Lo que se anda opinando en Nicaragua


Se creería que el nivel de expertos de los y las nicaragüenses para opinar sobre la vida nacional, y los problemas de la sociedad fuese de gran dominio para proponer soluciones o analizar el origen de los problemas. Sin embargo, basta con dar seguimiento en redes sociales a los principales titulares que causan noticia en Nicaragua, para darnos cuenta de una alarmante situación.

Primeramente, por si solos los titulares ya causan indignación, perturbación o preocupación para la vida nacional; que abarcan desde epidemia de sanguinarios femicidios que quedan en la impunidad, constante violencia sexual y física hacia mujeres y niños, estratosféricos actos de corrupción pública y la constante polarización de la vida política por una trastocada gobernabilidad.

Seguidamente para las personas que creemos en que otro mundo es posible, donde se reconstruyan las relaciones de género, respeto al marco jurídico, prevalencia de los derechos humanos, el imperio de la ley, se superen las desigualdades sociales, se fortalezcan las instituciones democráticas y el modelo de desarrollo debe ser equitativo, nos parece preocupante la manera en que la población sin distingo social y de edad emite opiniones que van desde las misóginas, pasando por las violentas hasta las inauditas.

Lo anterior pone a pensar, que como sociedad la normalización de la violencia, que nuestra cultura política, y las desigualdades ha permeado nuestro sistema educativo y de comportamiento. En los casos de femicidios los comentarios, además de molestos, son justificadores ante la actuación del femicida, otorgando la culpa al comportamiento sexual de las mujeres, como que la del hombre fuese el mejor ejemplo a seguir, lo que sorprende es como mujeres que están en riesgo de correr la misma situación pueden llegar hacer las peores verdugos en contra de su mismo género; victimas del sistema patriarcal que parece no tener límites.

Y si de política se trata, las opiniones parten desde la normalidad de la actuación irresponsable de los políticos, el respaldo a las decisiones nada democráticas de los partidos políticos tradicionales, la institucionalidad eliminada, o simplemente resignación a como se conduce el país. Todo esto puede ser consecuencia de la educación y ejemplos que recibimos de la sociedad que dicta cuales son los roles de género, el sometimiento de las mujeres al hombre, que debemos ser gobernados y no cuestionar a los políticos.

Las opiniones encontradas, no solo son perceptibles en los juegos de béisbol, fútbol, concursos de bellezas o farándula internacional; sino que han alcanzado aspectos susceptibles para la convivencia en sociedad, donde no cabe la desinformación, y naturalización de la violencia, corrupción pública – privada, y gobernabilidad autoritaria.

Esto nos debe de poner a reflexionar la necesidad de educarnos más para saber el origen de nuestros problemas, participar activamente en la vida política – social del país, hacer valer nuestros derechos, unirnos en solidaridad con quien la necesite, democratizar los partidos políticos, y repensar las actuales relaciones de género para tener verdaderos elementos de opinión para construir un país, que es un deber ciudadano.

La libertad de emitir una opinión no es censurable, pero una opinión que construya una mejor persona y sociedad será más que agradecida por un país que demanda que sus ciudadanos se sumen para asumir las desigualdades que no son “normales”, han sido creadas.


Coyuntura

"La sociedad tiene derecho a la memoria; el periodismo: el deber de recordar"

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