Nicaragua cierra la puerta que abrió: el giro migratorio del régimen sandinista tras años de promover un "trampolín" hacia Estados Unidos
- 19 feb
- 6 Min. de lectura
Las denuncias internacionales sobre el uso político y económico de la migración derivaron en sanciones estadounidenses contra empresas y operadores logísticos vinculados al traslado de migrantes. En enero del año 2025, Washington afirmó haber cerrado más de 70 rutas aéreas chárter conectadas con estas operaciones, incluidas aquellas que enlazaban Nicaragua con Cuba y Libia.
Por Redacción Central | @CoyunturaNic
Managua, Nicaragua

El viernes 13 de febrero de 2026, el régimen sandinista de Daniel Ortega y su esposa y comandataria Rosario Murillo amplió a 128 la lista de países cuyos ciudadanos requieren "visa consultada" —categoría C— para ingresar a Nicaragua. La decisión incluyó a un grupo de naciones extracontinentales, en su mayoría africanas, cuyos ciudadanos habían aprovechado la exoneración de visado y las facilidades migratorias para utilizar el territorio nicaragüense como plataforma de tránsito irregular hacia Estados Unidos.
La medida se produjo apenas cinco días después de que la administración del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) suspendiera el libre visado para ciudadanos cubanos, vigente desde noviembre de 2021. Ambas decisiones marcan un viraje en la política migratoria oficial, luego de cuatro años en los que Nicaragua funcionó como un corredor estratégico dentro de la ruta continental hacia el norte.
De puerta abierta a control digital
Hasta la nueva disposición, ciudadanos de Guinea, Senegal, Mauritania, Angola, Egipto, Georgia y Kirguistán podían viajar en avión a Managua y gestionar en territorio nicaragüense un visado de turista. Con el cambio normativo, todos deben tramitar desde su país de origen una "visa consultada", que exige autorización previa y bloquea el embarque sin aprobación.
El Ministerio del Interior estableció que el procedimiento será digital. Los solicitantes deberán enviar una carta dirigida a la representación diplomática o consular correspondiente al correo oficial solicitudes@mint.gob.ni, acompañada de certificado de antecedentes penales o policiales del país de origen o residencia, carta notariada de manutención y boleto de retorno.
La restricción se extiende también a ciudadanos chinos —salvo diplomáticos— y a decenas de nacionalidades adicionales. Sin embargo, el foco inmediato recae en los países que habían incrementado su presencia en las estadísticas regionales de tránsito irregular.
Un flujo documentado en cifras regionales
Entre enero de 2021 y enero de 2026, 1.1 millones de migrantes cruzaron irregularmente hacia Honduras desde territorio nicaragüense, según registros del Instituto Nacional de Migración hondureño monitoreados por COYUNTURA. Las principales nacionalidades fueron:
473,538 venezolanos (quienes requerían visa nicaragüense desde 2021).
249,455 cubanos (beneficiados con libre visado entre noviembre de 2021 y febrero de 2026).
132,946 haitianos (sujetos a requisito de visado).
A ellos se sumaron miles de migrantes extracontinentales que aprovecharon la flexibilidad migratoria nicaragüense:
16,050 guineanos.
11,526 senegaleses.
9,794 mauritanos.
7,198 uzbekos.
5,968 angoleños.
4,993 egipcios.
1,483 kirguises.
844 georgianos.
Estos países figuran entre las veinte nacionalidades con mayor tránsito irregular detectado en la frontera terrestre entre Nicaragua y Honduras.
La ingeniería del corredor aéreo
Una parte significativa de estos migrantes arribó a Managua en vuelos chárter operados por Ghadames Airlines, con itinerarios que partían de Kazajistán y hacían escala en Libia. En junio de 2024, se registraron al menos tres vuelos de este tipo en una sola semana.
En diciembre de 2023, autoridades francesas detuvieron en París un vuelo chárter de la aerolínea rumana Legend Airlines que trasladaba a 303 ciudadanos indios con destino final Nicaragua.
El subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Brian Nichols, advirtió entonces: "nadie debería beneficiarse de la desesperación de los migrantes vulnerables ni los contrabandistas, ni empresas privadas, ni funcionarios públicos, ni gobiernos".
Tras esas revelaciones, Washington impuso sanciones a empresarios y compañías vinculadas al traslado irregular. En enero de 2025, el Departamento de Estado aseguró haber cerrado más de 70 rutas chárter que conectaban Nicaragua con Cuba y Libia.
El componente económico: un negocio millonario
En paralelo al flujo aéreo, el régimen Ortega-Murillo implementó cobros de entre 150 y 200 dólares por un supuesto "salvoconducto" que permitía el tránsito por territorio nacional. Una investigación de 2023 reveló que en tres años se habrían recaudado aproximadamente 66 millones de dólares mediante ese mecanismo.
El modelo convirtió a Nicaragua en un punto neurálgico dentro del mapa migratorio hemisférico, en un contexto de incremento regional de desplazamientos forzados y migración económica.
Cuba: de "medida humanitaria" a mensaje geopolítico
El caso cubano ocupa un lugar central. El lunes 22 de noviembre de 2021, Managua autorizó el ingreso sin visa a ciudadanos de la isla, decisión que el discurso oficial presentó como "medida humanitaria". El efecto fue inmediato: miles de cubanos utilizaron Nicaragua como punto de partida hacia Estados Unidos.
Analistas y opositores del FSLN sostienen que la reciente eliminación del libre visado no fue una acción unilateral. El jurista en el exilio Juan Diego Barberena la describe como una "jugada a dos bandas" coordinada con La Habana y orientada a enviar una señal a Washington. El politólogo e historiador cubano Armando Chaguaceda coincide en que Nicaragua había funcionado como "válvula de escape" tras las protestas sociales de julio de 2021 en Cuba.
En Honduras, 245,210 cubanos fueron detectados en condición irregular entre 2021 y 2026; al menos 98,888 ingresaron desde Nicaragua por vía terrestre. En Estados Unidos, los encuentros de migrantes cubanos en la frontera sur reflejan un cambio abrupto tras el retorno de Donald Trump a la Presidencia:
2023: 142,352
2024: 150,995
2025: 31,944
2026: 303
La caída coincide con la intensificación de políticas restrictivas y deportaciones, incluidas más de 8,000 de ciudadanos nicaragüenses.
Migración transformada, no extinguida
Especialistas advierten que el endurecimiento de requisitos no elimina la migración, sino que la reconfigura. Parte del flujo cubano se ha desplazado hacia el sur. Entre 2022 y 2024, Costa Rica registró 6,330 ingresos de cubanos; 5,518 solicitaron refugio. En 2025, Uruguay otorgó 13,852 documentos de identidad a ciudadanos cubanos por primera vez.
La abogada Laritza Diversent, directora del Centro de Asesoría Legal Cubalex, subraya que la migración cumple un rol estructural en la economía cubana, dependiente de remesas. También documenta casos de cubanos a quienes Nicaragua negó el ingreso sin explicación, generando pérdidas económicas significativas.
Opacidad y cálculo político
Aunque la "visa consultada" para cubanos se anunció como gratuita, la implementación añade obstáculos administrativos. Tras la entrada en vigor del libre visado en 2021, 6,178 cubanos llegaron en el primer mes; luego las estadísticas oficiales dejaron de publicarse.
La falta de datos públicos limita la evaluación del impacto real de la nueva política. Analistas consideran que la medida responde más a una estrategia de política exterior que a un intento genuino de frenar el tránsito.
La ampliación del requisito de visa a 128 países ocurre cuando las sanciones estadounidenses se habían intensificado y las rutas chárter ya estaban desmanteladas. El cierre formal del corredor coincide con el declive operativo del negocio.
Entre sanciones y supervivencia del régimen
Para críticos de la pseudo-monarquía sandinista, la decisión busca reducir presiones externas y mejorar la relación con Washington en un contexto de tensiones regionales. La narrativa oficial, sin embargo, ha oscilado entre denunciar las redadas estadounidenses y adoptar medidas que restringen el flujo que durante años facilitó.
El resultado es un viraje que reconfigura el papel de Nicaragua en la ruta migratoria continental. Después de haber funcionado como uno de los principales puntos de tránsito hacia el norte, el país impone ahora barreras administrativas que dificultan el acceso desde decenas de nacionalidades.
Las cifras acumuladas evidencian la magnitud del fenómeno: más de un millón de personas atravesaron el territorio en cinco años rumbo a Honduras; decenas de miles provenían de África, Asia y el Caribe; millones de dólares circularon en torno a visados, vuelos y cobros por tránsito.
El nuevo esquema no borra esa etapa, pero marca su cierre formal. La pregunta abierta no es si cesará la migración —un fenómeno impulsado por crisis económicas, políticas y sociales profundas—, sino cómo se adaptarán las rutas ante el reordenamiento impuesto desde Managua.
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