¡Gloria al estudiantado!


Han pasado casi cien días desde que un nutrido grupo de jóvenes congregados en las afueras de la Universidad Centroamericana (UCA) cantaron en unísono el “Nicaragua, Nicaragüita” durante un plantón S.O.S por la Reserva Indio Maíz. Ahí creció en mí la esperanza y el convencimiento de que resurgía una generación consciente, soñadora y comprometida. A los pocos días se dio lo impredecible, era como una bomba de tiempo; la República a la espera de su libertad.

Estudiantes insurrectos en la avenida Tiscapa, Managua - Sábado 20 de Abril | Fotografía de Coyuntura

Quien iba a creer que un simple plantón contra las reformas al Seguro Social se convertiría en la chispa que encendería la mecha; fue un punto de inflación. El régimen estaba acostumbrado a sofocar las protestas sociales a punta de represión, pero esta vez los resultados fueron a la inversa, solo consiguió despertar la consciencia de la juventud y con ello la de un pueblo. El 18 de abril marcó el antes y el después.

El atardecer de ese jueves era como el color de un volcán en erupción. Mientras un grupo de jóvenes era reprimido por las ya desaparecidas turbas y antimotines cerca de Camino de Oriente, frente a la UCA otro grupo de universitarios estaba siendo atacado cobardemente, a vista y paciencia la guardia. La nueva fachada de la universidad quedó destruida, pero eso fue lo de menos; por otros portones salieron los libertadores que al amanecer del día siguiente tendrían insurrecta a la capital.

La primera vigilia virtual

Esa noche fue imposible dormir. Aparte de que estábamos horrorizados, viendo y compartiendo las imágenes, algo espantoso estaba ocurriendo en la ciudad de León; cientos de internos de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN - León) empacaban sus pertenencias y buscaban la manera de huir porque al día siguiente los llevarían a una marcha progubernamental. Los audios y las imágenes eran sumamente alarmantes. Por otro lado, grupos de estudiantes de otras universidades a través de las redes sociales se organizaban para hacer a un lado las clases y comenzar una jornada de protestas desde sus recintos.

El amanecer del jueves 19 de abril fue muy distinto. La aurora anunciaba el despertar de miles de libertadores en todo el país. Iniciaron las protestas en casi todas las universidades públicas de Nicaragua y los primeros en hacerlo fueron los aguerridos estudiantes de la Universidad Nacional Agraria (UNA) quienes de manera inmediata fueron reprimidos brutalmente por antimotines. En menos de una hora los ingeniosos estudiantes de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) salieron de su recinto a manifestarse y un cordón de antimotines los esperaba frente al nuevo estadio nacional de béisbol.

La represión del régimen en contra del pueblo dejo más de 50 asesinados en las primeras 3 semanas de protestas | Fotografía de Coyuntura

De manera paralela estudiantes de la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI) iniciaron un plantón frente a su alma máter en donde poco a poco fue creciendo la multitud. Luego llegaron reportes de estudiantes protestando en diferentes partes del país; UNI - Estelí, UNAN - León, UNAN - Jinotepe, UNAN - Matagalpa, UNAN - Rivas, URACCAN, entre otras. Mientras tanto en Masaya había una guerra campal entre ciudadanos y policías.

Al caer la noche varios barrios de Managua y distintos municipios del país estaban insurreccionados y en la UPOLI cayó Richard Bermúdez de 17 años, asesinado por la Policía con un disparo en el tórax. Él era estudiante de secundaria.

Hay que tomar en cuenta que ese día, el 19 de abril, se conmemoraba la muerte del estudiante Roberto González quien fue asesinado durante las protestas del 6% en el año 1999.

Libertad y Autonomía

Luego se fueron dando las tomas de algunos recintos universitarios como presión por las exigencias y demandas planteadas por los estudiantes, entre ellas la democratización del país y el regreso de la Autonomía Universitaria, misma que ha sido arrebatada por el partido de gobierno a través de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN) quien ha servido como brazo partidario para controlar las universidades y el 6% del Presupuesto General de la República.

Aunque prácticamente todos los recintos fueron brutalmente desalojados, los estudiantes se mantienen articulados en diferentes grupos ejerciendo presión de diferentes formas. No hay que pasar por alto la unidad y apoyo de estudiantes del resto de universidades privadas y estudiantes de secundaria; todas y todos han contribuido enormemente a la lucha.

Vergüenza

El control del orteguismo sobre las universidades públicas quedó en evidencia una vez más con el triste papel que obligadamente deben ejercer algunos rectores. No solo han tenido que callarse ante la brutal represión, sino que se han prestado a la ejecución de los crímenes contra los mismos estudiantes. Los muchachos y las muchachas de cada universidad deben resaltar sus nombres y apellidos y dejarlos en evidencia ante el mundo y la historia.

Es importante distinguir la destacada labor de dos rectores que desde el primer momento han mostrado su firme posición ante las atrocidades y su contribución en la ruta hacia la democracia: el padre jesuita José Idiáquez, rector de la UCA, y el Dr. Ernesto Medina, rector de la Universidad Americana (UAM).

La masacre estudiantil de Ortega es incomparable a la de Somoza

El 23 de julio se celebra en Nicaragua el Día del Estudiante en conmemoración a la masacre estudiantil ejecutada por la guardia de Somoza en la ciudad de León en el año 1959. Respecto a dicho acontecimiento Julio López Campos, ex militante del FSLN y amigo cercano de Daniel Ortega, compartió una interesante anécdota en un artículo publicado en la Revista Envío donde dijo lo siguiente:

"A Daniel yo lo conocí desde joven. Yo era el presidente del centro estudiantil del Instituto Ramírez Goyena y él era el dirigente del colegio Maestro Gabriel. Entre otras cosas teníamos que ponernos de acuerdo para organizar la conmemoración anual del asesinato de los universitarios de León por la Guardia somocista, la masacre estudiantil del 23 de julio de 1959. La Guardia mató aquel día a cuatro estudiantes. A cuatro. Luchábamos entonces contra un dictador que había matado a cuatro jóvenes. Y ese mismo Daniel es hoy el responsable del asesinato de decenas de estudiantes y ese mismo Daniel es ahora el dictador… Me cuesta entenderlo…”

Aunque Ortega, quien es jefe supremo de la Policía, niega haber dado la orden de disparar, su policía se ha mantenido hasta la fecha en una permanente cacería de estudiantes en contubernio con grupos armados dirigidos por él mismo. De esta manera Daniel Ortega se ha consagrado como un exterminador de estudiantes y ha marcado la peor masacre estudiantil de la historia.

Es responsabilidad de toda la nación demandar justicia por cada estudiante que ofrendó su vida por la libertad del país. Es indispensable asumir el compromiso de valorar, honrar y cuidar sus legados. ¡Que sus nombres nunca sean olvidados y que su sangre jamás sea en vano!

Los estudiantes de Nicaragua, más que una referencia en el mundo entero, son un ejemplo de lucha, coraje y valentía.

¡No eran delincuentes, ERAN ESTUDIANTES!


Coyuntura

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