• Juan Daniel Treminio

Violeta Granera: "El pueblo tiene una sensatez que a veces nos falta a las dirigencias políticas"

En una entrevista realizada vía Skype, conversamos con Violeta Granera, uno de los rostros más insistentes en la demanda por la democracia en Nicaragua. En el 2016, Granera fue propuesta para hacer formula con el exdiputado Luis Callejas en la Coalición Nacional por la Democracia (CND), la cual fue impulsada por una fracción del Partido Liberal Independiente (PLI) bajo el mando del exdiputado Eduardo Montealegre, mandato que sostuvo hasta la llegada de un fallo en su contra por parte de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).



Actualmente Granera impulsa el avance de la Coalición Nacional que fue lanzada a inicios de éste año y en esta entrevista a profundidad revela los detalles que conllevaron a la desintegración de la Coalición del 2015, además, analiza parte de los resultados de la campaña del "No Voto" en el 2016 y el futuro que visualiza para la Coalición actual.


¿Qué tan involucrada estuvo en la Coalición del PLI en el 2015?


"Mi participación en la Coalición que se preparó para la contienda electoral del 2016 fue corta, a un periodo no mayor de tres meses, y fue únicamente porque la diversidad de movimientos políticos que estaban en alianza con lo que era ese momento el PLI me invitaron a hacer fórmula con Luis Callejas para esas elecciones. Yo nunca he estado en ningún partido político, y ahí no me pidieron afiliación. De alguna manera yo era una candidata independiente acompañando a Luis Callejas, pero en la realidad nunca fui candidata. Tres o cuatro días después de que se lanzara esta candidatura, el régimen robó la casilla del PLI. Decidí participar porque me pareció y sigo creyendo que esa fue la última oportunidad que tuvimos en Nicaragua para evitar la tragedia que estamos viviendo actualmente".


¿Qué pasó con los integrantes de esa Coalición?


"Yo di un paso efímero y lo digo lamentándolo, porque yo tomé una decisión y me hubiese gustado aportar en ese momento para lograr unas elecciones que nos evitaran la tragedia que estamos viviendo ahora. Yo estuve unos meses antes de que se robaran la casilla del PLI. Después del robo nosotros nos seguimos reuniendo. Yo fui delegada por la CND para hacer los primeros contactos con el señor Luis Almagro, quien estaba recién electo, y todos nos movimos a hacer la denuncia internacional, como equipo, como Coalición, y estábamos preparando un plan para la denuncia del fraude que se venía".


¿Cómo se desintegró?


"Resulta que en una de tantas reuniones la gente del PLI nunca llegó y nos enteramos por uno de sus miembros que estaban preparando un comunicado para sacar al MRS (Movimiento Renovador Sandinista) de esa Coalición; entonces todos los demás nos fuimos a reunir con doña Kitty Monterrey y todo su equipo, porque queríamos entender esa cosa que nos parecía absolutamente absurda, y a la vez tratar de convencerlos de que a las puertas de un fraude electoral, con todas las consecuencias que íbamos a tener, era absolutamente irracional esa pretensión".


¿Qué hubiese pasado si la CND se hubiese mantenido?


"Es difícil pronosticar el pasado. Yo te digo que a mí me costó muchísimo esa decisión. Me di cuenta que había que intentarlo. Si nos hubiéramos mantenido firmes, todos unidos, y nadie hubiese ido a la farsa electoral del 2016; si no hubieran corrido a pedir personería jurídica al régimen, yo creo que nos hubiéramos ahorrado mucho tiempo y mucho dolor para Nicaragua.


Si después del robo de la casilla nos hubiésemos mantenido todos unidos, pudimos haber sido capaces de hacer una estrategia que acelerara la salida de Ortega. Hubo una posición bien fuerte y lo más beligerante posible en ese contexto, pero a la hora definitiva, lamentablemente, se tomó una decisión equivocada. Jamás se debió haber promovido división en ese grupo, por ningún motivo, sino todo lo contrario, habría que ver cómo se ampliaba esa Coalición para dar la batalla. De ahí ya no tenía vuelta atrás"


¿Cuál fue la excusa?


"La excusa que pusieron es que la participación del MRS les obstruía a ellos apoyos de otros sectores. Nunca lo pudimos entender, porque durante 8 años el MRS fue aliado del PLI y nunca se supo de deserciones o traiciones en la Asamblea Nacional; ese equipo de diputados estuvo bien cohesionado y era una esperanza de que lográramos avanzar para fortalecer la lucha contra el régimen.


Como el PLI decidió categóricamente que esa era la salida, que no era contra ninguno de los otros grupos que estábamos ahí, por un asunto de principio, coherencia y sensatez, decidimos que no podíamos quedarnos, y formamos el Frente Amplio Por la Democracia (FAD) y desde ese espacio dimos la batalla contra el fraude electoral del 2016 en la campaña que se conoció como 'circo electoral'".


¿Cómo fue la campaña del "No Voto"?


"Hicimos toda la campaña de 'No a la farsa electoral', al 'circo electoral', anduvimos en muchísimos municipios del país haciendo conciencia de que no había que caer en el enésimo juego, porque no era el primer fraude electoral de la dictadura y que había llegado el momento de pararse firme.


No quiero pretender decir que la campaña del FAD fue la única determinante. Había un hartazgo en la población de Nicaragua por estar siendo taimados de esa manera, no solo por el régimen, sino por los partidos que participaban y que han seguido participando en esas farsar electorales".


¿Cómo leyeron esos resultados?


"Ese fue el germen de una rebelión más clara por parte de la ciudadanía en contra del régimen, por una razón muy importante: todo mundo sabía que nos venían robando las elecciones, pero en ese momento lo que descubrimos es que todos estábamos en contra de eso. A través del 'No Voto' la gente se reconoció en su calidad ciudadana de rebelarse a la situación dictatorial que estábamos viviendo.


El sentimiento que la gente externaba esa noche a través de los medios de comunicación era la satisfacción de ese reconocimiento colectivo. Estábamos muchos en el mismo lugar rechazando la farsa electoral y rechazando a Ortega. Fue una sana decisión, aunque Ortega iba a terminar robándose las elecciones".


En el contexto actual, ¿existen posibilidades de volver a llamar al 'No Voto'?


"Ya no sería necesario el llamado al 'No Voto'".

¿Por qué?


"La propia ciudadanía no va a ir sino hay condiciones, de que primero se respeten sus derechos humanos y su vida; nadie va a ir a unas elecciones con una pistola en la frente, pero, también, que existan las reformas necesarias para que el voto sea respetado, y es lo que estamos haciendo. En un comunicado de la Coalición Nacional actual claramente nos comprometemos todos sus integrantes a no hacer negociaciones bilaterales con el régimen sobre las reformas electorales".


Presentación de la fórmula presidencial de la Coalición Nacional por la Democracia en 2016 - Fotografía de Confidencial

¿Qué otras funciones ha asumido esta Coalición?


"Todo el trabajo que se ha venido haciendo desde diferentes vertientes y que ahora están co-fluyendo en la Coalición Nacional es la atención a la cotidianidad, a los problemas que la gente está viviendo en este momento. Todo lo que tiene que ver con el tema del Covid-19 a nosotros nos preocupa enormemente. No hemos podido hacer mucho, pero al menos hemos presentado propuestas de lo que el Estado debe de hacer. Hemos estado acompañando a la gente con la entrega de kits; estamos colaborando con el Observatorio Ciudadano; se está trabajando con la Clínica Solidaria que atiende las 24 horas. Este tema es de mayor prioridad. Lo primero es salvar vidas.


También está el tema de los presos políticos. Ninguna organización de sociedad civil ha dejado de levantar la voz por los presos. Estamos viendo cómo levantar con fuerza la exigencia de su liberación. Se continúa avanzando en la denuncia internacional de todas las violaciones a derechos humanos que está cometiendo el régimen. Además, un grupo de expertos de todas las áreas elabora una propuesta de los 100 primeros días de Gobierno para reconstruir el país".


¿Qué diferencias ha determinado entre ésta Coalición y la del 2015?


"La Coalición del 2015 era una alianza estrictamente electoral; la Coalición de ahora no es estrictamente electoral. Nos estamos preparando para forzar una salida electoral porque creemos que es la forma menos traumática para el pueblo de Nicaragua.


Una de las grandes diferencias es que la Coalición actual tiene un enfoque mucho más amplio. Aquí estamos movimientos sociales y movimientos políticos, lo que no fue el caso en el 2015, y tampoco estamos alrededor de ningún partido político. La Coalición actual está apostando y va a defender el derecho de que se nos restituya la posibilidad de tener una casilla con símbolo propio para unas eventuales elecciones.

Es más difícil lograr los consensos en este contexto. Hay más conciencia de que no hay mas camino que una unidad, lo más influyente y amplia posible, pero esa apertura trae sus riesgos, contratiempos y sus dificultades porque requiere de mucho esfuerzo para anteponer los intereses de Nicaragua a los intereses de los grupos. Hay mucha desconfianza por la historia reciente, pero en la Coalición Nacional nadie se está haciendo el loco o rehuyendo a enfrentar los problemas que todos venimos arrastrando desde atrás; pero, sí, estamos haciendo un esfuerzo por reconocer lo que no estuvo bien, pero también por forzarnos todos a hacer un cambio en nuestra cultura política.


Estamos llegando a acuerdos, pero todos vamos a estar alertas y fiscalizando cada paso que tome esta Coalición. Esta es una diferencia entre la Coalición actual y la anterior".


¿Qué errores no se deben de repetir?


"Una lección importante de la experiencia anterior es que aquí no se trata de creer que los partidos políticos tienen la hegemonía en la democratización del país, ni los movimientos políticos. Esa lección se ha entendido ahora en la Coalición Nacional porque hay una conjunción de partidos políticos y sociedad civil que también tienen algo que aportar. Otra lección es que tiene que haber mucho diálogo, mucho respeto, mucha tolerancia y que los acuerdos deben de ser firmes y claros, por eso es que tuvimos que invertir mucho tiempo en la primera etapa de esta Coalición, porque sin acuerdos claros es mucho más fácil que hayan deserciones".

¿Están preparados para el abandono de alguna organización que forme parte de la Coalición?


"Nunca se está totalmente preparado porque estamos trabajando a base de confianza, pero ninguno ahí peca de ingenuidad, todos estamos claros de que estamos juntos por diferentes razones. Todos nos necesitamos. Si alguien se sale no va a ser el debacle de la Coalición, pero el pueblo le va a pasar factura a los liderazgos y organizaciones que no estén respondiendo a la demanda de una unidad".


¿Están preparados para competir con una alternativa opositora paralela a la Coalición?


"Sobre los que no quieren entrar a la Coalición, a mí no me queda la menor duda de que el pueblo tiene una sensatez que a veces nos falta a las dirigencias políticas, por la prevalencia de intereses particulares. La gente quiere unidad y sabe que si no vamos unidos no vamos a poder derrotar a Ortega, ni a través de unas eventuales elecciones, que ojalá se dieran, ni en cualquier ruta de salida que nos veamos obligados a empujar".


Durante la conversación en ningún momento mencionó el término "abril", ¿por qué?


"Es una opinión muy personal: yo reconozco, agradezco y venero el ímpetu de abril y el sacrificio que abril implicó especialmente para los jóvenes, los campesinos y los sectores que pusieron pecho abierto a levantar la expectativa y la ilusión de la gente por salir del régimen. Yo tengo problemas en olvidar a muchos campesinos y gente que dio la batalla antes de abril también.


Cuando pienso en la rebelión de este pueblo lo veo de una manera más integral porque creo que las luchas sociales son luchas acumulativas y todos tenemos que agradecernos en diferentes épocas, en diferentes momentos y por diferentes hechos. El esfuerzo que ha hecho el pueblo por volver a conquistar la libertad, pero definitivamente abril 2018 es un hito en nuestra historia".

Coyuntura

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