Entre el asilo, la fiesta y una circular roja: la vida pública del colombiano Carlos Ramón González, prófugo clave del "caso UNGRD", en Managua
- Redacción Central

- Dec 24, 2025
- 6 min read
Lejos de vivir en la clandestinidad, el exdirector del Departamento Administrativo de la Presidencia (DAPRE) y de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) del país suramericano, hoy prófugo de la justicia colombiana y beneficiario de asilo político en Nicaragua, mantiene una rutina visible. Se desplaza en vehículo, asiste a reuniones, participa en actos culturales y dedica buena parte de su tiempo a leer y escribir. Su presencia en espacios públicos refuerza la percepción de normalidad, incluso de comodidad e influencia, en contraste con la gravedad de las acusaciones que enfrenta en Colombia.
Por Redacción Central | @CoyunturaNic
Managua, Nicaragua

La figura de Carlos Ramón González, exdirector del Departamento Administrativo de la Presidencia (DAPRE) y de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) de Colombia, volvió al centro del debate público regional tras la difusión de videos en los que se le observa bailando vallenato en Managua. Las imágenes, divulgadas por W Radio, reactivaron una polémica que combina investigación penal, asilo político y responsabilidades diplomáticas, todo ello en el contexto del mayor escándalo de corrupción que ha enfrentado el actual gobierno colombiano: el de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo (UNGRD).
González, hoy prófugo de la justicia colombiana y con circular roja de Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL) vigente, se encuentra en Nicaragua desde que abandonó Colombia y solicitó asilo político al régimen sandinista de Daniel Ortega y su esposa y comandataria Rosario Murillo. El exfuncionario ha sostenido que las investigaciones en su contra responden a una persecución política impulsada por sectores de oposición y por la derecha, una tesis que ha sido rechazada por las autoridades judiciales de su país.
Un evento cultural bajo la lupa
El episodio que reavivó la controversia ocurrió la noche del jueves 11 de diciembre, durante un acto denominado "Noche Vallenata Colombiana", celebrado en el Teatro Nacional Rubén Darío, un recinto emblemático situado en el centro de la capital, frente al Malecón de Managua. Según confirmaron fuentes cercanas a González consultadas por Semana, se trató de un evento abierto al público y de entrada libre, en el que el exdirector del DAPRE habría adquirido su boleta como cualquier asistente.
La velada fue animada por Albeiro González, un intérprete colombiano de escasa proyección en su país, y por la Camerata Bach, agrupación fundada en 1992 y reconocida por su trabajo en música de cámara y repertorio clásico centroamericano.
Las imágenes difundidas muestran a González celebrando y bailando junto a varios asistentes, entre ellos el embajador encargado de Colombia en Nicaragua, Óscar Iván Muñoz Giraldo. En uno de los laterales del salón se distingue un pendón con la inscripción "Embajada de Colombia", elemento que alimentó las versiones sobre un eventual patrocinio o invitación oficial.
Versiones encontradas y respuesta oficial
En torno al evento circularon versiones contradictorias. Una de ellas apuntó a que la actividad se habría desarrollado en la sede diplomática colombiana o bajo su organización directa. Sin embargo, tanto fuentes cercanas a González como la Cancillería de Colombia negaron esa hipótesis.
En un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores afirmó que no patrocinó ni participó en la organización del evento y que la actuación de la embajada se limitó a la promoción cultural entre el cuerpo diplomático acreditado en Managua y la comunidad colombiana residente en Nicaragua. La Cancillería también subrayó que no existió invitación directa ni gestión alguna para convocar a González, y recordó que el asilo le fue concedido por la administración nicaragüense, no por la misión diplomática colombiana.
El gobierno colombiano añadió un elemento jurídico clave: la embajada no tiene jurisdicción ni autoridad dentro del Teatro Nacional Rubén Darío, por lo que no estaba en capacidad de impedir el ingreso de ningún ciudadano a un acto público.
Aun así, la presencia del jefe de misión junto a un prófugo con circular roja derivó en la apertura de indagaciones disciplinarias, encabezadas por el procurador Gregorio Eljach, según fuentes consultadas por este medio, quien anunció que se "esclarecerán" los hechos y se determinará si existen responsabilidades administrativas.
Cooperación internacional y circular roja
La controversia coincidió con un pronunciamiento de la Policía colombiana. El director de la Dijín e INTERPOL en Colombia, el coronel Elver Alonso Sanabria, insistió en la necesidad de mayor cooperación internacional para lograr la captura de González.

"El señor tiene una circular roja vigente; se están adelantando todos los acercamientos necesarios, pero se requiere la voluntad de algunas autoridades", declaró el oficial, dejando claro que la orden de búsqueda permanece activa pese al asilo concedido por Nicaragua.
Una vida cotidiana en Managua
Más allá del episodio puntual, COYUNTURA confirmó que Ramón González lleva una vida cotidiana visible en Managua. Se desplaza con normalidad, cuenta con vehículo, asiste a reuniones y participa en actos culturales y sociales. De acuerdo con personas de su entorno, dedica buena parte de sus días a la lectura y la escritura, y acepta invitaciones a eventos públicos.
Este contraste entre su aparente normalidad en Nicaragua y su condición de prófugo en Colombia ha alimentado la indignación de sectores políticos y de opinión, que cuestionan la efectividad de los mecanismos internacionales de cooperación judicial.
González no es un actor menor en la política colombiana. Cofundador de la Alianza Verde, fue durante años una figura influyente en la administración pública. Según información revelada por la Fiscalía, su patrimonio supera los 7,000 millones de pesos colombianos, de acuerdo con su declaración de renta de 2023, y además se encuentra pensionado.
El proceso penal que enfrenta está ligado al entramado de presunta corrupción en la UNGRD, considerado el escándalo más grave del actual gobierno izquierdista, en el que se investiga la supuesta compra de apoyos políticos y el desvío de recursos destinados a la atención de emergencias.
El foco sobre la embajada y sus responsables
La polémica también puso bajo escrutinio a Óscar Iván Muñoz Giraldo, encargado de negocios en Managua. No se trata de un diplomático de carrera, sino de un político cercano al exembajador León Fredy Muñoz Lopera, con quien compartió militancia y campañas en Antioquia dentro de la Alianza Verde.
Muñoz Giraldo es sociólogo por la Universidad de Antioquia, abogado de la Universidad Autónoma Latinoamericana y cuenta con una maestría en Conflicto y Paz de la Universidad de Medellín. Ha acompañado a Muñoz Lopera en distintas aspiraciones electorales y, tras el nombramiento de este como embajador en Nicaragua, quedó al frente de la misión como encargado de negocios.
Tras la difusión de los videos, el presidente Gustavo Petro solicitó la renuncia de los funcionarios involucrados, aunque hasta ahora Muñoz Giraldo se mantiene en el cargo mientras avanzan las investigaciones. Consultado por Semana, el diplomático declinó hacer declaraciones públicas, alegando no estar autorizado para ello.
Un episodio que trasciende lo anecdótico
La "Noche Vallenata Colombiana" dejó de ser un simple evento cultural, musical y social para convertirse en un símbolo de las tensiones entre justicia, política exterior y asilo político. La imagen de un exalto funcionario petrista, buscado internacionalmente por corrupción, participando sin restricciones en un acto público con presencia diplomática, reabrió preguntas sobre los límites del asilo, la cooperación judicial y la responsabilidad de las misiones en el exterior.
Mientras en Colombia avanzan las investigaciones y se insiste en su captura, en Managua, con el Frente Sandinista cubriéndole la espalda, Carlos Ramón González continúa una vida pública que, lejos de pasar desapercibida, mantiene encendida una controversia con implicaciones políticas y diplomáticas que aún están lejos de cerrarse.
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