Daniel y Rosario reaparecen en Managua, con el monumento a Hugo Chávez a sus espaldas, para "donar" autobuses chinos mientras llaman "descarado" a Ronald Reagan y "basura" a Taiwán
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El acto reflejó una estrategia ya conocida del oficialismo: vincular proyectos de infraestructura o asistencia económica con discursos de confrontación internacional y control interno. La combinación de elogios a China, ataques a Estados Unidos y descalificaciones a Taiwán sugiere un intento de consolidar alianzas externas mientras se refuerza el discurso de resistencia frente a presiones externas.
Por Jairo Videa | @JairoVidea
Managua, Nicaragua

Una semana después de condecorar simultáneamente a Jaime Morales Carazo con la Medalla de Reconciliación y Paz "Cardenal Miguel Obando" y la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío, los copresidentes de Nicaragua reaparecieron en Managua en un acto cargado de simbolismo político.
Con el monumento a Hugo Chávez como telón de fondo, Daniel Ortega y su esposa y comandataria Rosario Murillo encabezaron la tarde-noche del lunes 16 de febrero de 2026 la entrega de 180 autobuses de origen chino a cooperativas de transporte departamentales, mientras pronunciaban un discurso atravesado por descalificaciones contra Taiwán y una renovada pero poco extremista retórica contra Estados Unidos.
En la actividad participaron transportistas y delegados de diversas cooperativas que vestían camisetas con la imagen del matrimonio presidencial. La escena —con consignas, símbolos partidarios y presencia diplomática china— reforzó el mensaje político que acompañó la donación de los autobuses marca Yutong: el alineamiento público e inequívoco con la República Popular China.
"Basura taiwanesa" y la narrativa de Pekín
Ortega calificó a Taiwán como "basura" y negó su condición de Estado, replicando abiertamente la postura oficial de Pekín. "Los taiwaneses son chinos y deberían sentirse orgullosos de ser chinos y no basura taiwanesa", afirmó en plaza pública, en presencia del embajador chino en Managua, Qu Yuhui.
El mandatario sostuvo que la misión diplomática taiwanesa "usurpaba" un espacio que, según su versión, correspondía a la República Popular China desde los años noventa hasta diciembre de 2021, fecha en que Managua rompió relaciones con Taipéi y restableció vínculos con Pekín.
Sin embargo, durante más de 15 años bajo el propio Estado de Ortega —desde su retorno al ahora Órgano Ejecutivo en 2007 hasta la ruptura en 2021— Nicaragua mantuvo relaciones diplomáticas activas con Taiwán, recibió cooperación financiera y sostuvo incluso un tratado de libre comercio.
Durante tres décadas, Taiwán financió proyectos de infraestructura social, programas agropecuarios, asistencia técnica, microcréditos y becas para jóvenes nicaragüenses. Parte de esa cooperación fue ejecutada mientras el actual régimen ya se encontraba consolidado en el Ejecutivo. Aun así, Ortega descalificó a ese antiguo aliado sin matices, en un discurso que analistas y opositores interpretan como una señal dirigida a reforzar su lealtad política hacia Pekín.
Sobre China, el mandatario afirmó que, entre las potencias que —según él— "oprimen y explotan" a los pueblos en desarrollo, es "la única excepción" y que brinda ayuda "sin condiciones ni injerencias". Presentó la entrega de los 180 autobuses como muestra concreta de esa relación y defendió a Pekín en el escenario internacional, asegurando que no participa en guerras, a diferencia de otras potencias.































