costa Rica el 25 de Marzo de 2018 / De Juan Carlos Ulate por Reuters

El pasado 4 de febrero el país vecino celebró elecciones presidenciales que como resultado dejó el enfrentamiento de dos polos ideológicos opuesto, a pesar de que ningún candidato alcanzó los votos necesarios, los dos más votados deberán enfrentarse en una segunda ronda el primer día de abril. Por un lado nos encontramos al señor Carlos Alvarado quien se caracteriza por ser una persona con alta experiencia en el ámbito político, es comunicador y politólogo lo que le hace una buena opción por su curriculum pero a éste lo persigue un fantasma, el de Luis Guillermo Solís, presidente actual, mismo que está salpicado por un caso de corrupción conocido como " el cementazo".

Carlos Alvarado pretende ser el sucesor de Solís y corre por el mismo partido por lo que genera desconfianza en el pueblo costarricense.

Por otro lado, tenemos a Fabricio Alvarado, un evangélico con ideales extremistas conservadores que amenazan con la integridad de la sociedad costarricense, son estas ideas la que lo colocaron como el más votado en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, pero son éstas mismas la que han ocasionado una división social que ha generado tensión en los últimos días de la campaña electoral.

¿Qué paso después de la primera vuelta?

Después del 5 de febrero se generó en la población un estado de tensión y zozobra debido a las ideas opuestas que pregona cada uno de los candidatos, ésto creó una desfragmentación en la sociedad por tratarse de temas meramente sensibles que condicionan el desarrollo humano, social y cultural de este país. Desde que Fabricio Alvarado arremetió contra el matrimonio igualitario, el aborto terapéutico, legalización de la marihuana, fertilización in vitro y el rechazo completo a la ideología de género, polarizó la sociedad entre los que están a favor de estas temáticas y de quienes la rechazan.

Fabricio como presidente

El problema con esto es que el rechazo hacia estas políticas representan el aislamiento hacia un sector de la población que por ser diferente a lo "socialmente establecido" no son menos importantes en la composición social. La elección de este señor como presidente, me atrevo a decir que representaría para el vecino país un retraso sustancial en materia de Derechos Humanos, desarrollo social, económico, político y sobre todo atentaría con la paz que caracteriza a Costa Rica en el plano internacional. Pues las tasas de desigualdades, discriminación, desarrollo humano se verían deterioradas por la marginación que secundaría el rechazo de estas políticas en la sociedad.

Fabricio Alvarado durante su cierre de campaña / El Mundo

La religión no debe conformar la política de un Estado

Si un estado se compenetra con alguna religión estaría atentando con la libertad individual de sus ciudadanos pues la religión se convierte en una condicionante para que el individuo descubra su origen, conformación y conciencia. En los últimos años hemos que la religión ha sido utilizada como herramienta de manipulación, coacción y condicionamiento al emplear una idea del Dios vengativo, caprichoso y violento, son éstas alteraciones las que en un Estado como el de Costa Rica traerían grandes consecuencias al anteponerla en materia política en el país ya que fomentarían el rechazo, el miedo y el enfrentamiento de algunos sectores.

No se puede educar anteponiendo la religión

El señor Fabricio Alvarado no puede darse el lujo de querer imponer sus ideas conservadoras y extremista en Costa Rica a como mencionaba con anterioridad sería contraproducente para el desarrollo del país y si estas políticas que lesionan la integridad de la sociedad llegaran a ser parte del plan educacional, se perdería el rio cristalino del desarrollo y conocimiento, este se convertiría en agua estancada y putrefacta llena de ignorancia, opresión, desigualdad se perdería la búsqueda del conocimiento científico, además de alterarse la convivencia y cultura de paz que se debe promover en las escuelas.

No se puede dejar a un lado que con sus doctrinas en contra de la educación sexual y género acrecentaría el número de embarazos adolescentes y la brecha de género seria visible estas medidas dejan al descubierto que no solo es un tipo eufórico religioso sino también machista, todas sus propuestas están en contra de lo que el movimiento feminista tanto a trato de defender y conquistar en los últimos años; por otra parte, la sociedad corre el riesgo de que las nuevas generaciones sean intolerantes pues el desarrollo humano ya no se rige por estas políticas trasnochadas, el individuo ha evolucionado conforme sus necesidades y necesita de libertad para poder seguir haciéndolo.

¿Por qué Costa Rica votó por Fabricio Alvarado?

Fabricio Alvarado se ha presentado como un "siervo de Dios" para gobernar el país y respaldar con la biblia sus ideales, Costa Rica se ha distinguido por ser una sociedad católica, creyente en los valores de la iglesia y constitucionalmente esta prescrita como tal. La protección de la composición de la familia como lo establece la biblia es una de las razones por las que Fabricio lidera algunas encuestas. Gran parte de la sociedad tica ha antepuesto los valores de la iglesia antes que el amor al prójimo que la misma religión promueve y ha contribuido a la desfragmentación social, al proteger lo "socialmente establecido" a ser una sociedad en transformación para una mejor convivencia.

A pesar de la que la iglesia católica de Costa Rica no ha dado declaraciones de que respaldan la candidatura de Fabricio, a puerta cerrada se sabe que estos grupos religiosos se encuentran coludidos para que éste llegue al poder con el propósito "proteger a la familia establecida". Desde que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIHD) le sugirió a Costa Rica su deber de aceptar el matrimonio igualitario y cederle los mismos derechos al resto de ciudadanos, mientras Fabricio arremete contra dichas iniciativas, Carlos las respalda.

Algunos medios muestran que la mayor parte del apoyo que recibe Fabricio proviene de las zonas rurales y poco escolarizadas del país, pero he consultado algunos nicaragüenses que radican en Costa Rica y me han expresado que gran parte de sus seguidores son clase media gente que tiene poder económico y que frecuenta las iglesias ya sean católicas o evangélicas.

¿Cómo podría afectar a los nicaragüenses la elección de Fabricio?

De ser una realidad la elección de Fabricio como presidente de Costa Rica para la población nicaragüense que radica en el vecino país representaría un costo. Según he consultado a una estudiante universitaria que radica en el vecino país los nicaragüenses no se meten en estos temas electorales mientras su bien estar no se vea afectado. Si bien es cierto ninguno de los dos candidatos ha hecho referencia al tema migratorio pero la elección de Fabricio sienta un precedente desde la promoción de la intolerancia pues representaría para los nicaragüenses más problemas sociales por el hecho de ser migrantes.

Fabricio no solo promueve la intolerancia hacia las personas homosexuales, además este odio puede contagiar al resto de países centroamericanos donde la religión podría imponerse por encima de los Derechos Humanos, la tolerancia, la igualdad y la inclusión.

La inestabilidad económica y social sería una realidad en un panorama donde Fabricio sea presidente, al desfragmentarse una sociedad se ven afectados varios sectores, principalmente el económico al prevalecer un ambiente de xenofobia e intolerancia hacia el otro, los nacionales rechazarían cualquier tipo de manifestación migratoria apoyados por el presidente lo que haría posible el retorno de los migrantes a sus países, la cooperación y las inversiones se alejarían al no tener un ambiente propicio ni mano de obra con la que puedan realizar sus labores.

En conclusión, en ninguno de los casos la elección de Fabricio Alvarado sería positiva para Costa Rica pues la inestabilidad política, económica, social que traería como consecuencia representaría años de retroceso en estos temas para éste país a pesar de ser un ejemplo para otros países, es difícil comprender cómo es que existe esta polarización al ser uno de los países más avanzado en materia de desarrollo humano.

Por otra parte, Carlos Alvarado no representa una gran alternativa al estar machado por el origen de su partido político, pero me atrevo a decir que a la sociedad costarricense tendrá que darle nuevamente el voto de confianza al PAC para evitar caer en un círculo de ruptura social que podría marcar años de desunión, rechazo, intolerancia y miedo que terminarían destruyendo la ejemplar Costa Rica de la PURA VIDA.


Coyuntura

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