Otra farsa en camino: asignaciones en la Costa Caribe


Para el régimen criminal dirigido por Ortega y Murillo nunca es suficiente cuando se trata de acabar con el país. Luego de haber ejecutado una matanza con más de 500 víctimas mortales, cárceles llenas, comercios en quiebra y miles de familias en el exilio, el Consejo Supremo Electoral (CSE) continuará con el desfile del circo electoral.

Aliados del orteguismo ingresando al Consejo Supremo Electoral de Nicaragua - Fotografía del Periódico HOY

Faltan pocos días para las votaciones en la Región “Autónoma” de la Costa Caribe Norte y Sur. Dichas elecciones se realizan cada 5 años (antes de las "deformas" electorales del 2014 el período era de 4 años) para escoger a los Gobiernos y Consejos Regionales. El proceso electoral se lleva a cabo para elegir 90 funcionarios del Consejo del Gobierno Regional: 45 del Caribe Norte y 45 del Caribe Sur.

Las últimas votaciones se llevaron a cabo en Marzo del 2015 y como era de esperarse el orteguismo echó a andar otro fraude para asignarse a si mismo el poder y exterminar la precaria autonomía que había en el caribe del país; esta zona es parte importante de Nicaragua y por mucho tiempo ha sido olvidada no solo por el régimen orteguista sino también por los anteriores gobiernos.

Violencia en todos los niveles

La Costa Caribe no ha estado exenta de la crisis que inició en Abril del 2018; también han llorado a sus muertos y mantienen congeladas las lágrimas por la violencia permanente a la que han sido sometidos y las ejecuciones cometidas por el mismo Estado antes de Abril, casos los cuales aún siguen impunes, tales como la masacre en La Cruz de Río Grande, en donde el Ejército de Ortega torturó y asesinó a un niño de 12 años, una niña de 16, ambos hijos de la campesina Elea Valle, y así también a su esposo, al igual que a otros allegados de la familia en Noviembre de 2017.

Campesina Elea Valle exige justicia por el asesinato de su familia - Fotografía de La Prensa

Hay que destacar la violencia que se generó en las recientes Elecciones Municipales del año 2017, donde la sangre se apoderó de la zona dejando como resultado 4 muertos, más de 15 heridos y varios bienes en cenizas, como la Casa Verde del Partido Yapti Tasba Masraka Nanih Aslatakanka (Yatama), su radio y otras viviendas de líderes políticos. El partido Yatama denunció que el FSLN ejecutó un descarado fraude donde no le permitieron obtener ni una sola alcaldía.

El sandinismo como tal tiene una gran deuda con las etnias indígenas del Caribe nicaragüense, después de que se ejecutaron crímenes de lesa humanidad que quedaron en la impunidad; el ejemplo más claro fue la llamada "Navidad Roja".

El caso más emblemático de las víctimas de Abril en la zona Caribe, que enlutó al país y sobre todo al periodismo, fue el asesinato del periodista Ángel Gahona en la ciudad de Bluefields, quien grabó su propia muerte y dichas imágenes le dieron la vuelta al mundo. Este crimen ha quedado en la impunidad pese a que Brandon Christopher Lovo Teyler y Glenn Abraham Slate han sido condenados por dicho acontecimiento; existen suficientes evidencias y testimonios que demuestran que los asesinos fueron otros, que vestían de uniforme azul y celeste, y no los condenados.

Mientras el país entero permanece bajo un estado policial, militarizado, controlado y vigilado, para evitar cualquier tipo de manifestación, es absolutamente irónico que se desarrolle una campaña electoral en cualquier parte del país. ¿Bajo qué condiciones? ¿Qué expectativas se tiene de ello?

Zancudos a la orden

Los “pescuezo largo” no dudaron en ponerse a la orden de la dictadura para participar y avalar, una vez más, otra farsa electoral. Inmediatamente se inscribieron y montaron sus campañas, sin tener la mínima idea de lo que van a prometer y limitándose a las condiciones impuestas, pero cumpliendo con “la ley”, principalmente para que no los excluyan de las asignaciones. Mientras tanto la ciudadanía ha dejado más que claro el rechazo a los partidos políticos existentes los cuales no han sido más que colaboracionistas del sistema dictatorial, y la acción de participar en dicha farsa es una ofensa más y un irrespeto a las víctimas, los presos, exiliados y a la patria.

Las novedades de la farsa

Pese a la crisis nacional, en cuanto al Sistema Electoral, todo sigue igual, nada ha cambiado. Las mismas sanguijuelas estarán a cargo de contar los votos, la única novedad es que el personaje nefasto de Roberto Rivas no saldrá en escena porque está vetado de por vida gracias a la Ley Magnitsky.

La ausencia de Rivas no afectará en lo absoluto los resultados que tiene listo el orteguismo, pues detrás del CSE hay toda una maquinaria que lo tiene todo calculado; sin embargo esta vez quien estará al frente será el veterano orteguista y casualmente costeño Lumberto Campbell.

En las votaciones regionales del 2014, Campbell aún no era magistrado y fue quien dirigió el operativo del fraude; en esa época era el Secretario para el Desarrollo de la Costa Caribe del FSLN - Fotografía cortesía

¿Qué pasón con YATAMA?

En la Asamblea Nacional, controlada por el régimen orteguista, hay 2 diputados representando a la Región Autónoma de la Costa Caribe por parte del partido Yatama; Booklyn Rivera y Nancy Elizabeth Henríquez. Ellos, a pesar de que por un lapso de tiempo fueron aliados del orteguismo, pasaron a ser víctimas. Sin embargo, el puesto que ocupan causa mucho ruido al ser resultado de las asignaciones del 2016. Tanto Rivera como Henríquez han tenido poca participación en la lucha cívica.

Meses antes de las convocatorias Rivera había impulsado una serie de manifestaciones para medir los ánimos dentro del partido, primero dijo que su partido no estaba dispuesto a participar en las regionales de marzo, pero luego se retractó y serán uno de los 13 partidos que estará en la boleta.

Una Costa libre y Autónoma

Puede que las votaciones solo sirvan para demostrar, una vez más, el descarado irrespeto a la voluntad popular. Dichas elecciones se dan bajo la peor y más sangrienta crisis que ha tenido Nicaragua en tiempos de paz.

Lo mejor que puede hacer la ciudadanía de esta zona del país es no participar en la farsa electoral y evidenciar el abstencionismo, o ejecutar alguna acción cívica de forma estratégica que no ponga en riesgo su seguridad e integridad física. Además, deben estar claros y conscientes de la necesidad de recuperar la autonomía que solo se puede dar en una Nicaragua libre, justa y con democracia.


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