• Diedrich Carrazco

Igualdad de condiciones: o todos coludos o todos rabones

El impasse dentro de la Coalición Nacional (CN) continúa con el tema de la inclusión de las juventudes con voz y voto. Esto mantiene aparentemente detenido el proceso de unidad y los pasos previos que se necesitan para llegar a puerto en el marco de la construcción de condiciones para un eventual proceso electoral. Buscar soluciones para esto requiere recordar cómo, por qué y por quiénes fue construida la Coalición Nacional a fin de reconocer otras aristas del problema y quizás encontrar alguna solución que destrabe este momento.

Colaboración e igualdad: espíritu de unidad


Cuando una empresa hace alianza con otra, por sentido común, si su propósito es alcanzar los objetivos empresariales, lo hace para sumar sus fortalezas y aprovechar las oportunidades del contexto y hacer frente con mayor éxito a las amenazas que se presentan, y subsanar las debilidades que existan. Te unes para sumar capacidades, experiencias y recursos con el propósito de alcanzar unos objetivos que por sí solos no los podrías haber conseguido, que sin esos aliados no lo lograrías.

Si esa fue la lógica que usaron para aliarse las siete organizaciones dentro de la Coalición Nacional, entonces tiene sentido toda esta historia que inició el 25 de febrero de este año cuando siete organizaciones opositoras firmaron una proclama en la que expresaban sus intenciones para conformar un esfuerzo de unidad amplio, con el mandato de enfrentar la crisis política y construir el camino para darle salida a esa crisis a través de unas elecciones, en las cuales esta gran coalición participaría en caso de que se establezcan las condiciones.

El 25 de enero. Tamara Dávila, Ivania Álvarez y Violeta Granera, por parte la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), y Michael Healey junto a Juan Sebastián Chamorro, por parte de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD), se reunieron con delegados del partido YATAMA para proponerles la idea de la Coalición. La ACJD informó que las delegaciones coincidieron en la construcción de dicha Coalición, y proyectan el rol que jugarían los pueblos del Caribe y las Regiones Autónomas en este esfuerzo.

El 28 de ese mismo mes Violeta Granera, de la UNAB, junto a Dolly Mora y José Pallais, en representación de la ACJD, se reunieron con una delegación del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) en un hotel, y coincidieron en la conformación de la CN, y el PLC responde a esa invitación poniendo a disposición su bancada para elevar en la Asamblea Nacional una reforma consensuada de reformas electorales, y emitiendo un comunicado, aceptado por todos ellos en los que los términos de esa iniciativa de unidad sería sin exclusiones. Luego el 30 de enero Dolly Mora, Juan Sebastián Chamorro, por parte de la ACDJ, junto con Invania Álvarez y Tamara Dávila en representación de la UNAB, se reunieron con la delegación del Partido de Restauración Democrática (PRD) y acordaron la constitución de la Coalición.


Podemos concluir bajo el enfoque de colaboración y unidad que los actores convocados lo fueron por considerar que la suma de ellos haría más y sería más que la suma de las partes dentro de una gran unidad nacional.


Primeras reuniones entre organizaciones y partidos políticos para conformar la Coalición Nacional - Fotografía cortesía

Después de jornadas agotadoras de diálogo, el 25 de febrero, fecha en la que se celebra el fin de la guerra de la década de los 80, Carlos Tünnermann (ACJD), Jesús Teffel (UNAB), Saturnino Cerrato (PRD), María Haydee Ozuna (PLC), Luis Fley por el partido Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN), Medardo Mairena por el Movimiento Campesino (miembro ausente de la Alianza en ese momento) y George Henriquez por YATAMA, quien a su vez es miembro de la UNAB (Henriquez), firmaron en una misma mesa, una misma proclama que constituye en ese acto político el nacimiento de la gran unidad nacional, llamada Coalición Nacional.

Los firmantes asumieron todos ellos los mismos compromisos, la misma visión y misión. Por lo tanto estas organizaciones estaban ahí en calidad de iguales, todas son fundadoras de un mismo esfuerzo, las siete tienen derecho a voz y voto, y a trabajar libremente sobre los mismos objetivos.

Sin embargo el treinta de marzo, treinta y cinco días después de la firma de la proclama, las cuatro organizaciones de jóvenes aglutinadas en la ACJD demandan a las siete organizaciones que conforman la CN, un espacio propio con voz y voto, a pesar de estar ya representadas dentro de los intereses de la Alianza. Para Ariana Moraga líder del Movimiento 19 de Abril, integrada a la AC, la demanda la hacen porque el M19A quiere su propia representación como la tienen las otras siete organizaciones.


En una carta enviada a la mesa de la CN, estas organizaciones comparten la idea que la solución a la crisis pasa por la inclusión de más organizaciones sociales y de partidos a la Coalición, y en última instancia mostrando su legitimidad porque "estuvimos en la calle, en las protestas, siendo actores en el Diálogo Nacional en Mayo del 2018, y representados también a través de la Alianza Cívica en las negociaciones con la dictadura en 2019, y con legitimidad nacional e internacional".

El cinco de abril la AC, fundadora y miembro de la CN, respalda las exigencias de las juventudes dentro de la Alianza y asumiendo el riesgo presiona a los 6 miembros de la CN para que aprueben la propuesta de sus contra partes, descuidando los criterios iniciales que fueron tomados en cuenta para seleccionar a esos actores que visitaron para construir la propuesta de unidad.


La Alianza termina respaldando una propuesta que elimina los criterios políticos de peso específico por actor y reemplaza los criterios de inclusión al espacio de toma de decisiones por razones más subjetivas y morales, las condiciones objetivas y materiales que refuerzan el peso de esos futuros nuevos convocados desaparecen.

En reacción a la noticia el resto de miembros pegan el brinco e inmediatamente se desata el pleito de las representaciones y los dobles votos. Los jóvenes dentro de la UNAB presentaron una contrapropuesta en la que el sector juvenil de las organizaciones civiles UNAB y AC estaría representado con voz y voto en la Comisión Nacional de la AC, y los partidos políticos proponen que había que darle silla a todos y cada uno en igualdad de condiciones, incluyendo a los jóvenes de partidos políticos, extendiendo a un total de catorce cupos.



Desde la firma de los Estatutos de la Coalición los jóvenes no han decidido su integración - Fotografía cortesía

Los partidos se aventuran a proponer sillas para sus juventudes porque se ven así mismo en igualdad de condiciones y "lo que quiero para mí, el otro o la otra va a querer lo mismo". Si ya constituida la CN por sus siete fundadores, viene un bloque que ya pertenece y tienen representación dentro de la Coalición a través de uno de sus miembros, y pide tener voz y voto siendo parte de esa otra organización con la que ya cuenta con voz, voto, agenda e intereses (que son los mismos que los de los nuevos peticionarios); entonces es muy probable que los seis miembros restantes hayan analizado la función del doble voto, porque no importa las buenas intenciones y discursos que tengamos sobre los jóvenes y abril, es que estamos hablando de política y de intereses concretos, hablamos de votar decisiones.

Un conflicto y varias salidas


Esta situación tiene varias salidas para la demanda de los jóvenes, una de ellas es seguir el camino del Movimiento Campesino que cuando se fundó la CN era parte de la AC, y cuando se formalizaron los estatutos se salió de la ACJD y tomó posesión de su espacio de manera plena autónoma e independiente, bajo las mismas condiciones que el resto, siendo un actor político con pesos específicos y con capacidad de negociar con cualquiera dentro del espacio de la CN. Este camino fue muy parecido al que el del FDN tomó, que salió a mediados de febrero para tener un espacio de tú a tú dentro de la Coalición al momento de la proclama y ratificado al momento de la firma de los estatutos.

Otra posibilidad es que regresen al espíritu que motivó a la Alianza y la UNAB de juntar fortalezas y colaborar bajo la confianza, el diálogo y el consenso para la coalición, y den por terminado el conflicto, los jóvenes regresan a sus espacios dentro de las plataformas que ya los representan y se proyectan en el mediano plazo con los pesos necesarios organizados y listos para demandar su propia silla cada uno.

Ahora, si el espíritu no era el de la colaboración sino el ánimo era controlar a los partidos para controlar los posibles daños e influencia de estos en un eventual proceso electoral, entonces el camino ya lo ha marcado la encuesta de Diálogo Interamericano, la Coalición se ve más bonita sin partidos, estos le restan, aunque eso signifique resolver la casilla. Además, la única persona que conozco que puede controlar a esos partidos políticos no está en ninguna de las organizaciones aquí mencionadas, ni en esa organización pulcra y decente llamada CxL que le dieron la personería ustedes ya saben por qué.

Es decir, no rememos en seco, si se juntaron porque se querían y en igualdad de condiciones, entonces o todos coludos o todos rabones; y si se juntaron con los partidos para controlarlos, es evidente que ya saben el resultado, todo se salió de control. Por lo demás las juventudes tienen grandes desafíos estableciendo sus propias fuerzas para escupir en rueda, aunque no deja de sorprende ver cómo las posiciones sobre este conflicto de intereses por los jóvenes se ha convertido en una tiradera de diatribas y eslóganes sectarios como si el espíritu de abril fuera un panfleto en nombre de las juventudes.

Abril tiene muchos significados para muchas personas, yo rescato el significado del diálogo, de la paz y la justicia. Abril es decir no más muertes, no más impunidad, no a la guerra. No tasemos abril por las edades de las víctimas o por su opción sexual, o por su coraje para hacer cosas que uno no podía hacer. Valoremos abril por esas ganas de tener un país en el que merezcamos vivir, pero sobre todo aprendamos a convivir. Las sociedades están conformadas por todo tipo de personas. Eso somos, un montón de patrias y matrias que deben coexistir en ese mismo espacio.


Reunión entre jóvenes que integran la ACJD y el Movimiento Campesino el 24 de junio del 2020 - Fotografía cortesía

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