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Bernardo Arévalo asumiría débil y maniatado la Presidencia de Guatemala

El hijo de Juan José Arévalo, considerado el primer presidente elegido democráticamente de Guatemala (1945-1951) tras la revolución de 1944, se autodefine socialdemócrata desde antes de ser político y le molesta que lo etiqueten ideológicamente.

Por Marcia Perdomo | @Marcia_hn

Antigua Guatemala, Guatemala
El presidente electo de Guatemala, Bernardo Arévalo, durante un encuentro de periodistas centroamericano en Antigua Guatemala el viernes 24 de octubre de 2023 | Fotografía de Coyuntura por Juan Daniel Treminio
El presidente electo de Guatemala, Bernardo Arévalo, durante un encuentro de periodistas centroamericano en Antigua Guatemala el viernes 24 de octubre de 2023 | Fotografía de Coyuntura por Juan Daniel Treminio

Cuando se trata de pactos de impunidad, en Centroamérica bien se podrían escribir varios tomos sobre cómo las y los corruptos se inmunizan contra cualquier proceso judicial y tal parece que uno de los más recientes capítulos lo vive Guatemala.


De cara a la toma de posesión del presidente electo Bernardo Arévalo -el próximo 14 de enero de 2024- se ha desatado una serie de maquinaciones que han incluido desde la anulación de aspiraciones presidenciales incluso antes de que se abriera la primera ronda electoral, allanamientos de las oficinas del Tribunal Supremo Electoral (TSE) tras la segunda ronda electoral y hasta intentos de cancelar la personería jurídica del Partido Movimiento Semilla, bajo cuya sombrilla se lanzó la candidatura de Arévalo, entre otros.


Con el traspaso democrático pendiendo de un hilo, los pueblos indígenas -con mayor fuerza los 48 Cantones de Totonicapán- con el acompañamiento de sectores de la ciudadanía, realizaron un paro nacional con hasta 140 bloqueos en todo el país.


Por un lapso de 24 días, los bloqueos fueron la mayor expresión del hartazgo en contra de quienes "buscan violar el derecho fundamental de los guatemaltecos de elegir y ser electos", según expresaron el 22 de junio, previo al inicio de los paros, la junta directiva del Consejo de Alcaldes Comunales de los 48 Cantones de Totonicapán.


Grupos indígenas y ciudadanía durante el sexto día del campamento exigiendo la renuncia de la fiscal general Consuelo Porras frente a la sede central del Ministerio Público | Fotografía de Coyuntura por Jairo Videa
Grupos indígenas y ciudadanía durante el sexto día del campamento exigiendo la renuncia de la fiscal general Consuelo Porras frente a la sede central del Ministerio Público | Fotografía de Coyuntura por Jairo Videa

La exigencia generalizada de las movilizaciones fue la renuncia de la fiscal general del Ministerio Público (MP), Consuelo Porras; el jefe de la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI), Rafael Curruchiche; el juez séptimo de la capital, Fredy Orellana, la fiscal especial Cinthia Monterroso y, posteriormente, hasta el presidente Alejandro Giammattei. Si bien los paros llegaron a su fin, liderazgos indígenas han indicado que las protestas se concentrarían en Ciudad de Guatemala, según publicaciones de medios nacionales e internacionales.


Es bajo este panorama de incertidumbre, cansancio ciudadano y un Congreso Nacional con una mayoría partidaria hostil, que Arévalo asumiría el Poder Ejecutivo de Guatemala el próximo 14 de enero 2024. Los partidos Vamos por una Guatemala Diferente (VAMOS) con 39 diputados y Unidad Nacional por la Esperanza (UNE) con 28, ambos de derecha, junto al menos a otros trece partidos políticos, serían una incómoda piedra en la gobernanza de Arévalo, quien únicamente cuenta con 23 de 160 diputados.


A esto se suma un MP al mando de una cuestionada fiscal general, Consuelo Porras, quien persigue a todos los que cuestionen su accionar o investiguen y denuncien casos de corrupción. Mientras que, desde el Poder Legislativo actual, los partidos de oposición desde ya consideran, estudian y atienden la forma de blindarse frente a futuros procesos de justicia.


Pretenden establecer mecanismo de corrupción en presupuesto de 2024


Bernardo Arévalo no ignora lo que viene. Durante el décimo tercer Foro Centroamericano de Periodismo (Foro CAP) celebrado en Antigua Guatemala y al que asistió el equipo de Criterio.hn y COYUNTURA, el presidente electo de la hermana nación estableció que el presupuesto aprobado por el Congreso Nacional de Guatemala para 2024 es mayor al que manejó el presidente Alejandro Giammattei.


Para el ejercicio fiscal de 2023 (01 de enero al 31 de diciembre de 2023) el Congreso de Guatemala aprobó Q 115,443,737,000 ($ 15,5 mil millones de dólares). Mientras que el propuesto para 2024, que está siendo analizado por la Comisión Finanzas del Congreso, asciende a Q 124,880,000,000 ($ 17,840 millones de dólares).


No obstante, el presidente electo de las y los guatemaltecos, está consciente que la trampa establecida por la Comisión de Finanzas del Congreso está en la construcción en el presupuesto de mecanismos de corrupción para el periodo entrante.


"Hay ahí problemas fundamentales que, de pasar y de ser aprobadas por el Pleno del Congreso de la República, efectivamente van a implicar que mi gobierno va a estar atado de manos porque están introduciendo medidas que son cuestionablemente legales alrededor, por ejemplo, de obligar a que cada colocación de bonos, por ejemplo, tenga que ser antes sometida a una aprobación del Congreso, cosas que no existen hasta ahora pero que están introduciendo en este momento", declaró Arévalo.


Detalló que se quitó presupuesto en áreas de salud y educación, las cuales fueron trasladadas al MP y la Corte Suprema de Justicia (CSJ). "El problema no es en el monto, con el monto nosotros podemos manejar ya sea con el que envió el Gobierno de la República este año o con el presupuesto actual con el que también podemos trabajar. El problema está en lo que han introducido", dijo Arévalo.


Para el presidente electo es una derrota para el país centroamericano que en las condiciones actuales donde ha habido un mandato para el cambio tengamos una Comisión de Finanzas en el Congreso de la República que no entienda que lo que la gente está reclamando es ponerle fin a la corrupción y lo que hace es, sabiendo que va a perder el control, aumenta los mecanismos de corrupción para que sigan vigentes por medio del presupuesto en el año entrante. Obligando al nuevo Gobierno a entregar sumas de dinero a oenegés que no cumplen ninguna función y que son estructuras que "pertenecen a esa trama corrupta que existe en ese momento".


Es importante, valorar que, si bien Alejandro Giammattei dejará la Presidencia de Guatemala en enero de 2024, la fiscal general, Consuelo Porras, no vacará en sus funciones sino hasta 2026. Porras, reelegida en 2022, fue incluida por el Departamento de Estado de los Estados Unidos en la lista de actores "corruptos y antidemocráticos", más conocida como "Lista Engel", por obstaculizar la justicia, perseguir a excolaboradores o personal en funciones dentro del aparato judicial.


Arévalo propone replantear los liderazgos más allá del carisma


Al ser interpelado por el periodista José Luis Sanz de El Faro, con relación a que lo descrito es un obstáculo para cumplir o empezar a cumplir una de sus principales promesas de campaña, la lucha contra la corrupción, Arévalo respondió que "la Comisión de Finanzas del Congreso de la República ha mandado un mensaje en donde lo que están diciendo es, no nos importa lo que se haya dicho, vamos a continuar con la corrupción".


No obstante, el presidente electo apuntó que se intentará desde el pleno del Congreso de la República actual para "tratar de derrotar ese presupuesto y esperamos que haya suficientes miembros del Congreso que hayan entendido este mensaje popular y que entonces se nieguen a aceptar este presupuesto corrupto".


Ante una mayoría adversa en el Congreso de Guatemala, Arévalo planteó que, si bien tienen claro que tendrán una bancada minoritaria, se deberá realizar "el esfuerzo para construir consensos sociales y generar dentro de la sociedad una fuerza política que balancee a esta situación política".


Con respecto a un cuestionamiento relacionado a si el liderazgo de los movimientos indígenas destaca más que el del presidente electo, Arévalo respondió que "el liderazgo del movimiento indígena es un liderazgo social y popular espontáneo que no esperó indicaciones de ningún actor político para tirarse a la calle a hacer la defensa (del proceso democrático)".


Sobre si teme diluirse en una "figura de mediador más que de líder", Arévalo cuestionó por qué un mediador no puede ser un líder y que tal vez es necesario "replantear nuestras ideas de líder y en lugar de pensar en líderes de tipo carismático, heroicos, supermanes que se ponen al frente, lo que necesitamos es liderazgos articuladores, liderazgos que empiecen a agarrar los distintos sectores de la sociedad alrededor de esto".


Publicado originalmente en Criterio.hn

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