• Mario Rueda

Los tentáculos malignos del MRS o cómo inventarse un villano

En Nicaragua hay opositores que al parecer necesitan tener a un villano al cual culpar por sus fracasos. Y lo tienen bien definido: Movimiento Renovador Sandinista (MRS). Hay sectores que hacen ver a este pequeño grupo de disidentes sandinistas como las mentes maquiavélicas que manejan a su antojo a medios de comunicación, periodistas, ONGs, movimientos sociales, organizaciones políticas y hasta a la comunidad internacional.


Lanzamiento de la "Coalición Nacional por la Democracia" para la Elecciones Presidenciales de 2011 - Fotografía cortesía

Y siempre me pregunto: ¿por qué le adjudican tanto poder de influencia al MRS (que ni siquiera tiene permiso para ser un partido) si su mayor victoria fue obtener 6.44% de votos en las Elecciones Presidenciales de 2006, cuando se supone tuvieron su pico de popularidad? La cantidad de afiliados que tienen ahora ni siquiera se conoce. Pero estoy seguro no son tantos, a como nos hacen creer.


Tengo una anécdota curiosa que me hace pensar que esa fijación-obsesión que existe en torno al MRS es infundada por el propio régimen orteguista, qué ve en sus antiguos aliados y compañeros de armas, a los únicos opositores que pueden desarrollar estrategias “poco convencionales” para desestabilizar la dictadura que han instalado, y por lo tanto necesitan estigmatizarlos y tratan de borrar sus huellas de la política criolla de Nicaragua.


En uno de mis primeros trabajos, tuve la oportunidad de desarrollarme como periodista de temas económicos. Le agarré mucho cariño a lo relacionado con economía y había mucho potencial, ya que Nicaragua estaba en su mejor momento gracias al “Modelo COSEP” de alianza con el Gobierno. Aunque siempre me ha apasionado la política, la dejé a un lado para forjar un “expertise” en el área económica y empresarial. Casi nunca abordaba temas políticos y tenía escasas fuentes periodísticas en ese sector. Yo era el típico periodista que mostraba la “cara bonita” de Nicaragua: exportaciones, crecimiento del PIB, inversión extranjera directa, estabilidad socioeconómica, etc. Hasta que un día “me junté con el diablo”.


Eran vísperas del 19 de julio de 2016 y como cada año, ese día no habría casi nada que reportar, además de la fanfarria organizada por la dictadura en la Plaza de la Fe. La orientación que teníamos para los días feriados, era grabar material para los noticieros que se transmitirían el 19 de julio.


Dos días antes uno de mis superiores gestionó una entrevista con el comandante Henry Ruiz para que analizara la celebración del 19 de julio y me ordenó que yo la realizara. El “Comandante Modesto”, a como era conocido en la clandestinidad de la lucha contra Somoza, fue uno de los comandantes sandinistas que dirigió Nicaragua junto a Daniel Ortega en los 80 y ahora es un férreo opositor al dictador. Uno de los pocos personajes históricos del FSLN con autoridad para cuestionarlo sin reservas.


Normalmente las entrevistas duraban entre 6 y 10 minutos, pero ese día la entrevista fluyó tan bien que se extendió a casi 20 minutos. Algunas declaraciones de Ruiz fueron muy fuertes y supuse serían editadas antes de que salieran al aire. El “Comandante Modesto” llamó dictador a Ortega, cuestionó el control qué tenía el régimen sobre la Policía y el Ejército, desmintió el papel de “héroe” que han querido darle a Ortega por la fallida revolución de 1979 (cuando en realidad pasó la mayor parte del tiempo preso o exiliado en Costa Rica). Y lo más delicado: criticó la alianza entre los empresarios y el Gobierno. Yo dije: esta será una de las partes qué van a editar.


Extrañamente, y a pesar de lo delicado que era el tema, mis superiores me dejaron que yo editara la entrevista y al final quedó como yo quería. Tardaba 15 minutos, así que me recomendaron dividirla en dos partes. Así lo hice.


Días antes, una tía me había comprado en el Mercado Oriental tres camisas manga larga de diferentes colores para que “variara la ropa” con la que salía en televisión. Como sabía que me gustaban los colores vivos, me compró una verde limón, una celeste aqua y una de color naranja. Por otra casualidad del destino, ese 19 de julio usé la naranja, ya que las otras dos ya las había estrenado. La entrevista salió íntegra, fuerte y explosiva.


Al siguiente día, en una conferencia de prensa, un reconocido líder empresarial me saludó. “Y entonces chavalo, ¿cómo vas? Vi la entrevista qué le hiciste a Henry Ruiz. Estuvo bastante pesada, la verdad”, me dijo. Me puse a reír, ya que como profesional me sentía satisfecho. El objetivo de un periodista es transmitir las cosas que incomodan al poder y para mi ese comentario era un reconocimiento a un trabajo bien hecho.


Los problemas vendrían en los días siguientes. Uno de mis superiores me llamó a reunión para decirme qué “la gente de arriba” (los dueños) estaban enfrentando problemas por la entrevista que realicé. Eso lo veía venir, pero lo que me sorprendió fueron las “justificaciones” o “conclusiones” que hicieron al respecto.


Me dijeron que a la dirección del medio les reclamaron desde la Presidencia, ya que parecía que todo era parte de una “trama para atacar al gobierno ideada por el MRS”.


Ese día la portada de La Prensa era una senda entrevista del periodista Ismael López con Henry Ruiz donde afirmaba: “Aquí hay una dictadura”. Ese mismo día el programa Esta Noche, también entrevistó a Ruiz. Tres medios se habían alineado para “atacar al comandante” el mismo día del aniversario de la revolución y suponían que yo era parte de ese “complot” de los “medios de la derecha”. Ninguno de los periodistas teníamos comunicación, pero supongo que ellos eligieron al mismo entrevistado, porque pocas personas estaban dispuestas en ese tiempo a hablar de la revolución y criticar a Ortega con tanta propiedad, como Ruiz lo hizo.


Pero eso no fue todo. Otro “indicio” que les hacía creer que todo era planeado, es que ese día usé una camisa de color naranja, el mismo color de la bandera del MRS. ¡Que pecado, usar el color naranja un 19 de julio!


Aunque no me dieron una justificación válida, una semana después fui despedido de ese medio con efecto inmediato. Ese episodio me afectó, ya que esa decisión no me la esperaba. Llegué a pensar que el motivo del despido podía ser otro. Meses después, ya con la cabeza fría analicé cada uno de los hechos aislados anteriormente descritos, y llegué a la conclusión de que la entrevista fue la causa. Había que hacer un sacrificio para contentar a los “dioses del Carmen” que se sintieron ofendidos, y “al perro más flaco se le pegan más fácil las pulgas”. Ese perro fui yo.


Después de esa mala experiencia que viví por la fábula mental que se inventaron en El Carmen, cada vez que alguien acusa al MRS de ser esa “mano invisible” que está manejando los hilos de la política o de dirigir a su antojo a periodistas y medios; me vuelvo a preguntar: ¿por qué le adjudican tanto poder de influencia?, ¿necesitan a esos supuestos “villanos que trabajan en la oscuridad” para ocultar sus propios errores o responsabilidades?, ¿o es qué acaso también forman parte de la comparsa del orteguismo qué quiere hacer ver al MRS como el verdadero mal de Nicaragua?


No me interesa defender al MRS, ya que no soy su relacionista público y tampoco tengo contacto con sus dirigentes, pero es hora de que analicemos cuáles son los enemigos reales y los enemigos inventados que tiene Nicaragua. Como si se tratara de un acto barato de magia, quieren que miremos hacia un lado cuando el verdadero truco lo están haciendo frente a nosotros.


Me resisto a creer que un reducido grupo de ancianos como Dora María Téllez, Víctor Hugo Tinoco, Mónica Baltodano o Hugo Torres tienen el superpoder de embobar a media Nicaragua para que en un futuro próximo ellos nos “mangoneen”. Al menos yo no me creo tan idiota.

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